12 malas decisiones que tomas todos los días sin darte cuenta

Quizás has hecho alguna de las siguientes cosas sin darte cuenta (pero tienes que cambiarlas ya).

Todos tomamos malas decisiones; el problema es que no siempre lo sabemos porque no nos detenemos a pensar en otras opciones o en las consecuencias, por ejemplo, de permanecer sentado durante horas frente a la computadora.

Quizás has hecho alguna de las siguientes actividades, sin darte cuenta de lo nocivas que pueden ser para tu salud mental y física. Un poco de reflexión puede ayudarte a tomar mejores decisiones y mejorar tu vida.

 

1. Hacer las tareas fáciles en la mañana

No empieces con las actividades fáciles por la mañana. Algunos investigadores dicen que la fuerza de voluntad disminuye a medida que avanza el día, por lo que tiene sentido trabajar en tareas que requieren mucho enfoque y concentración por la mañana.

Otros no están de acuerdo con que la fuerza de voluntad sea un recurso finito. Sin embargo, tiene un sentido práctico comenzar con las tareas más difíciles, porque nunca sabes qué conflictos en la agenda aparecerán en el transcurso del día.

 

2. Revisar el correo constantemente

Una investigación sugiere que cambiar de una tarea a otra (por ejemplo, investigar y buscar un nuevo correo electrónico) lleva hasta 40% más tiempo que hacerlo una sola vez. Incluso cuando piensas que estás siendo más productivo con el multitasking, probablemente no lo seas.

Designa horas específicas para verificar y responder correos electrónicos.

Una solución simple, del psicólogo Ron Friedman, es silenciar las notificaciones de tu teléfono para que no recibas alertas, o cerrar la pestaña del correo mientras estás trabajando en algo importante.

 

3. Elegir alimentos que parecen nutritivos, pero que no lo son

No creas en las tendencias, conoce lo que comes. Por ejemplo, los jugos embotellados,  licuados o smoothies pueden parecer nutritivos, pero generalmente están cargados de azúcar y calorías. En contraste, muchas personas piensan que comer huevo contribuirá a que tengan el colesterol alto, pero eso no es del todo cierto. Infórmate antes de comenzar una dieta y/o acude al nutriólogo.

 

4. Escuchar música (incorrecta) mientras trabajas

Ilustración: Jenny Yu

Tal vez te sientas más productivo cuando escuchas música mientras trabajas, pero probablemente no lo seas. Escucha música antes de trabajar para relajarte, pero no mientras lo haces.

La periodista Shana Lebowitz de Business Insider señala que, en casi todos los casos, el desempeño en tareas intelectuales (pensar, leer o escribir) disminuye considerablemente cuando escuchas música.

Pero, en realidad, depende de lo que escuches y cuál sea la tarea que debes hacer. Así como la música puede mejorar tu rendimiento (por ejemplo, cuando escuchas Mozart) también puede empeorarlo. 
La excepción es cuando se realizan tareas que son repetitivas o monótonas, como cuando se trabaja en una línea de ensamblaje o se conduce durante largos períodos. En ese caso, es válido escuchar música para animarse.

 

5. Permanecer sentado durante mucho tiempo

Una de las desventajas del uso de las computadoras como herramienta de  trabajo es que nos mantienen sentados durante demasiado tiempo. Las jornadas laborales suelen ser de hasta 8 horas en la mayoría de los países, y estar sentado frente a una pantalla afecta principalmente tu postura y tu vista.

Es importante que durante tus horas sedentarias de trabajo te pares y camines al menos cada media hora para disminuir los estragos en el organismo, pero también que incorpores una serie de ejercicios que te tomarán muy poco y que a largo plazo podrían mejorar tu salud.

 

6. Mirar durante horas una pantalla

Según informa Erin Brodwin de Business Insider, mirar  la computadora todo el día puede provocar fatiga visual, lo cual produce síntomas como sequedad y borrosidad.

La sugerencia es aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira algo a 20 pies de distancia durante al menos 20 segundos. Esta recomendación la hizo Rahul Khurana, portavoz clínico de la Academia Estadounidense de Oftalmólogos, a Kevin Loria, de Business Insider.

 

7. Navegar pasivamente en las redes sociales

Los científicos dicen que hay dos formas diferentes de usar Facebook: pasiva y activa.

El uso activo implica intercambios directos con otros. Piensa en publicar actualizaciones de estado y comentarios en las publicaciones de otras personas. El uso pasivo conlleva consumir información, como únicamente desplazarse por el suministro de noticias. La mayoría de las veces, usamos Facebook pasivamente.

Sin embargo, un estudio publicado en el Journal of Experimental Psychology: General sugiere que el uso pasivo de Facebook puede hacernos sentir peor, lo cual posiblemente se deba a que nos sentimos celosos de las (aparentemente) glamurosas vidas de todos que transmiten públicamente.

Por lo tanto, en lugar de simplemente buscar, considera enviar un mensaje a un viejo amigo o comentar la foto feliz de alguien.

 

8. El desvelo o mantenerse despierto hasta tarde

Los científicos han identificado un fenómeno común que denominan ‘postergación de la hora de dormir’:, es decir, “no irse a la cama en el momento previsto”.

Por ejemplo, sigues viendo un episodio tras otro de una serie o programa de televisión que no es tan interesante.

Esto puede ser peligroso. En algunos casos, la pérdida de sueño puede ser tan mortal como fumar. Apaga el televisor y prepárate para la cama. Estarás agradecido mañana y años después.

 

9. Coincidir con docenas de personas en aplicaciones de citas sin enviar mensajes a ninguna de ellas

Las citas en línea no tienen por qué ser un juego de velocidad: acumular tantos prospectos como puedas en el menor tiempo posible.

De hecho, The Verge informó que Helen Fisher, antropóloga biológica y directora científica de Match.com, dijo que el mayor problema con las aplicaciones de citas es la ‘sobrecarga cognitiva’.

Fisher agregó que “el cerebro no está bien construido para elegir entre cientos o miles de alternativas”. Ella aconseja a la gente que se detenga cuando haya encontrado a nueve posibles parejas.

 

10. Mantener el teléfono móvil en tu escritorio en el trabajo

No basta con que tu teléfono vibre. En realidad, apagar el teléfono ni siquiera es suficiente.

En una investigación publicada en la Revista de la Asociación para la Investigación del Consumidor se indica que la mera presencia del teléfono celular cerca puede dañar el desempeño cognitivo, incluso si no estás consciente de su influencia. La mejor solución parece ser dejar tu teléfono en otra habitación.

 

11. Esperar hasta la tarde para tomar un descanso del trabajo

Toma el descanso a media mañana. Un estudio del 2015 publicado en el Journal of Applied Psychology señala que cuanto más tiempo pasa desde el comienzo de la jornada laboral, menos útil es el descanso. Es más probable que los descansos tomados más temprano en el día sirvan para reponer la energía, la concentración y la motivación.

Curiosamente, en esa misma investigación se descubrió que no necesariamente tienes que participar en actividades no relacionadas con el trabajo durante un descanso. Sólo asegúrate de hacer algo que te guste y que elijas hacer. Avanzar en un proyecto de trabajo que te entusiasma podría ser incluso más reparador que explorar las redes sociales.

 

12. Aumentar el nivel de enojo con tu pareja

La palabra más poderosa para desactivar un conflicto es “ouch”. Estás expresando vulnerabilidad en lugar de poner defensas, mientras animas a tu pareja a hacer lo mismo.

Una forma de reducir el conflicto es mostrar cierta empatía. Dile a tu pareja que entiendes de dónde viene su enojo, incluso si aún no lo comprendes.

 

* Ilustraciones: varios artistas en Pinterest



¿Qué es lo que ocurre en tu cerebro cuando experimentas una emoción?

Tenemos una galaxia en la cabeza: ¿de verdad podemos solucionar todo con unos cuantos medicamentos, o es necesario comenzar a conocer cómo funciona nuestra mente?

El cuerpo humano es un organismo repleto de misterio y funciona de maneras aún no del todo claras para la ciencia. La depresión y sus complementos, como la ansiedad o el estrés, siguen suponiendo trastornos en el cerebro aun enigmáticos, pues éstos no pueden ser explicados con simples axiomas.

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La neurología ha ayudado recientemente a descifrar algunos de estos enigmas. Gracias a la tecnología de escaneo de resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés), los investigadores han podido comprender cómo funciona la red de nuestro cerebro, cuyas sustancias afectan a nuestras emociones y a nuestro cuerpo en su totalidad.

Tenemos una galaxia en la cabeza: unas 86 billones de neuronas se comunican vía los neurotransmisores.

El entorno también nos afecta, pues el cerebro reacciona a éste generando neurotransmisores que estimulan diversas áreas del cerebro al ser transportadas en receptores. A esto se llama sinapsis, se trata de señales que una neurona manda a la otra en un complejo proceso de síntesis, almacenamiento, liberación y degradación de estos neurotransmisores por todo el cerebro.

Por eso la depresión y cualquier comportamiento emocional es tan difícil de tratar, pues es una serie de factores, internos y externos los que nos afectan al mismo tiempo, y que tienen que ver con neurotransmisores, hormonas y enzimas. Pero si las emociones son tan complejas, ¿de verdad podemos solucionar todo con unos cuantos medicamentos?

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Quizás una mejor solución esté en conocer más a nuestro organismo y con ello encontrar cómo podemos influir en su funcionamiento.

Aquí 3 maneras para empezar:

 

El cerebro como fábrica de serotonina

Muchas emociones se generan en una misma área del cerebro. Algunas acciones o estimulantes nos pueden ayudar a equilibrar las sustancias que en dichas áreas confluyen –como en la amígdala–, e impactan en nuestro estado anímico. 

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Según el nerocientífico Alex Korb, autor de The Upward Spiral: Using Neuroscience to Reverse the Course of Depression, One Small Change at a Timeen la amígdala se generan tanto la culpa como la vergüenza, pero también se encuentra ahí el punto que es estimulado cuando logramos algo.

Esto explica por qué para algunas personas sentirse culpables o avergonzados es un estado de ánimo casi perpetuo y que parecen buscar tener compulsivamente. ¿Alguna vez has escuchado a alguien que siempre pide perdón? Podría ser que su cerebro esté intentando activar la recompensa en la amígdala. Por eso las personas solemos encontrar un cierto gusto en estar siempre preocupados. La solución de Korb ante esto es estimular, con conocimiento de causa, esas mismas áreas y circuitos del cerebro de una forma alternativa.

Pensar en lo que uno agradece en la vida, por ejemplo, puede desatar serotonina, la cual se transmite por la amígdala, produciendo con ello tranquilidad, felicidad e incluso mayor eficiencia neuronal, la cual se traduce en mayor inteligencia emocional.

Nombrar para curarnos de las emociones nocivas 

Pero no todo depende de la serotonina. Incluso la acción de nombrar algo produce neurotransmisores que pueden inhibir algunas emociones nocivas.

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La misma acción de hablar, por ejemplo, activa la corteza prefrontal (la de la función ejecutiva del cerebro), lo cual ayuda a inhibir la actividad de la amígdala que, como ya señalamos, puede conducir a emociones nocivas. Se trata de un sistema equilibrado donde, si se activa más un área, las demás pueden decrecer o presentar cambios en sus niveles de sustancias. La cuestión está en saber cómo armar el rompecabezas.

Korb notó esto en estudios de resonancia magnética, donde los participantes veían expresiones faciales, generando las mismas emociones que las personas fotografiadas. Pero cuando se les preguntaba el nombre de la emoción y la decían, se activaba la corteza prefrontal y se reducía la actividad de la amígdala, lo cual ayudaba a sobrepasar el estado emocional en que las fotografías habían dejado a los participantes.

No es difícil pensar que estimular a esta área ejecutiva del cerebro pueda ser bueno, sobre todo si se hace positivamente, pensando en metas que se quieren lograr y haciendo planes que dependan de que demos lo mejor de nosotros mismos. Esto hace que la corteza prefrontal inhiba respuestas inadecuadas y se sobreponga sobre otras áreas del cerebro que podrían generar ansiedad o preocupación, como la amígdala o el nucleo estríado, otra área que si se sobreestimula nos genera actitudes compulsivas o rutinarias.

El proceso hormonal está presente en un abrazo

Mucho se dice sobre el hecho de que abrazar a alguien puede estimularnos positivamente. Ello se debe a que las hormonas también están presentes en todo el complejo proceso neuronal. Es el caso de la oxitocina, la hormona del amor que funciona como neuromodulador del sistema nervioso central, es decir: es quien modula y libera algunos de los neurotransmisores.

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Diversos estudios han mostrado que esta hormona está relacionada a estimulantes neuronales que a su vez generan afecto, amor, confianza y generosidad. Ésta se segrega en las terminales nerviosas pituitarias y se filtra a la sangre, por ejemplo, en una madre cuando alimenta a su bebe con leche materna.

Del mismo modo se libera cuando abrazamos o besamos a alguien por largo tiempo, o cuando mantenemos relaciones sexuales, prácticas que nos ayudan a mantener una salud mental óptima. Visto así, incluso ir de la mano con tu pareja puede resultar una idónea medicina contra el dolor, pues una de las partes del cerebro que es receptora de la oxitocina es la sustancia gris central, la cual tiene la función esencial de reducir el dolor.

¿Quieres saber más? Mira cómo incluso el sistema inmunológico podría afectar nuestra conducta.

 

*Referencias: Corteza prefrontal y funciones ejecutivas

 

 



7 ejercicios que puedes hacer mientras estás sentado en el trabajo

Disminuye los efectos de una vida sedentaria con esta serie de fáciles y benéficos ejercicios.

Una de los grandes contras del uso de las computadoras como herramienta de  trabajo es el que nos mantienen sentados durante demasiado tiempo. Las jornadas laborales suelen ser de hasta 8 horas en la mayoría de los países y el estar sentado frente a una pantalla afecta tu postura y vista, principalmente.

Es importante que durante tus horas sedentarias de trabajo te pares y camines al menos cada media hora para disminuir los estragos para el organismo, pero también que incorpores una serie de ejercicios que te tomarán muy poco y realmente a largo plazo podrían mejorar tu salud.

El sitio yourmodernfamily ha hecho une recuento de ejercicios aptos para hacerlos durante tu jornada de trabajo:

 

Contraer:

Para el cuerpo entumido, contraer tus pompas y déjalas así durante 10 segundos. Haz 5 sets de 8 contracciones. Este ejercicio, como requiere de poco movimiento, no será notado por tus compañeros o jefe.

 

Rotaciones de tobillo

Haz 5 sets rotando tu tobillo 8 veces por cinco segundos cada uno, intercala uno en una dirección y otro en otra. Este ejercicio fortalecerá tus articulaciones del pie y evitará futuras torceduras.

 

Estiramientos de brazo

Estira tu brazo izquierdo hacia la derecha lo más que puedas y con el otro jálalo hacia a ti desde el codo por cinco segundos. Haz 8 estiramiento de cada brazo.

 

Tonifica tu pantorrilla

Sube tus tobillos y déjalos así durante 10 segundos, repite 10 veces.

 

Rota tu cintura

Fortalecerás el centro de tu cuerpo. Rota lo más que puedas tu tronco hacia un lado y sosténlo 5 segundos. Haz lo mismo hacia el otro lado y repite el ejercicio seis ocasiones de cada lado.

 

Tonificar y estirar

Muévete al borde tu silla y apoya la espalda en el respaldo. Ahora estira tus piernas y levántalas a unos pocos centímetros del suelo y lo mismo con tu espalda, sepárala unos centímetros de tu respaldo durante diez segundos. Lo anterior hará que sientan fuerza en el abdomen y en los muslos.  Haz hasta 8 repeticiones.

 

Elevaciones de pierna

Pon tus dos pies en el suelo. Levanta cada pierna hasta que tu muslo toque el borde del escritorio durante 10 segundos. Haz un set de 8 movimientos de cada pierna.