Grandes razones por las que deberías leer libros

Leer libros a diario es un hábito que conlleva importantes beneficios. Saber las ventajas de la lectura comprobadas por la ciencia quizá te motive a crear o retomar esa buena costumbre.

Sumergirte en la lectura no sólo te provee conocimiento; también mantiene en forma tu cerebro, e incrementa tu empatía. Es un hábito que, al exigir atención y compromiso, te proporciona grandes beneficios neuronales y espirituales.

Al leer de manera crítica, se exceden los niveles hormonales de tal forma que rebasan las regiones cerebrales encargadas de la identificación y solución de problemas.

Además de las razones obvias para leer libros diario (aumentar el vocabulario y el conocimiento), quizás encuentres otras que te ayudarán a enriquecer tu mente, pero sobre todo, tu espíritu.

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Corey Blaz

1. Aumenta tu vocabulario

En un estudio de la Universidad de Londres se evaluaron las habilidades de vocabulario de las mismas personas a los 16 y 42 años, y se encontró que a una edad más temprana el puntaje promedio de la prueba era del 55%. Años después, los participantes tuvieron un porcentaje promedio de 63% en la misma prueba, lo que indica que los seres humanos continúan aprendiendo habilidades del lenguaje incluso como adultos. Los participantes que frecuentemente leen por placer obtuvieron los mayores puntajes en esta prueba.

 

2. Mejora tu capacidad para comprender los estados mentales de los demás

Investigadores de la Nueva Escuela de Investigación Social de Nueva York han determinado que leer ficción literaria, libros que tienen mérito literario y no encajan en un género, mejora lo que los científicos llaman la “teoría de la mente” (ToM), una habilidad para comprender los estados mentales de los demás. De acuerdo con los autores, esta habilidad “habilita las complejas relaciones sociales que caracterizan a las sociedades humanas”.

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Prasanna Kumar

3. Disminuye tu nivel de estrés

En una investigación llevada a cabo en la Universidad de Sussex en Inglaterra, se halló que tan sólo 6 minutos de lectura eran una distracción suficiente para reducir los niveles de estrés de los participantes en un 68%. El efecto de relajación producido al leer fue mayor que al escuchar música, beber una taza de té o café, o dar un paseo.

 

4. Puede hacerte confiar en ti mismo

Eso según Susan Cain, autora de Quiet: The Power of Introverts, quien dijo que identificarse con personajes centrales introvertidos pero admirables la hacía sentir como si estuviera en la corriente principal cuando era niña. “Los libros, especialmente los libros para niños, son uno de los pocos medios que retratan a los introvertidos como intelectualmente y emocionalmente fuertes, en lugar de distantes, imperfectos o aburridos“, escribe. “Esto es especialmente importante para los niños, que parecen leer sólo por la trama, pero en realidad están formando su visión del mundo y de sus lugares en él”.

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Annie Spratt

5. Cambia los circuitos del cerebro

Investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta realizaron imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI, por sus siglas en inglés) de 21 estudiantes de pregrado, todos encargados de leer la novela Pompeya de Robert Harris. Días después de leer secciones del libro, los análisis mostraron una mayor conectividad en las áreas del cerebro involucradas en la receptividad del lenguaje, así como en la sensación física y el movimiento.

 

6. Es un hábito practicado por personas exitosas

Esto, porque los triunfadores creen en la superación personal. Los favoritos de este género incluyen: Shoe Dog, de Phil Knight; Encontrando mi virginidad, de Richard Branson; y The Hard Thing About Hard Things, de Ben Horowitz.

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Priscilla du Preez


Estas máquinas regalan microlecturas en varias ciudades del mundo

Y demuestran que, pese a lo vertiginoso de la vida urbana, aún puede haber resquicios para fantasear.

Las dinámicas urbanas actuales pueden ser muy absorbentes, al grado de no dejar tiempo para nada. Más aún: existen cientos de distracciones que nos pueden hacer muy difícil estimular la fantasía a través de la lectura, y nuestra sed de inmediatez nos suele llevar a buscar historias sólo en la pantalla, y ya no entre las hojas de un libro.

Pero una iniciativa de una empresa francesa llamada Short Édition promete cerrar esta brecha entre la literatura y los habitantes de diversas ciudades donde se han instalado “máquinas expendedoras” de microlecturas.

Se trata de cuentos que, en promedio, no toma más de 5 minutos leer.

Esto no significa que renunciemos a las lecturas largas y profundas. Pero inmersos ―como estamos― en el vértigo y la prisa, esta es una iniciativa que sin duda puede ayudar a estimular la fantasía y a incentivar la lectura, por lo menos entre semana, que es cuando más se dificulta. Y esto es sumamente importante, pues leer es una actividad fundamental para desarrollar importantes habilidades cognitivas ­―es decir, para evolucionar nuestro cerebro―.

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Las expendedoras, llamadas “Estaciones de cuentos”, contienen miles de historias escritas por autores como Virginia Woolf, Lewis Carroll y Charles Dickens, que son impresas en papel reciclado. Los lectores pueden elegir el género y la duración de los cuentos, pero la elección de la lectura es al azar.

Por ahora, estas máquinas se pueden encontrar en ciudades de Inglaterra, Canadá, China, Estados Unidos y, por supuesto, Francia. Pero esperemos que se hagan tan populares como las expendedoras de dulces o refrescos, y pronto podamos encontrarlas en más ciudades de más países.

 

* Imágenes: 1) CC; 2) VdG; 3) The Guardian



Una pequeña biblioteca doméstica puede cambiarte la vida

Tener libros en casa contribuye a un ambiente que promueve el aprendizaje temprano, y su impacto positivo puede medirse en la lectura y las matemáticas.

La lectura es un acto voluntario, por lo que nadie se vuelve lector por arte de magia… ¿o sí?

Según los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Competencias en Adultos, la disponibilidad de una pequeña colección de libros en el entorno doméstico se correlaciona con mejores niveles de instrucción alfabética y matemática en la adultez.

El estudio midió la cultura educativa y el impacto de vivir con libros en la adolescencia y adultez en 31 sociedades alrededor del mundo. Para ello, evaluaron a 160,000 adultos en competencias de lecto-escritura, matemáticas y uso de tecnologías de la información, de 2011 a 2015. 

Las conclusiones apuntan a que “crecer en hogares con libros estimula las habilidades de adultos en estas áreas más allá de los beneficios generados de la educación de los padres, o de su propia educación o logro ocupacional”.

En otras palabras, una casa con libros hace que los niños que crecen ahí tengan un nivel de aprendizaje mayor al de su nivel escolar. Y no se trata de tener toda una biblioteca: según el informe, bastan unos 80 libros para producir este “mágico” efecto.

De acuerdo con el estudio, una biblioteca doméstica de entre 80 y 350 libros es suficiente. Las familias de países nórdicos, como Suecia o Noruega, tienen más de 500 libros en promedio, como parte de su acervo familiar; mientras que países como Chile, Grecia, Italia, Singapur y Turquía tienen menos de 80 libros en promedio. Pero recalquemos esto: no se trata de leerlos ni de “devorarlos”, sino que la cercanía y familiaridad con los libros estimulan la facilidad innata para aprender e investigar, lo que tiene positivas consecuencias en la vida adulta.

 

¿Aprendizaje por ósmosis?

Tener libros en casa no es la panacea del aprendizaje. Sin embargo, hacer y nutrir una biblioteca doméstica, aunque sea pequeña, favorece un ambiente de aprendizaje que conlleva beneficios para toda la vida. Una explicación podría ser que construir cierta familiaridad con los libros a una edad temprana, hace que los niños investiguen y busquen información por sí mismos a medida que crecen.

De hecho, los investigadores creen que la cercanía con libros impresos se asocia con mayor familiaridad con libros digitales, pues los adultos de la prueba también fueron evaluados en cuanto a su uso de tecnologías de la información.

Ser capaces de buscar información en línea o leer en plataformas digitales es consecuencia de frecuentar libros en la infancia, y no parece que ambas tecnologías de lectura sean mutuamente excluyentes.