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El aguacate, un fantasma de la evolución que no debería existir

Por: Ecoo sfera2 de febrero de 2022

Hoy en día el aguacate es una de las frutas más populares no sólo en su natal México sino en todo el mundo. No obstante, este fruto cremoso y rico en grasas naturales no debería existir, pero tiene una increíble historia gracias a la cual podemos degustar el delicioso guacamole. Los expertos no se explican cómo pero el aguacate se convirtió en un superviviente de la línea evolutiva.

Los aguacates pertenecen a la familia del laurel, la misma que cobija a los árboles de laurel y canela. Al igual que estos, los árboles de aguacate aparecieron en regiones con climas cálidos, específicamente en los climas de América Central durante el periodo conocido como Neógeno, hace aproximadamente 10 millones de años.

El aguacate ya era popular hace millones de años

La popularidad del aguacate no se remonta a nuestra era, en la época conocida como Pleistoceno que siguió al Neógeno, esta fruta ya era ampliamente gustada por los megaherbívoros. Estos eran animales de tamaños tan grandes que dejarían a nuestro actual herbívoro más grande, el elefante africano, totalmente empequeñecido.

El perezoso terrestre gigante, el gomphothere, el armadillo gigante y el toxodon eran tan grandes que requerían toneladas de comida para sobrevivir. Su trabajo consistía en buscar alimentos que satisficieran su necesidad de nutrientes que además fueran densos en energía y el aguacate se adecuaba a ello.

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Toxodon[/caption]

Evidentemente que con la falta de patas adecuadas, los megahervíboros de aquella época no podían retirar la cáscara del fruto. En cambio, aprendieron a comerlo con la cáscara incluida. Además, sus gargantas, tractos digestivos y estómagos estaban tan adaptados que pudieron comerlo con la semilla incluida, para luego excretarla completa. Este proceso resultó altamente beneficioso para el árbol del aguacate ya que las pilas de estiércol sirvieron como abono para las próximas generaciones de árboles y lograron esparcirse por un territorio amplio que ahora conocemos como México.

Un fantasma de la evolución

Sin embargo, los megahervíboros comenzaron a extinguirse y esta especie de relación simbiótica entre los animales y la planta se rompió. Los aguacates perdieron el cobijo y debieron haberse extinguido con este evento, pero eso no sucedió. En cambio, el aguacate se convirtió en un ‘fantasma de la evolución’, una especie que debió haber desaparecido pero que de alguna u otra forma, logró sobrevivir.

El factor decisivo para que el fruto subsistiera fue la longevidad, pues los aguacates logran sobrevivir mucho más tiempo que la mayoría de las especies de árboles. Se tienen registros de árboles de más de 400 años en el centro de México que todavía siguen dando frutos. En ese sentido, el aguacate aguantó sin lograr la fertilización adecuada hasta que el próximo animal encargado de esparcirlo llegara; el homo sapiens.

Los primeros humanos en Mesoamérica no tardaron en apreciar los grandes nutrientes del aguacate. Culturas como la Olmeca y los mayas, vieron el potencial de alimento en este fruto y pronto comenzaron a desarrollar los primeros huertos de aguacates. Tras descubrir que algunas especies eran más ricas en sabor, se dedicaron a hacer una selección artificial de la cual nacieron las especies de aguacates que conocemos hoy en día.

La popularidad del aguacate nunca descendió y hoy en día es uno de los frutos más populares a nivel mundial. El principal exportador es México con un millón de toneladas de aguacate que envía a todo el mundo


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