Ben, un perro labrador, disfrutaba sus caminatas cotidianas en la Isla Tory, en Irlanda. Pero un día de 2016, al darse su tradicional chapuzón en el mar, la vida de Ben cambiaría para siempre. Fue cuando conoció a una hembra delfín que, con el tiempo, se convertiría en su mejor amiga.

Pero la historia es aún más conmovedora. Pues Duggie –nombre que recibió la delfín–, vive en la costa de Donegal desde que perdió a su pareja en esas aguas, a partir de lo cual decidió ya no seguir su recorrido y permanecer (quizá como luto) ahí.   

Por eso todos celebraron cuando el labrador y la delfín se conocieron y conectaron instantáneamente. Ahora juegan y recorren juntos el área, nadando a veces hasta por 3 horas. Por cierto, cuando Duggie nota que su amigo canino ya esta muy cansado, lo empuja y ayuda a cargar parte de su peso con tal de seguir disfrutando de su compañía. 

Hay sentimientos, por ejemplo la amistad, que superan cualquier frontera –sea ésta ideológica, geográfica o incluso biológica–. El caso de Ben y Duggie, como otros, es una muestra perfecta de esto; es, de algún modo, una sencilla celebración de la existencia