En las corrientes oceánicas constantemente se están gestando una serie de movimientos de los que no somos del todo conscientes pero que ayudan al planeta a mantenerse con vida. Las Corrientes del Atlántico, por ejemplo, se encargan de regular las temperaturas del agua y dan vida a los hielos del Ártico y el agua cálida de las regiones tropicales. Así, la danza entre aguas de distintas temperaturas, emerge para mantener el equilibrio planetario. Pero en estas danzas oceánicas también se incluyen los huracanes, fenómenos que no siempre son movimientos aislados. Esto quiere decir, que dos de ellos se pueden presentar en una misma región. Pero, entonces ¿qué pasaría si dos huracanes chocaran? Todo resulta en el fenómeno conocido como “efecto Fujiwhara”. 

¿Qué es y cómo se forma un huracán?

Los huracanes son la máxima representación de la fuerza de la naturaleza, vistos desde el enfoque atmosférico. Forman parte de los procesos que el planeta emerge para llegar a una regulación planetaria óptima y mantener su estabilidad. Los huracanes se encargan de transportar el exceso de energía (calor) del área tropical a las regiones más frías.

huracán vista satelital

Son remolinos o danzas espirales de gigantescas nubes y vientos con gran fuerza que llegan a alcanzar hasta los 74 metros por hora. Se mantienen en desplazamiento sobre la superficie marina hasta que pierden fuerza. Cuando los huracanes tocan corrientes oceánicas más frías, entonces mueren y se disuelven. No obstante, hay ocasiones donde esto no sucede y es necesaria su llegada a tierra firme hasta que finalmente mueren. Dependerá de la intensidad de cada huracán, las consecuencias que deja en su paso por tierra firme.

¿En qué consiste el Efecto Fujiwhara?

Según el National Hurracan Center, el Efecto Fujiwhara ocurre cuando dos huracanes giran hacia la misma dirección. Además, se acercan tanto que comienzan una especie de danza sumamente intensa alrededor de un centro común. Pero, sabemos que los huracanes no siempre tienen la misma fuerza, cada uno de ellos tiene sus propias características de intensidad. Así que estas influyen para el desenlace del vaivén entre ambos ciclones.

dos huracanes vista satelital

Si uno de los huracanes tiene una intensidad mucho mayor que su compañero de danza, entonces el más pequeño comenzará a orbitar alrededor del otro hasta chocar con su vórtice y encontrarse con su muerte. En otras palabras, la inmensa fuerza del huracán más grande, absorberá al más pequeño. De hecho, no es un fenómeno extraordinario, ya ha sucedido en ocasiones anteriores. En 2017, los huracanes Hilary e Irwin, comenzaron una danza de fuerzas naturales sobre el Pacífico hasta que Irwin absorbió a Hilary, que era un huracán de categoría dos.

Aunque si existen una mínima preocupación en usted, querido lector, sobre la formación de un superhuracán donde las fuerzas de ambos se fusionen en una sumatoria de fuerzas, queremos aclararle que este fenómeno es extremadamente inusual. Si dos huracanes de la misma intensidad llegaran a chocar, sólo pasarían a orbitar uno tras el otro, hasta que eventualmente separen sus caminos o bien, uno gane la batalla y termine por debilitar al otro.