Al parecer, los animales mamíferos no somos los únicos que alimentamos a nuestras crías con lo que producen nuestros cuerpos: la doctora Zhanqi Chen de la Academia China de Ciencias descubrió que cierta araña nativa del sureste asiático produce una especie de fluido similar a la leche, el cual permite que las crías se desarrollen a una sorprendente velocidad.

Las crías de la araña Toxeus magnus alcanzan la mitad de su tamaño adulto durante los primeros días de vida. Pero lo que intrigaba a los investigadores era que ni la madre ni sus crías dejaban el nido durante este período para cazar ni recolectar alimentos. ¿Entonces, cómo se alimentaban? 

“No podíamos entender cómo seguían creciendo sin comida, hasta que una noche, vi que la bebé araña se aferraba al vientre de su madre”, afirma la doctora Chen. “Tuve esta idea radical de que tal vez las madres araña alimentaban a sus crías con algo que ellas mismas producían”.

Al colocar a la araña bajo el microscopio, los investigadores se dieron cuenta de que el vientre excretaba un fluido cremoso y blanco, muy parecido a la leche. Al analizar dicho fluido, se dieron cuenta de que contiene casi cuatro veces más proteína que la leche de vaca.

Instituto Chino de Ciencia
La leche de araña puede producirse gracias a huevecillos no fertilizados.

En un cruel giro de la investigación, los investigadores impidieron que la madre alimentara a las bebés araña, luego de lo cual murieron a los 10 días. Esto significa que, efectivamente, ese fluido es necesario para la alimentación y crecimiento de las crías de esta especie.

Los investigadores llaman a este fluido “leche de araña” porque el líquido cumple la misma función vital que la leche en los mamíferos, aunque la anatomía de los arácnidos sea muy distinta que la nuestra. Hasta ahora, suponen que la “leche” de araña se produce reciclando huevecillos no fertilizados.

El cuidado posnatal es poco frecuente en los insectos, pero estas arañas se quedan con sus crías durante un lapso increíblemente prolongado. La razón puede deberse a que así la especie tiene mayores probabilidades de supervivencia, puesto que el 84% de las crías que sobreviven después de 20 días son hembras.

 

* Imagen principal: Science Magazine