La contaminación atmosférica es un sigiloso agente que mata a 17,000 mexicanos al año. Respirar se ha vuelto, paradójicamente, un riesgo para la salud, sobre todo en la Ciudad de México. ¿En qué momento pasó esto? Lo cierto es que tiene que ver con una multiplicidad de factores, y la solución depende de una sinergia entre el gobierno y ciudadanos. La solución será tan difícil como complejo es el problema. 

Pero la lucha por nuestro derecho a respirar aire limpio ya ha empezado.

A raíz de la última contingencia ambiental que se vivió en esta urbe ―el día 30 de marzo―, se inició una campaña ciudadana en las redes sociales que busca purificar el aire de la Ciudad de México. ¿Cómo? Empezando por saber quiénes son los afectados por la contaminación atmosférica y apoyarlos en un proceso que visibilice sus casos en instancias jurídicas.

Para esto, Bernardo Bolaños, profesor de derecho ambiental, publicó en su Twitter una convocatoria peculiar:

Si vives en CDMX y tuviste una enfermedad respiratoria recientemente, quizá pueda representarte legalmente y de manera gratuita en juicio.

En este hilo de Twitter puedes obtener más información sobre cómo participar.

Pronto recibió cientos de solicitudes, de las cuales han sido presentados siete amparos en representación de 12 personas, esto con la ayuda de Gunnar Hellmund, un abogado litigante. La finalidad es enjuiciar los actos del gobierno para que pueda resarcirse el daño y ahondar en los porqués de algunas prácticas administrativas que han empeorado la calidad del aire, entre ellas, algunas medidas de verificación vehicular que han sido modificadas recientemente.

Y es que el automóvil es el mayor culpable de este predicamento ambiental.

Por eso, cabe destacar que el esfuerzo jurídico que se está llevando a cabo debe acompañarse de acciones cotidianas que tengan como contundente fin revertir esta situación. En ese sentido, no todo depende de lo que haga o deje de hacer el gobierno, pues sabemos que su administración puede dejar mucho que desear y, más aún, que hay mucha corrupción detrás de la mala calidad del aire, ya que los Verificentros son conocidos por la facilidad con la que puede pasarse la prueba dando una “mordida”, como comprobó Animal Político.

Es por ello que, si bien tenemos derecho al aire limpio, vale la pena pensar en lo que nosotros podemos hacer para acceder a dicho derecho humano y con ello hacer que todos, colectivamente, accedamos a él.

Necesitamos replantear, más que cualquier otra cosa, nuestros paradigmas de movilidad. Una ciudad motorizada es insostenible, sobre todo si hablamos de que en las últimas décadas se ha masificado el uso del automóvil privado. Pero si bien es necesario que los gobiernos avancen hacia otros paradigmas en el futuro, esta es una cuestión a la que nosotros podemos abonar en el presente y que, de hecho, no puede esperar.

¿Cómo empezar el cambio ahora y ejercer nuestro derecho al aire limpio?

En el caso del automóvil, es necesario que evaluemos otras formas de transporte. Si está en nuestras manos usar el menos contaminante, sin duda debemos hacerlo. Obviamente, caminar y usar bicicleta, patines o scooter es lo mejor para tal caso. Pero si optamos por transporte motorizado, será mejor usar metro, camión o cualquier medio público.

También puedes organizar viajes compartidos con tus vecinos o familiares, para gastar lo menos posible en caso de usar automóvil. ¡Nunca lo utilices sólo para ti!

Estas son otras acciones que puedes tomar desde hoy o tomar siempre en cuenta antes de actuar:

  • Afina y dale mantenimiento a los automóviles.
  • Evita quemar basura y llantas, así como usar cohetes artificiales.
  • Evita comprar artículos desechables y plásticos que no son biodegradables.
  • Recicla la basura.
  • No arrojes basura en la calle, bosques y parques, y envuélvela o tápala bien en la casa.
  • Usa racionalmente los plaguicidas.
  • Evita el consumo de tabaco.
  • Cuida los bosques: no provoques incendios, ni destruyas las zonas verdes de la ciudad.
  • Pospón las tareas de jardinería que requieran el uso de herramientas a gasolina en días de alto nivel de de ozono.
  • Consume alimentos orgánicos, o al menos, aquellos no hayan sido sometidos a un uso tan intensivo de agroquímicos (puedes cultivarlos en tu azotea con composta hecha por ti).
  • Restringe la limpieza en seco.
  • Evita el uso de pinturas, aceites y solventes en días de alta concentración de ozono.
  • Reduce el consumo de electricidad, lo cual contribuirá a disminuir las emanaciones de contaminantes y partículas.
  • Prende el carbón de leña con un encendedor eléctrico, en vez de hacerlo con combustible líquido.
  • Aplica el poder de las tres R: reduce-reutiliza-recicla. Un menor consumo redundará en menos contaminación atmosférica de todo tipo.