Las abejas manejan un concepto matemático que a nosotros nos tomó milenios entender

Si el hallazgo es cierto, serían los primeros invertebrados en unirse al club de la élite intelectual que incluye a primates, delfines y loros.

Las abejas podrían ser los primeros invertebrados en entender el concepto del número 0.

En un estudio reciente del RMIT de Melbourne, la Universidad Monash en Clayton, Australia y la Universidad de Toulouse en Francia, se encontró que las abejas podrían tener el ‘procesamiento cero’ o la capacidad de conceptualizar la nada como un valor numérico.

A pesar de que el cerebro de las abejas se asemeja al de un ajonjolí, las abejas melíferas han demostrado ser los prodigios del mundo de los insectos.

En estudios pasados ya se había descubierto que pueden contar hasta 4, distinguir patrones abstractos y comunicarle ubicaciones a otras abejas.

Aunque parece algo intuitivo, la capacidad de comprender el 0 es en realidad bastante rara en todas las especies e inédita en los invertebrados.

 

Las razones por las que las abejas quizá entiendan el concepto 0

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Los investigadores tenían la corazonada de que las abejas podían ser una de las pocas especies capaces de comprender este concepto.

A pesar de que tienen menos de 1 millón de neuronas en el cerebro, en comparación con los 86,000 millones de un cerebro humano, el equipo reconoció su potencial cognitivo.

Para probar esta hipótesis, el equipo enseñó primero a las abejas los conceptos de ‘mayor que’ y ‘menor que’, algo que varias investigaciones previas sugirieron que las abejas podrían entender.

Cuando los científicos animaban a los insectos a volar hacia una plataforma que contenía menos formas que otra, aparentemente los insectos reconocieron la noción de ‘ninguna forma’ como un valor cuantitativo inferior a ‘algunas formas’.

Curiosamente, esto es consistente con los resultados que los investigadores han encontrado en niños humanos que usan un diseño experimental similar.

Según el estudio, esta similitud en el desarrollo de las abejas y los seres humanos de la capacidad de procesamiento cero sugiere que las abejas y nosotros probablemente conceptualizamos el 0 de maneras análogas.

Aunque todavía falta profundizar en esto, ya se sabe que las abejas no sólo hacen miel y polinizan las plantas: también podrían ser los primeros invertebrados en comprender un concepto que a los humanos les tomó milenios descubrir.



Las flores escuchan el zumbido de las abejas que las visitan (encantadora bioacústica de la naturaleza)

Un estudio demostró que ciertas flores aumentan la concentración de azúcar en el néctar cuando “escuchan” el zumbido de las abejas.

Una popular leyenda urbana afirma que las plantas crecen mejor cuando se les expone no sólo al agua y al sol, sino a la música clásica. El problema de esta teoría es que es difícil que las plantas estén expuestas a una sinfónica en la naturaleza. Sin embargo, una revolucionaria investigación ha demostrado que las plantas, específicamente las flores, sí pueden escuchar, o al menos reaccionan a ciertos sonidos.

Lilach Hadany y Yossi Yovel de la Universidad de Tel Aviv demostraron que algunas plantas reaccionan a los zumbidos de las abejas polinizadoras endulzando su néctar para ser más atractivas.

La investigación aún no ha sido publicada, pero ha pasado por las manos de diferentes expertos que creen que este par está frente a un descubrimiento realmente importante, aunque controversial.

Desde una perspectiva antropocéntrica (centrada en los humanos), siempre creímos que las plantas no se comunicaban. Pero un cuerpo creciente de estudios demuestra que las plantas escuchan, envían mensajes químicos a través del aire a sus vecinas, e incluso se comunican a través de los hongos que interconectan sus raíces.

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La flor misma es un “oído” que amplifica el zumbido de la abeja y desencadena una concentración de dulzura en su interior.

Uno de los experimentos consistió en someter ciertas flores a grabaciones de sonidos de abejas, lo cual provocó un aumento en la concentración de azúcar en el néctar de hasta un 20%.

Este proceso, además, es rapidísimo, porque la flor reacciona en menos de 3 minutos.

Esta respuesta de las plantas tiene sentido desde un punto de vista evolutivo: una flor más dulce atrae más polinizadores, lo cual a su vez aumenta la probabilidad de la planta de reproducirse. El riesgo de tener siempre disponible su néctar más dulce es que otros organismos no polinizadores pudieran robarlo, así que detectar el zumbido de baja frecuencia representa una ventaja para las plantas.

Aunque todavía no se sabe cómo las flores procesan el sonido, los investigadores creen que la flor misma es una especie de oído capaz de concentrar las vibraciones del aire y reaccionar a ellas.

Futuros experimentos buscarán comprender mejor este mecanismo, así como develar otro mito sobre la bioacústica de las plantas: a saber, que las plantas también pueden producir sonidos de altísima frecuencia. ¿Será este el primer paso –desde una perspectiva científica al menos– para que las plantas nos digan cómo cuidarlas mejor?

Y si las plantas hablan, ¿nosotros seremos capaces de escucharlas?



¿Las abejas tienen nociones estéticas? Al parecer pueden diferenciar entre estilos de arte

Y esto ha sido doblemente confirmado.

Saben distinguir rostros, navegar como vikingos y resolver problemas matemáticos: las abejas no sólo son insectos fascinantes, sino que podrían estar entre los animales más inteligentes del planeta. Y quizá, también, uno de los animales con mejor gusto.

 

Las abejas, ¿críticas de arte?

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Tantas son las capacidades de las abejas que nos hacen preguntarnos sobre la conciencia animal y sus límites.

Más aún porque, según se confirmó en un estudio, las abejas tienen nociones estéticas. Aunque no hay consenso científico al respecto, se supone que la sensibilidad artística y el pensamiento abstracto son algunas de las habilidades que nos distinguen de los animales. Pero si las abejas tienen una noción del cero y pueden diferenciar un Picasso de un Monet, ¿qué nos hace humanos? ¿Y qué las hace a ellas animales?

Hasta ahora se han llevado a cabo dos pruebas que demuestran que las abejas pueden distinguir un tipo de arte de otro. La primera fue un estudio que se publicó en 2013, realizado por un equipo de la Universidad de Queensland, utilizando obras de Picasso y Monet. La segunda prueba se hizo en el programa The Great Australian Bee Challenge, y fue básicamente una recreación del estudio de Queensland.

 

Cómo las abejas distinguen entre estilos artísticos

Para esta segunda prueba, les fueron mostradas a las abejas entrenadas cuatro pinturas del impresionista francés Claude Monet. Pero en contraposición, en lugar de obras de Picasso, se les mostraron cuatro pinturas de la artista indígena australiana Noŋgirrŋa Marawili.

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Noŋgirrŋa Marawili // Claude Monet

Al centro de cada una de las pinturas se colocó un pequeño punto azul. En ellos, y para marcar una diferencia entre los artistas que significara algo para las abejas, se colocaron gotas de agua: las pinturas de Marawili tenían gotas con azúcar y las de Monet una gota de quinina diluida, líquido que no es dañino pero tiene un sabor amargo.

Las abejas probaron ambos líquidos al ver las pinturas y aproximarse a ellas. Después se les mostraron pinturas de los dos artistas que no habían visto antes. La cuestión era averiguar si podían apreciar la diferencia entre un Marawili y un Monet.

Todas las abejas dirigieron su atención a las pinturas de Marawili, las cuales habían tenido el agua azucarada. Pero esta vez no había nada que las distinguiera. ¿Qué les posibilitó distinguir entre estos artistas? Sería exagerado pensar que realmente las abejas tienen nociones estéticas. No obstante, no queda claro cuáles de sus habilidades les permiten saber la diferencia entre estilos de arte.

Aun así, mientras la ciencia descubre más al respecto sobre el comportamiento y la inteligencia de las abejas, podemos quedarnos con la idea de que algo saben de arte. Quizá, algo que nosotros no.