Para muchos podría ser tentador dejarlo todo para empezar una nueva vida. Pero, ¿y si en lugar de dejar sólo nuestra casa o el país en el que residimos, pudiéramos marcharnos para siempre del planeta que habitamos?

Esa es la posibilidad que Luis, un solitario niño de 11 años, debe sopesar en Luis y los marcianos, una película alemana dirigida por los hermanos Wolfgang Lauenstein y Christoph Lauenstein, quienes ganaron un Premio de la Academia por su corto Balance en 1989.

En Luis y los marcianos todo gira alrededor de un carismático niño, Luis, quien vive con su padre, un ufólogo dormilón y despistado que aunque quiere mucho a su hijo, está muy ocupado en su trabajo.

 

luis-y-los-marcianos-pelicula-animada-estreno-mexico-cinepolis

Por su parte, Luis se dedica a ir a la escuela, pero es evidente que su padre está tan obsesionado con buscar vida extraterrestre que a veces se olvida de él. Eso hace a Luis presa fácil de una extraña mujer interesada en mandarlo a un internado, de quien tendrá que huir, no sin la ayuda de unos curiosos seres extraterrestres recién llegados del espacio exterior.

Si bien Luis y los marcianos es una película para niños, no dejará indiferente a los adultos, lo cual demuestra que ir al cine con los más pequeños puede ser más que un imperativo paternal y convertirse en un momento de entretenida reflexión para niños y adultos.

Luis y los marcianos es una película original donde la amistad, el compromiso y la ayuda mutua son valores presentes, en una sencilla pero atrayente narrativa que no te puedes perder.

Mientras tanto, aquí te dejamos seis lecciones de esta tierna película que se estrenará el 10 de agosto en salas Cinépolis.

¿Qué nos enseña Luis y los marcianos?

 
 
 
¿Qué esperas para reconectar con tus hijos, hermanos o sobrinos (y de paso, con tu infancia)?