Cuando un fenómeno natural hace presencia entre el ser humano, éste nos recuerda la fragilidad que nos sostiene al mundo. La naturaleza es en muchos sentidos impresionante y magnífica, pero también fuerte e imponente. Entre sus miles de formas de hacerse presente se encuentran los sismos, sin embargo, dentro de ellos hay un fenómeno igualmente misterioso: las luces de terremoto o sismo.

Hasta ahora sabemos que los sismos o terremotos son producto del movimiento de las placas tectónicas que dividen el manto superior de la Tierra. Los expertos han encontrado al menos 15 placas de gran tamaño y alrededor de 40 microplacas, las cuales resguardan una gran cantidad de energía en sus bordes.

¿Cómo se produce un sismo?

En pocas palabras, los sismos o terremotos se producen en consecuencia de la liberación repentina de energía desde el interior de la Tierra. Esta energía en forma de ondas se propaga en diversos movimientos que llegan a la superficie del planeta. Aunque, hay que resaltar que las causas de un sismo pueden variar.

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M. Meschede

El origen de las luces de terremoto o sismo

Una vez que el movimiento se extiende hasta la superficie se produce otro tipo de fenómeno que captura la atención de muchos. Las luces de terremoto o sismo; destellos azules o verdes que adornan una escena inesperada con un poco más de misterio. Aunque en esencia estas luces son cautivadoras, para los seres que aguardan sobre la superficie son parte de un espectáculo digno del fin del mundo (según nos enseñaron las películas de ciencia ficción). Pero ¿cómo se producen exactamente?

Las luces que se generan durante un sismo o terremoto son poco frecuentes. Para los científicos este fenómeno ha sido algo complejo de explicar debido a sus distintas características. Algunas son más luminosas que otras, de colores distintos y fugaces.

De acuerdo con el investigador principal del Centro de Investigación Ames de la NASA, Friedemann Freund, las luces producidas durante un sismo pueden tomar muchas formas y colores. Por esta razón, Friedemann y su equipo estudiaron cerca de 65 relatos de estas luces y, según sus hallazgos, todo se debe a las rocas en el suelo.

Un fenómeno común, pero extraño

La explicación apunta a que ciertos tipos de rocas que se encuentran en la superficie activan cargas eléctricas durante la actividad sísmica. Por ejemplo, las rocas de basalto y gabro tiene algunos defectos en los cristales en su interior que con la fricción podrían liberar electricidad. Esto se reconoce comúnmente como el efecto piezoeléctrico, un fenómeno que se hace presente cuando dos materiales reciben estímulos mecánicos. Sin embargo, hay un detalle importante.

Para que se produzca una liberación de energía entre dos materiales, se requiere de un estímulo con estabilidad cíclica, es decir, el ciclo de desplazamiento debe ser particularmente estable para generar efectos pizoeléctricos o de luminiscencia. Además, se debe considerar la fuerza que lleva el ciclo, las cargas de los materiales y muchas otras propiedades. Tomando en cuenta que sólo el 0.5% de estos movimientos reúne las características necesarias para lograrlo, entonces ¿realmente estamos frente a un fenómeno causado por el efecto piezoeléctrico?

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Especial

Una teoría que mantiene a las luces en la oscuridad

Para la ciencia ha sido específicamente complicado confirmar sus teorías sobre las luces debido al perfil impredecible de los movimientos telúricos. No obstante, en 2014 se intentó demostrar la hipótesis de Friedemann a través de un experimento y todo resultó en que posiblemente no sea verdad.

El estudio dirigido por el físico Troy Shinbrot en la Universidad Rutgers de Nueva Jersey apunta a que la carga eléctrica entre dos materiales que se frotan entre sí existe, pero es muy complicado (al menos en sus intentos) lograr que la energía se amplíe lo suficiente como para crear una chispa de luz de esta magnitud. 

Se reforzó la idea de que las características, materiales, entornos y circunstancias deben de ser muy específicos para lograr un efecto como el que se vislumbra durante los sismos. Lo que determina que no podemos asegurar que las luces de terremoto provengan de esta fricción y mucho menos especificar lo materiales que supuestamente las provocarían. Sabemos que hay materiales que reaccionan despidiendo energía, pero hasta ahora no se ha comprobado la relación de alguno con los destellos en un sismo. 

Incluso, este misterio se vuelve aún más complejo debido a que es imposible predecir sismos y una vez que estos ocurren nadie está preparado para determinar de dónde salen las luces y bajo qué condiciones. luces sismo terremoto