Una lluvia prehistórica duró 2 millones de años sin parar (VIDEO)

Si el cambio climático te parece drástico, esto te parecerá radical.

Aunque el relato –muy verosímil– sobre las eras geológicas indicaba que la lluvia no podía haber acontecido hasta el período Jurásico, ahora se tiene evidencia de que una lluvia de 2 millones de años asoló a la Tierra en el Triásico, la época que vio nacer a los primeros dinosaurios.

Pero, ¿cómo se puede saber esto? Los arqueólogos y paleontólogos son sin duda viajeros del espacio, y sus máquinas para acceder al remoto pasado prehistórico son las plantas y los fósiles. No obstante, en 1990 dos geólogos británicos encontraron evidencia de que no todo fue calor y sequedad en el período Tríasico, el cual comenzó hace 250 millones de años.

lluvia-prehistoria-2-millones-anos-cambio-climatico

El Evento Pluvial del Carniense

Los geólogos británicos hallaron rocas correspondientes a ríos y pantanos en zonas insólitas que, según pudieron constatar, tenían 250 millones de años de existencia. Es decir, eran del período que, hasta ese momento, se suponía que había sido seco y árido.

Por eso, los geólogos hicieron su propio viaje en el tiempo a partir de las rocas, generando un nuevo relato que no sólo desmiente lo que la comunidad científica daba por hecho respecto a las eras geológicas, sino que deja en ridículo la idea del cambio climático contemporáneo. Este acontecimiento, llamado Evento Pluvial del Carniense, permite saber más sobre la mayor transformación biótica de la Tierra.

Antes del Tríasico –y según se creía, también durante éste– los océanos hervían y todo el territorio era más árido que cualquier desierto debido a que todo el mundo era un supercontinente, conocido como Pangea. Tal vastísimo territorio no comenzó a fracturarse hasta hace 200 millones de años; antes de eso era imposible que lloviera sobre él, pues las nubes no podían ir mucho más allá de las costas del supercontinente.

No obstante, las rocas estudiadas por los geólogos británicos demostraron que hubo ríos, lagos, pantanos y todo tipo de suelos mojados en la profundidad del territorio, en lo que hoy es Italia, Japón y Australia. ¿Cómo se originaron? Por la lluvia de 2 millones de años. Pero, ¿cómo llovía sin nubes en Pangea?

https://ecoosfera.com/2017/11/cambio-climatico-soluciones-efectos-tiempo-tres-anos-revertir-salvar-planeta/

Bueno, justo antes de que llegara el Evento Pluvial del Carniense, hace 235 millones de años, hubo una gran actividad volcánica en lo que hoy es Alaska y Columbia Británica: erupciones de 5 millones de años de duración. Esto produjo una capa de 6km de grosor que liberó suficiente CO2 y provocó que la temperatura subiera entre 3 y 10 grados, lo cual evaporó el agua de la superficie a la atmósfera, creando tantas nubes que alcanzaron los rincones más profundos de Pangea.

Así se generó el Evento Pluvial: el punto de arranque de la biodiversidad prehistórica, que ocasionó la diversificación de la vida en muchas formas y promovió una mayor fauna de herbívoros.

¿Quieres saber cómo acabo esta lluvia? Este excelente video del canal PBS Eons explica más sobre este asombroso –y un poco escalofriante– cambio climático prehistórico.

 

* Imágenes: James Gilleard



Espiritualizar el Universo (de cosmovisiones y seres antropocósmicos)

Una reconciliación entre lo cósmico y lo humano es el germen teórico y científico que podría alentar nuestra evolución.

El cosmos ha sido siempre nuestro lugar favorito de contemplación, y ha suscitado las más portentosas reflexiones filosóficas. En la bóveda celeste se condensan también todo tipo de creencias místicas, sagradas, religiosas y espirituales, que comparten su realidad con la ciencia y las leyes de la física.

cosmovision-que-es-ciencia-universo-filosofia

Pero, ¿debemos concebir el cosmos como si fuese un dios?
¿O como si fuese lo que nos dio origen?

Quizá sí, porque aquello de que somos polvo de estrellas es más que una metáfora: podría ser que casi la mitad de los átomos que componen nuestro cuerpo provengan de galaxias más allá de la que habitamos. Y es que las primeras estrellas y, por tanto, los primeros átomos, nacieron cuando se formó toda la materia en el Universo, así como la energía que los transformó eventualmente en planetas y creó la vida en ellos.

Esto, que ahora lo explica la astronomía moderna, era lo que tenía su explicación esencialmente en los mitos de las cosmogonías antiguas: las narraciones centradas en los orígenes del Universo, como el Popol Vuh de los mayas, que buscaba la génesis de lo humano en el campo de fuerzas estelares. Pero además de las cosmogonías, las culturas mesoamericanas también sabían cómo hacerse a ellas mismas parte del relato universal.  Por eso tenían una cosmovisión.

¿Qué es la cosmovisión?

cosmovision-que-es-ciencia-universo-filosofia

Las cosmovisiones, como las cosmogonías, forman en conjunto lo que el pensamiento humano ha sido capaz de filosofar y crear hasta ahora. Una cosmovisión es una “concepción del mundo”, con historia y tradición, que se reactualiza cada tanto pero a su vez mantiene cierta continuidad. En ese sentido, las cosmovisiones no pertenecen sólo a las concepciones de las culturas mesoamericanas u originarias: en realidad, “cosmovisión” es un concepto alemán (Weltanschauung).

Pero curiosamente no hay concepción del mundo que merezca más ser llamada cosmovisión que la de las culturas mesoamericanas. Sus habitantes compartían muchos principios, pero también eran fundamentalmente diversos. Su mayor fortaleza era estar conscientes de ello y no escindir lo humano de lo cósmico, lo orgánico y lo místico. Algo que puede constatarse en la actualidad, en las comunidades indígenas contemporáneas.

Porque según el historiador Alfredo López Austin, los procesos míticos mesoamericanos se expresaban como “pasiones humanas”. No había una tajante división entre el tiempo-espacio “mítico” o divino, y el tiempo-espacio “mundano” o humano. Ahí lo “divino” no podía ser escindido de lo humano, porque nada podía  ser concebido más que por las pasiones humanas que permiten experimentar el mundo. La conciencia sobre este hecho pareciera haber sido mucho mayor en el mundo mesoamericano que en cualquier otro.

¿Tenemos nosotros una cosmovisión?

cosmovision-que-es-ciencia-universo-filosofia

Los científicos contemporáneos están comenzando a comprender que ellos, y la humanidad en su conjunto, necesitan volver a sus raíces: hace falta una concepción del mundo que parta de nosotros (en plural). No lo requerimos por una suerte de impulso antropocéntrico o egocéntrico, sino antropocósmico. Porque los seres humanos somos la mediación y la finalidad de todo lo que para nosotros mismos existe, pero a su vez debemos ser conscientes de que estamos en correlación con el cosmos y con sus otros habitantes.

Tal cosa sería como el humanismo que necesitamos en estos tiempos convulsos. Y no por nada la ciencia se está dando cuenta de ello. La astrónoma de la NASA Michelle Thaller ha sintetizado este nuevo paradigma científico de una manera preciosa:

Nuestras mentes, nuestra percepción de lo bello, nuestra noción de las matemáticas y cómo las cosas encajan, funcionan muy bien con las leyes físicas del universo. Pero eso no es una coincidencia: porque evolucionaron adentro del universo.

Así, nuestras mentes se hicieron conscientes con estas leyes físicas y estas condiciones. Por lo que creo que podemos aprender más del gran Universo estudiándonos a nosotros mismos.

Esta inédita reconciliación entre lo cósmico y lo humano es el germen teórico y científico que podría alentar nuestra evolución. Porque más que una marcha forzada a un mundo heterogéneo, es una forma de alimentar la unidad de la diversidad –lo individual y lo colectivo– desde aquello más general: la humanidad, por un lado, y el cosmos, por otro. 

Por eso necesitamos una concepción que nos permita ser seres antropocósmicos: transitar el tiempo presente y pensar a futuro sin escindirnos del cosmos ni de la naturaleza. Algo así como una cosmovisión contemporánea.

 

 

*Imágenes: 1, 3 y 4) Philipp Igumnov; 2) Edición Ecoosfera

 



Descubren ejemplar intacto de “poni” prehistórico en Siberia (Fotos)

El potro vivió en el Pleistoceno y pertenece a una especie extinta de caballos que habitaron la zona.

Los hielos perpetuos en las zonas polares son como el congelador que guarda vestigios de otras eras planetarias. Fue gracias a este clima de frío extremo que un ejemplar de Equus lenensis (caballo Lena) pudo ser recuperado en un extraordinario estado de conservación, con las pezuñas, el pelo y el tracto digestivo casi intacto.

encuentran restos pony prehistorico

El director adjunto de la Universidad Federal del Noreste de Yakutsk (en Siberia), Grigory Savvinov, afirmó que “los restos del potro no presentan daño alguno, incluso su pelo se ha preservado, lo que es increíblemente raro en ejemplares tan antiguos”.

En una entrevista con el Siberian Times, Savvinov indicó que al momento de su deceso el animal tenía aproximadamente 2 meses de edad, y tenía una altura de 98 centímetros hasta la línea del hombro. La teoría de los expertos que desenterraron los restos es que la causa de muerte pudo haber sido que el potro cayó en una “trampa natural”, como una zanja, o bien, que pudo haberse ahogado.

El contenido de su aparato digestivo será examinado durante la autopsia para conocer su dieta en los cortos meses de vida que tuvo. Un equipo internacional de paleontólogos rusos y japoneses trabajó en la depresión Batagay, a 100 metros de profundidad, en la zona de Verkhoyansky, ubicada en la República de Sajá-Yakutia. El descubrimiento se reportó el día 11 de agosto, y unos días después también encontraron el esqueleto de un mamut lanudo con algunos tejidos, gracias a los testimonios de los pobladores.

El director del Mammoth Museum de Yakutia, Semyon Grigoryev, hizo énfasis en que este potro pertenece a una especie extinta que vivió en la región hace 30,000 o 40,000 años, y que los actuales caballos salvajes de la zona pertenecen a otra especie. Cabe aclarar que la palabra pony (en inglés; poni en español) deriva del francés antiguo poulenet, que significa potro o caballo joven; los ponis actuales pertenecen a razas distintas de caballos.

En años recientes, los hielos perpetuos de la zona han sido lugar del descubrimiento de otros especímenes de la Era de Hielo, como un pequeño gato de las cavernas y una cría de rinoceronte lanudo.