Toma asiento en un lugar cómodo o acuéstate si puedes, respira profundo y relaja tu cuerpo. Mantente en silencio durante unos minutos y concéntrate en tu corazón: ¿sientes algo?, ¿los latidos son fuertes o ligeros?

La capacidad que tienen los seres humanos de sentir los latidos del corazón o prácticamente cualquier otra sensación interna del cuerpo es conocida como interocepción. Esta habilidad permite que regulemos nuestro cuerpo de forma adecuada; por ejemplo, cuando tenemos hambre sentimos movimientos en el estómago.

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Gary Grayson

Sin embargo, lejos de ser sólo señales de alerta, nuestra interocepción también se conecta con nuestros sentimientos, pensamientos y emociones de formas que jamás imaginamos. La conexión entre el corazón, el cuerpo y la mente no es únicamente un enlace literal y físico.

Estos tres elementos se complementan de formas muy particulares. Recientemente, un grupo de científicos descubrió que los latidos del corazón tienen una posible conexión directa con el cerebro y los estados mentales.

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Gary Grayson

No es una coincidencia que al sentir nerviosismo nuestro corazón se acelere, o que al estar junto a la persona que amamos sintamos que nuestra mente y cuerpo viajan hacia otro universo. La intensidad de las emociones también se mide a partir de los latidos y la forma en que cada uno de nosotros los percibe en el pecho.

Físicamente, los latidos también pueden ser señales de estados ansiosos o de algunos otros trastornos de salud mental. Es posible que nuestro corazón sea una especie de doctor que nos brinda un diagnóstico.

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Latidos del corazón: una conexión entre el cuerpo y el alma

Es importante que de vez en cuando prestes atención a tu corazón y a sus latidos. Puede ser que hayas pensado que el corazón rige el comportamiento de tu mente, pero en ocasiones es todo lo contrario. A veces los estados emocionales controlan nuestro corazón, le envían señales claras de lo que está pasando allá arriba.

Alguna vez William James sugirió que las emociones eran esas señales que el cuerpo enviaba cuando algo sucedía en nuestro cuerpo o nuestra mente. Como sociedad, decidimos llamarle enamoramiento a ese latido impulsivo o esas manos sudorosas.

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Sin embargo, hay personas a las que les cuesta un poco más reconocer estos signos. Realmente, la interocepción es también cuestión de intuición, de ser capaces de escuchar lo que el cuerpo dice. Científicamente, las emociones y el procesamiento de las sensaciones internas se conectan en la misma zona cerebral, en la ínsula interior.

Por lo tanto, podemos concluir que las emociones se conforman de sensaciones corporales, conceptos emocionales, experiencias y mucho más. Estas reacciones al mundo son el lenguaje de nuestro cerebro para darle una explicación a lo que sentimos en el interior.

Nuestros corazones son maravillosos y sus señales son aún más extraordinarias. Nuestro mecanismo sensorial está repartido en cada uno de los rincones de nuestro organismo y aunque la ciencia no acepte por completo la existencia del alma, sabemos que de una u otra forma nuestro cuerpo crea algo muy parecido a ella.

 

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