Las Islas Galápagos son el santuario emblemático de miles de especies. En este archipiélago volcánico se resguardan tanto animales como plantas extraordinarias, tal como la extraña mora invasora. Nadie sabe exactamente cómo o cuándo llegó a las Islas Galápagos, pero la agresiva mora se ha extendido por todas partes en este archipiélago hasta volverse una seria amenaza.

¿Qué es la mora invasora?

De los cuatro tipos de moras en las Galápagos, la Rubus niveus es la especie nativa del sur de Asia que ahora predomina. Se introdujo en el archipiélago como un esfuerzo agrícola y la gente desconocía su impacto potencial. Esto mucho antes de que se implementaran estrictas medidas de bioseguridad para impedir la entrada de especies invasoras.

mora invasora galapagos
EFE/Elías L. Benarroch

Esta especie no nativa de moras se puede encontrar particularmente en elevaciones más altas. Pero, desde que llegó en las décadas de 1970 o 1980 a las islas, se ha convertido en una verdadera amenaza para las especies endémicas.

“El problema en las Galápagos es que cuando se introdujo no tenía ninguna especie competidora y se apoderó del espacio ecológico vacío”, dijo a Efe Diego Ortiz, investigador de ecología y biología molecular de la Universidad San Francisco de Quito.

¿Cómo afectan las moras al ecosistema de las Galápagos?

El coordinador del proyecto de ciencia ciudadana Barcode Galápagos apuntó que la planta de mora cubre completamente el suelo. Desde el año pasado ha estado recolectando muestras de suelo y agua que contienen el ADN de especies terrestres y marinas. El objetivo es hacer un inventario de la flora y fauna de esas remotas islas volcánicas y determinar cómo afectaría la presencia de la mora.

“Crea un manto en la superficie y bajo tierra que evita que se desarrollen otras especies endémicas”, agregó Ortiz.

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EFE/Elías L. Benarroch

Uno de los principales problemas es la gran cantidad de semillas que puede producir una sola planta, la cual puede ocupar hasta 7,000 m2, según Galapagos Conservation Trust. Su impacto en el ecosistema se extiende mucho más allá de la “conquista” del suelo, el desarrollo agrícola o el desplazamiento de otras especies de flora.

“Las moras obstruyen el paso de los animales e impiden estos procesos ecológicos”, dijo Ortiz.

Las plantas de mora también forman una gruesa barrera para el paso de la fauna. Debido a su tamaño con una altura de más de 20 cm, una densa concentración y ramas cubiertas de espinas, es difícil eliminarla. Entre las especies afectadas se encuentran las tortugas de las Galápagos, las cuales son conocidas como “jardineras” porque defecan millones de semillas intactas durante su lenta migración entre diferentes áreas de las islas y así renuevan los diferentes ecosistemas, entre otras.

Posible eliminarla o no…

El investigador dijo estar consciente de que en esta etapa las plantas de mora son prácticamente imposibles de erradicar.

“Es muy difícil combatir la mora, pero con el proyecto Barcode Galapagos estamos estableciendo una base de conocimiento para futuros controles, estudiando el suelo para ver qué bacterias están asociadas con esta planta y aprender cómo podemos reducir su impacto”.

Por ahora la mora invasora se quedará en las Galápagos. Posiblemente la naturaleza encuentre una forma de crear un nuevo ecosistema con ella en el mapa. Sin embargo, para el ser humano es una buena lección de la alteración a los ecosistemas y cómo la exportación de fauna o flora que no conocemos puede afectar los ciclos del ambiente.

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