La Compañía de Verónica Bicecci es un despliegue visual de la zona Nuevo Mercurio, un árido terreno en la periferia mexicana donde una mujer es asediada por un personaje llamado “La Compañía”. Aquí, la depredación ambiental ha extraído los mágicos materiales de la naturaleza y ha dejado muerte a su paso.

La mujer de nuestra historia convive en una humilde casa con sus hijos, una máquina que la apoya en las tareas de casa y una criatura que espera ansiosamente su retirada. A partir de un cuento de Amparo Dávila, “El huésped”, Gerber Bicecci reconstruye La Compañía.

Una pieza literaria como esta conjuga el arte, la desolación apocalíptica y la crónica y crítica feminista con un efecto final estremecedor. La ficción de la primera parte de La Compañía se une en la segunda parte con testimonios verídicos de habitantes, periodistas y científicos que entre muchos intentos han levantado la histórica explotación capitalista y tóxica en Nuevo Mercurio, Zacatecas, de manera espectral.

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Un cuento sobre Nuevo Mercurio (el Chernóbil de Zacatecas)

Sedienta de poder y metales preciosos, la ponzoñosa “Compañía” entró a Nuevo Mercurio para extraer el tesoro de la zona. Las consecuencias biológicas y sociales y los desechos nucleares fueron los escombros de su paso por este dulce hogar.

La radiación es una huella difícil de borrar y los habitantes recordarán a “La Compañía” a través de esta esencia química. El lugar fantástico que denotaba el nombre de Nuevo Mercurio escondía en sus entrañas una dolorosa historia de explotación. La literatura se ha unido para denunciar ante el mundo la depredación ambiental.

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Una mezcla de letras y depredación ambiental 

Verónica Bicecci había sacado las fotos de La Compañía como un reclamo, una denuncia ecológica. Escuchó a los animales, al paisaje, a las ruinas y los testimonios para unir todos estos elementos y crear esta especie de instalación literaria visual.

Este trabajo no funciona por sí solo, se acompaña de el “vocabulario b” que Gerber Bicecci realizó en conjunto con niños de México. Todos inventaron nuevas palabras para describir el futuro que aún no existe.

https://ejatlas.org/conflict/waste-nuevomercurio-zacatecas-mexico

Al final del camino, tal como sucedió en Nuevo Mercurio, era necesario reconstruir. El talento de Verónica se reúne en la escritura y fue ahí donde encontró un nicho especial e importante para crear e imaginar otros mundos.

El lenguaje y sus poemas son ahora herramientas para cuestionar los escenarios de hoy y de mañana. Las fotos, aunque pueden hablar por sí solas, junto a la escritura permiten generar visiones jamás propuestas.

La poesía documental se levanta como el lenguaje que ha elegido Verónica Gerber Bicecci para narrar la fascinante y violenta historia de minería en Nuevo Mercurio. Sin embargo, al final de sus palabras nos deja un agudo sabor a subordinación colonial que, después de todo, sigue revelando el dolor colectivo de una región sometida.

 

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