En un país como México es casi impensable que el maíz transgénico se vuelva parte de la alimentación base. No es un secreto que empresas extranjeras de maíz como Monsanto y otras más modifican las bases primigenias de la naturaleza. Crean un producto que involucra severos daños y peligros ambientales. Pero, la producción de este no significa que en todos lados sea bienvenido. Esto es lo que hay que celebrar, ya que el gobierno mexicano ha decidido mantener lejos de los campos al maíz transgénico.

De acuerdo con el comunicado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en México, se aprobó por unanimidad la suspensión que evita la siembra de maíz transgénico con fines comerciales. En este fallo se argumentó que la siembra de este tipo de maíz arriesgaría la biodiversidad de México.  Afectaría principalmente a la naturaleza, así como a los ejidos y comunidades indígenas detrás de la siembra nativa.

En palabras de la agrupación Demanda Colectiva Maíz esta decisión se vuelve histórica, ya que ratifica la protección hacia los maíces nativos del país.

“Esta decisión es trascendental para la preservación de los maíces nativos y la milpa, pero también para el sector apícola y para las abejas mismas, como parte de la biodiversidad, que han sido severamente afectadas por el ingreso de los transgénicos como la soya y el maíz, al igual que el uso de agrotóxicos como el glifosato”- Demanda Colectiva Maíz

México cierra las puertas al maíz transgénico 

La demanda interpuesta por las empresas Monsanto, Syngenta Agro, PHI México y Dow Agrosciences de México para combatir la decisión judicial adoptada en 2016 que les impide sembrar maíz transgénico se negó favoreciendo la riqueza natural del país.

Esto significa que se protegerá el maíz que representa al país en todo el mundo. Asimismo, se resalta la importancia de mantener una siembra saludable en beneficio de la biodiversidad de áreas como Yucatán. Esta zona apícola desde hace tiempo lucha con el desplazo de distintas comunidades mayas en beneficio de las producciones extranjeras.

Considerando que tan sólo la Península de Yucatán genera cerca del 40% de la producción nacional de miel, permitir la llegada de productos transgénicos afectaría la actividad apícola, la calidad del producto y por ende a las familias que dependen de ella.

Por ahora, la decisión de apostar por el maíz nativo no es solo en beneficio del maíz. Se beneficia toda la cadena que genera y depende de la siembra. El siguiente paso será lograr una prohibición definitiva contra el maíz transgénico en México. Con esa acción definitiva se garantizaría al 100% los derechos a un ambiente sano, la protección de los maíces nativos y los derechos de miles de campesinas y campesinos.