Dependiendo el mes del año, la fase llena de la luna adopta distintos nombres. Hay una luna llena de sangre de lobo, una de nieve, una de flores… pero sólo una se antoja más que cualquier otra: la “luna de fresa”. Se trata de la luna llena de junio, que este año ocurrirá la noche del lunes 17.

 

¿Por qué “luna de fresa”?

La luna llena de junio fue por primera vez llamada “luna de fresa” por las tribus indígenas del este de América del Norte, quienes tras la señal de esta luna comenzaban las tareas de recolección de las fresas salvajes. Según el Old Farmer’s Almanach, también es conocida como la “luna de miel” y, en Europa, como la luna llena rosa.

Nombrar a la luna a partir de elementos naturales es una bella costumbre ancestral que varios pueblos adoptaron alrededor del mundo. Afortunadamente, muchos de los nombres asignados a nuestro bello satélite siguen siendo recordados hasta hoy, en gran parte porque muchos seguimos esperando estas fechas como una sutil excusa para escaparnos a mirar el cielo.

 

Observa la “luna de fresa”

Ver esta “luna de fresa” la noche del 17 de junio es una forma de mantener vivas las tradiciones antiguas, que nos vinculan con el tiempo de otra manera, quizá más primigenia. Así que te recomendamos ver este espectáculo por el puro placer de mirar la luna, la cual siempre nos recuerda que somos seres universales, y como una forma de preservar la historia.

Puedes hacerlo con algún ritual de por medio, incluso alguno que te vincule con su significado antiguo. ¿Por qué no vas al bosque y disfrutas algunas fresas, que por ser de temporada están mucho más ricas? O puedes simplemente subir a tu azotea para admirar la luna llena, que en días despejados como los de junio se deja apreciar mejor.