La primera prueba clínica en pacientes adultos con microdosis de LSD presentó resultados alentadores. La dietilamida de ácido lisérgico (LSD) es una sustancia psicoactiva sumamente potente que estimula los receptores de serotonina en el cerebro, los cuales se ven afectados por la enfermedad de Alzheimer.

Los síntomas tempranos de la enfermedad incluyen ansiedad y depresión, y para ello, el LSD ha presentado prometedoras perspectivas terapéuticas. Es por ello que Charles Nichols, uno de los coautores de este experimento, afirma que el uso de LSD “puede representar una nueva estrategia para tratar enfermedades asociadas con la inflamación crónica” en el cerebro.

lsd-microdosis-terapia salud-mente
Nico Hesselmann/Wired

Hasta fechas recientes, los beneficios cognitivos del LSD eran únicamente el valor anecdótico que los usuarios le han dado. Sin embargo, desde hace algunos años se ha comenzado a investigar el potencial curativo de sustancias catalogadas como prohibidas, como la psilocibina, la cannabis o el mismo LSD.  

“La psicofarmacología única del LSD podría servir para potenciar su capacidad para modular simultáneamente múltiples procesos patológicos clave en el cerebro asociados con la enfermedad de Alzheimer, incluyendo la neuroinflamación, los cuales están implicados en el moderado y progresivo deterioro cognitivo”, afirma Nichols.

alucinaciones ayudan entender cerebro estudios
Edie Sunday

Por debajo de la dosis alucinógena

Los célebres efectos del LSD han sido descritos desde como una sensación de euforia, conexión espiritual y vulnerabilidad emocional, hasta como psicosis temporales y desagradables. La diferencia puede deberse a la dosis empleada. Y es que el LSD es una sustancia sumamente potente, cuya dosis varía entre 100 y 200 microgramos. 1 microgramo (μg) es la millonésima parte de 1 gramo.

Estudios independientes han determinado que el umbral de las sensaciones subjetivas comienza a partir de los 26 μg, por lo que en la prueba de Nichols se aplicaron microdosis de 6.5, 13 y 26 μg, así como placebos, para mantener a los sujetos de estudio por debajo del umbral de la dosis alucinógena.

Tal vez te interese: La filosofía de los alucinógenos: ¿un tratamiento espiritual para enfrentar el dolor del mundo?

lsd-microdosis-beneficios terapia salud-alzheimer

A estas dosis pequeñas se les llama “subperceptuales”, pues tienen efecto sobre el funcionamiento neurológico, pero sin sensaciones ni percepciones subjetivas para los pacientes. Dicho de otra forma, estas dosis alteran la captación de serotonina sin que los pacientes noten efectos en su día a día. Aunque es cierto que hacen falta más estudios sobre su efectividad a largo plazo.

 

Pruebas de seguridad aprobadas

El objetivo principal fue estudiar la seguridad y tolerancia del consumo periódico de microdosis de LSD en pacientes adultos. Esta investigación también es precursora de una segunda fase clínica sobre la eficacia de la sustancia para intervenir en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Un grupo de adultos mayores con edad promedio de 63 años recibió dosis periódicas de LSD cada 4 días durante 3 semanas. Se incluyó un grupo de control al que se le administró solamente un placebo. Un mes después de las pruebas no se reportaron efectos adversos en ninguno de los grupos que recibieron la sustancia, incluyendo presión arterial, ritmo cardíaco ni otros signos vitales.

Una vez hechas las pruebas de seguridad, la siguiente parte del estudio intentará determinar la eficacia clínica del uso de LSD por períodos prolongados, especialmente como tratamiento para la enfermedad de Alzheimer y sus síntomas tempranos, la depresión y la ansiedad.

 

Sigue leyendo: Oakland descriminaliza los “hongos mágicos” y otras sustancias psicodélicas naturales