En la historia del cosmos y el ser humano muchos sucesos maravillosos se reúnen. Descubrimos estrellas lejanas, la composición del Sol, el paso de cometas y, por qué no, el nacimiento de una Luna. Con frecuencia la astronomía consigue descubrir los más asombrosos sucesos y en la actualidad -gracias a la tecnología-, tenemos la fortuna de revelar un secreto cósmico cada cierto tiempo.

En esta ocasión una imagen deslumbrante anuncia el nacimiento de una luna distante. Aunque este es un hecho poco comprendido, los expertos lograron observar por primera vez el origen de una luna en un planeta.

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ESO

¿Cómo es el nacimiento de una Luna?

Gracias al radiotelescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) ubicado en Chile se ha podido observar el nacimiento de una Luna. A través de 66 radiotelescopios distribuidos por el desierto se capturó con precisión los datos del astro, el cual se encuentra a 400 años luz de la Tierra.

La imagen reveló que el proceso inicia con un anillo. El curioso anillo alrededor del exoplaneta PDS 70c era en realidad un disco de materia que estaba produciendo satélites alrededor del planeta. Este cuenta con un diámetro tan grande que tiene suficiente polvo y gas para crear tres lunas del tamaño de la Luna de la Tierra.

El telescopio logró captar como poco a poco se formó una acumulación de restos grande que dio forma a una luna. Ahora, este nuevo satélite que luce pequeño absorbe más polvo y gas hasta que alcanza para crecer y orbitar alrededor del planeta.

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ESO

Qué sigue…

De acuerdo con el Observatorio Europeo Austral se espera que haya más investigaciones sobre la Luna para determinar su composición y estructura. Sin embargo, esta primera observación es clave para saber cómo sucede el nacimiento de una Luna. Incluso expertos apuntan que:

“Estas nuevas observaciones también son extremadamente importantes para probar las teorías de la formación de planetas que no se pudieron probar hasta ahora”, indica Jaehan Bae, investigador del Laboratorio de Tierra y Planetas de la Institución Carnegie para la Ciencia.

El siguiente paso es ubicar sistemas menos maduros para desvelar la verdadera formación de los planetas. Este sería el primer elemento que ayudaría a descubrir los inicios del universo e incluso entender de mejor forma la creación de los planetas y sus lunas.