Lluvia de estrellas agosto 2018, la mayor del año: las Perseidas

¿Cómo, cuándo y dónde verlas? Este 12 y 13 de agosto ocurrirá la “mejor” lluvia de estrellas de 2018: las Perseidas.

El cielo nocturno es generoso, y si ya se te olvidó eso, te invitamos a contemplarlo un rato durante las noches del 12 y 13 de agosto. La “mejor” lluvia de estrellas del 2018, las Perseidas, se registrará justo esos días y promete ser una verdadera delicia.

¿Por qué? Se dice que va a ser la mejor ducha de estrellas que te puedas dar en el año, ya que esta vez el cielo presenciará una media luna (cerca de la luna nueva) antes de la media noche, lo que significa que las estrellas podrán verse con claridad después de esa hora.

Se espera que este año (al igual que en el 2016), los fanáticos del cielo puedan ver alrededor de 60 y 70 meteoros por hora, pero incluso podrían ser entre 150 y 200. 

 

¿Desde dónde puedes ver la lluvia de estrellas? 

Las Perseidas desfilan cada año y se pueden observar prácticamente en todo el hemisferio norte –esto incluye Europa, Estados Unidos, México, Centroamérica y una parte de Sudamérica, sobre todo Colombia y Venezuela–. Aunque se podrán ver en gran parte de América, recomendamos a todos los espectadores que elijan un lugar alto y de preferencia donde no haya luces artificiales fuertes. 

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¿Cuándo ver la lluvia de estrellas?

Todos los años a mediados de julio y hasta la tercera semana de agosto, las Perseidas adornan los cielos. Este 2018 los mejores días para ver la lluvia de estrella son las noches del 12 y 13 de agosto, que es el punto máximo en las 5 semanas de duración del fenómeno. El mejor momento es sin duda la madrugada; idealmente, un par de horas antes del amanecer. 



De la biodiversidad depende lo que comes (y de lo que comes depende la biodiversidad)

Una dialéctica de la naturaleza para comprender por qué defender la biodiversidad es urgente.

Todo esta interconectado: la vida se sustenta en los intercambios que día a día se realizan entre las 1,4 millones de especies vegetales y animales que poblamos la Tierra. Ya sea entre peces y aves, entre aves e insectos o entre insectos y flores… todos tenemos una relación de dependencia mutua, porque la naturaleza es un gran organismo vivo. Y eso es la biodiversidad.

De este delicado equilibrio depende una de las cuestiones clave de la vida:
la alimentación.

Mucho hemos oído de la “cadena trófica”, o “cadena alimenticia”, y normalmente la concebimos como un proceso que sucede en un ecosistema dado. No obstante, si pensamos a la naturaleza como un gran todo holístico, también podemos pensar que el planeta entero tiene su propia gran cadena trófica. Ésta cadena vendría siendo la biodiversidad total de planeta, de la cual depende también nuestra alimentación. Así que también depende de ello nuestra cultura, pues mucho de ella se sustenta en la variedad alimenticia.

La biodiversidad es clave para la agricultura y la producción de alimentos.
Por tanto, también lo es de nuestra cultura.

Si de la biodiversidad depende nuestra alimentación eso quiere decir que de nuestra alimentación también depende la biodiversidad. Sería muy arrogante pensar que nosotros estamos fuera de esta gran cadena trófica que une a todas las especies. No hay mejor ejemplo de ello que los cultivos de arroz. Porque los arrozales, según ha podido comprobar la FAO, son un microcosmos de vida. Ahí se han encontrado 700 especies de insectos y otros organismos.

Así que no somos sólo un mal para el planeta, siempre y cuando la agricultura como práctica no se entrometa con los ciclos de la naturaleza –algo que, lamentablemente, ocurre cada vez con más frecuencia–. Pero en la dialéctica que supone la biodiversidad, nosotros también somos necesarios. Si queremos conservar esta cadena trófica funcionando y seguir nutriéndonos como es necesario, defender la biodiversidad es un imperativo.

¿Qué está poniendo en riesgo a la biodiversidad?

El alto consumo de carne

Según la WWF, los cultivos para alimentar al ganado dañan el ecosistema. Esto ha ocasionado la extinción de más de 30 especies en el mundo. Es por ello que comer menos carne verdaderamente salva especies y ecosistemas. Por tanto, es una forma de proteger la biodiversidad y asegurar nuestra alimentación, que no debe basarse en la proteína animal.

La modificación genética

La tecnología genética pretende adueñarse de la naturaleza, e incluso de sus bases más profundas. Y por si eso no fuese suficiente motivo de indignación, hay que agregar que, a dicho crimen, se suma el hecho de que los transgénicos son una sentencia de muerte para cientos de cultivos. Entre ellos las 64 razas de maíz que hay en México, ya que el maíz modificado es capaz de matar y sustituir a las especies nativas para siempre.

Por eso es muy importante evadir a toda costa los transgénicos. Comprar orgánico es la mejor forma de hacerlo, y de paso le estaremos haciendo un bien a nuestro organismo.

El uso desmedido de pesticidas químicos

La ONU ha sido tajante: los pesticidas son catastróficos para el ambiente, para la salud humana y la sociedad. Éstos sólo han provocado colapsos en miles de cultivos alrededor del mundo, ya que matan indiscriminadamente a toda la población de insectos en los cultivos: incluso aquellos que son necesarios para la salud de las plantas y la tierra. Además, contaminan a los ecosistemas más allá de las granjas, desestabilizándolos por completo.

La poca variación en lo que comemos

Según la FAO, sólo 14 especies de mamíferos y aves componen el 90 por ciento del suministro de alimentos de origen animal que consumen las personas. Y apenas cuatro especies –el trigo, el maíz, el arroz y las patatas– proporcionan la mitad de la energía que obtenemos de las plantas. Estas prácticas, al no promover la diversidad genética, pueden provocar colapsos ambientales a mediano plazo, algunos de los cuales ya se han dejado sentir.

Por eso es importante variar lo más posible nuestra propia dieta y, sobre todo, incluir insectos en ella. Entre otras cosas, los insectos son el alimento del futuro por ser de gran ayuda para conservar la biodiversidad.

Un planeta biodiverso es un planeta donde todos los seres vivos podemos alimentarnos dignamente.

*Imágenes: 1) BiodiversidadLA; 2) Madras Courier; 3) Neil Palmer



La primera lluvia de estrellas del año es esta noche: las cuadrántidas ✨

Las estrellas cuadrántidas iluminarán el cielo la madrugada del 3 al 4 de enero. Disfrútalas al máximo con estos tips.

Ya es 2019 y la naturaleza comienza un nuevo ciclo. Este nuevo año se bautizará con un espectáculo asombroso: la lluvia de estrellas cuadrántidas. Este grupo de astros recibe su nombre de la constelación que les dio origen, Quadrans Muralis.

El 3 y 4 de enero podrás admirar su brillo sin apuros, pues se presentarán buenas condiciones meteorológicas. Aquí unas cuantas recomendaciones para olvidarte del frío y dedicarte a contemplar uno de los mejores eventos del año. 

Esta lluvia es casi exclusiva del hemisferio norte, donde será posible ver unas 25 cuadrántidas por hora. No olvides alejarte de la iluminación urbana, especialmente si vives en la Ciudad de México. Para esta localidad, la mejor hora para comenzar a verlas es a las 2:00am. Se pronostica que la lluvia dure hasta el amanecer, aproximadamente a las 7:00am.

Si planeas quedarte un buen rato afuera, no permitas que el frente frío estropee tu experiencia. Recuerda llevar ropa apropiada, unas bebidas calientes y una manta para cubrirte.

Una vez que estés en tu sitio favorito, presta atención: no hay una dirección predecible en la que debas mirar, así que tendrás que buscarlas un poco con la mirada. No hay necesidad de usar binoculares o telescopio, lo único que necesitarás es un poco de paciencia. 

Observar las estrellas de esta manera, recostado y acompañado de algún ser querido, es una de las experiencias más gratificantes del mundo. Para conocer la mejor hora para verlas de tu localidad, puedes visitar el portal TimeAndDate y seleccionar tu ciudad.