Lo que ahora podemos visualizar como una verdad avasalladora sobre la necesidad imperante de conciencia ambiental, en el pasado era apenas una noción lejana y extraña en el imaginario colectivo. Pero este cambio en la conciencia no provino de los científicos, fue Rachel Carson, una mujer apasionada de la poesía y la biología, quien desterrara al humano de su falso ego antropocentrista. Con su gran pasión por las letras y a la par de la naturaleza, dejó caer su tinta para hablar de verdades incómodas y despertar la conciencia ambiental moderna.

Nación el 27 de mayo de 1907 en Pensilvania, Estados Unidos en un pueblo pintoresco empobrecido. Pero justamente aquel lugar sería la cuna de su pasión por la naturaleza, especialmente por las aves. A la par desarrolló una habilidad para devorar libros y su soltura para el lenguaje y la poesía lograron que una revista literaria tomara una de sus historias, publicándola cuando ella tenía tan sólo 10 años.

Rachel Carson
Owen Thomas

Una científica que se rehusó a abandonar la poesía

Ingresó en el Pennsylvania College for Women para perseguir su sueño de convertirse en escritora. No obstante, allí se encontró con nuevos caminos que le embelesaron los sentidos. Gracias a una profesora de zoología, Carson descubrió la biología y terminó enamorándose de la ciencia. Tras la repentina epifanía sobre su nueva pasión, decidió buscar el camino de la ciencia y gracias a una beca pudo entrar a la universidad para estudiar una maestría en zoología. No obstante, cuando la Gran Depresión llegó a su ya empobrecida familia, tuvo que abandonar sus estudios para buscar un trabajo de tiempo completo.

Rachel Carson
Sam Fallconer Illustration

Pero Rachel Carson se rehusó a renunciar a la ciencia y con su gran pasión por la poesía, también se negó a abandonar la escritura. Así comenzó un camino de autoinvención para calmar esta necesidad de conciliar biología y poesía en un mismo sendero. Su primer ensayo evolucionó de una manera impresionante hasta convertirse en Under the Sea – Wind, un libro bien consolidado que la convirtió en un éxito literario de la noche a la mañana.

El despertar de una conciencia colectiva 

Con el paso de los años sus escritos sobre la naturaleza comenzaron a mostrar más sus preocupaciones por el ego humano y la destrucción natural que emana de él. Y es que Rachel vivió el capítulo más lamentable en la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial. Mirar la devastación que dejó la bomba atómica dejó un gran impacto en ella y también el uso indiscriminado de DDT, inicialmente destinado a proteger a los soldados de los mosquitos. Con el tiempo esta sustancia comenzó a utilizarse a diestra y siniestra sin pensar en las consecuencias que podría traer. Miles de hectáreas de agricultura fueron roseadas con DDT para acabar con las plagas.

Rachel Carson

Cuando Carson recibió una carta en enero de 1945, procedente de una vieja amiga escritora Olga Owens Huckings. Un gran impulso surgió dentro de ella que terminaría convirtiéndose en el inicio del movimiento conservacionista que hoy en día ha crecido cada día más. En aquel entonces, Olga alertó a Carson de los efectos devastadores de DDT en un santuario de vida silvestre local. La muerte de cientos de pájaros con las garras apretadas contra el pecho y el pico abierto de dolor. Esta tragedia la alentó para escribir Silent Spring que vería la luz en 1962. Un libro que en aquel momento ocasionó gran rechazo por aquellos cegados por el uso indiscriminado de la tecnología a costa de la naturaleza. Pero también supuso el despertar de la conciencia ambiental moderna.

Rachel Carson murió un 14 de abril de 1964. El tiempo no le permitió vivir el cambio por el que tanto luchó, un cambio en las biopolíticas a favor de la naturaleza. No obstante, su legado sigue vivo entre los movimientos conservacionistas y medioambientalistas actuales. El pensamiento de una mujer que no dudó en plasmar con su poesía las verdades incómodas que nadie quería escuchar, dio paso a una conciencia colectiva. No permitamos que su legado se apague.