Un aldeano murió el viernes temprano en Sorong, Papúa Occidental, Indonesia, mientras recogía vegetales en las instalaciones de una granja de cría de cocodrilos. El hombre, que era conocido por el nombre de Sugito, fue víctima de la mordida de un cocodrilo, lo que provocó que la comunidad de Sorong tomara venganza y matara a 292 ejemplares de esta especie.

“Un empleado oyó a alguien gritar pidiendo ayuda, fue rápidamente y vio a un cocodrilo atacando a alguien”, dijo Basar Manullang, jefe de la Agencia de Conservación de Recursos Naturales de Indonesia en Papúa Occidental, de acuerdo con la BBC.

Cientos de habitantes locales fueron al santuario con cuchillos, palas, martillos y palos después del funeral del aldeano. Según los medios, los 292 cocodrilos del santuario fueron asesinados. El sitio es una lugar autorizado que cría cocodrilos de agua salada y cocodrilos de Nueva Guinea para su preservación y cosecha.

Manullang mostró su desaprobación ante el incidente:

La matanza de cocodrilos violó la ley sobre la destrucción de las propiedades de otros. La matanza de cocodrilos es, obviamente, contraria a la ley.

La BBC señala que en Indonesia, matar a una especie protegida es un crimen que puede resultar en una multa o prisión. Aun así, no se han presentado cargos contra nadie involucrado en la masacre.