La arquitectura a menudo se asocia con edificios grandes y la urbanización del espacio, y aunque así lo fue por algún tiempo, están surgiendo nuevas formas de entrelazar los paisajes con la urbanización. Con una visión completamente sostenible, han surgido en el mundo nuevas ideas revolucionarias de la arquitectura que unen las grandes ciudades con el respeto a la naturaleza. Así surgió la idea de crear una ciudad jardín en París, que pretende conservar el paisaje salvaje, con la producción de alimentos, todo dentro de una pequeña ciudad.

Arquitectura sostenible

El estudio arquitectónico Rescubika, está revolucionando la manera en que se mira a la construcción de espacios ecológicos. Los arquitectos imaginan una Ciudad Jardín de la Luna Creciente donde el salvajismo de la naturaleza tiene cabida en medio de una pequeña ciudad. Pero además de fungir como un espacio donde la libertad calma a la mente de los ciudadanos con sus paisajes verdes, también está diseñado como una fuente de los recursos más valiosos para la humanidad; los alimentos.

Con una ubicación pensada para el parque público Lac des Minimes en el Bois de Vincennes, en París, el más grande de su tipo que sigue la estructura de una media luna. De ahí que se le llamara Luna Creciente al proyecto que busca transformar la visión arquitectónica de los espacios públicos verdes y el aprovechamiento que se les puede dar.

ciudad jardín París
Rescubika

El objetivo es transformar el parque más grande de la ciudad en un espacio abierto para la agricultura urbana y la habitabilidad del mismo. En ese sentido, no sólo se habla de un parque, sino de un mini ecosistema productor de alimento orgánico como frijol, maíz y hierbas, a la par de convertirse en hábitat de animales adecuados para el lugar. Todo lo anterior, entrelazándose con espacios para el humano como oficinas y viviendas.

Pensada bajo los conceptos de ‘proximidad’ e ‘instantaneidad’, que se refieren a las cualidades intrínsecas de la Ciudad Jardín. Según Rescubika, la ‘proximidad’ tiene que ver con la agricultura urbana. Es decir, que los habitantes tendrán la oportunidad de cultivar sus propios alimentos dentro del pequeño ecosistema. Patios, techos e incluso espacios públicos, están diseñados para el cultivo básico de alimentos orgánicos. Y no sólo eso, sino que la cría ganadera y la producción lechera también tienen cabida dentro del complejo proyecto sostenible.

Alimentos orgánicos libres de emisiones 

La producción de alimentos orgánicos y locales a su vez tiene consecuencias positivas en el medio ambiente. De esta manera se estarían reduciendo millones de emisiones de carbono, procedentes del transporte de alimentos importados a París. Un punto a tomar en cuenta a sabiendas de la imperante necesidad de reducir las emisiones de carbono para alcanzar la tan deseada sostenibilidad.

arquitectura sostenible
Rescubika

Por su parte la ‘instantaneidad’, se refiere a la posibilidad de confluir lo urbano con lo natural. Para ello, se han integrado viviendas, oficinas, instalaciones deportivas y hasta culturales, dentro del sistema complejo de la Ciudad Jardín. Una conjunción para garantizar el bienestar de sus habitantes.

La apuesta es muy ambiciosa. Pero sólo de esta manera es que surgen las grandes ideas que en un futuro nos enseñen cómo podría la humanidad vivir en armonía con su medio ambiente. Necesitamos buscar nuevas maneras de relacionarnos con la naturaleza y encontrar las formas adecuadas para obtener los recursos que requerimos para habitar el planeta. Y la arquitectura está evolucionando para poder lograr tal objetivo sostenible, la Ciudad Jardín de la Luna Creciente es el claro ejemplo de ello.