La función de todo nuestro metabolismo (incluso sanar) depende de la luz

¿Cómo influye la luz en la mente? Anadi Martel explora la naturaleza vibratoria de la luz y la interacción entre la luz, la biología y la conciencia.

El científico Anadi Martel ha estudiado los increíbles efectos de la luz en las dimensiones físicas, energéticas y cognitivas de la vida. Sus estudios refuerzan la premisa que propuso el científico alemán Fritz-Albert Popp:

Ahora podemos decir enfáticamente que la función de todo nuestro metabolismo depende de la luz.

En este sentido, Martel está convencido de que hay una relación directa entre la luz y la conciencia y de que los efectos de la luz en la mente son como el que ocurre durante la meditación. Según su libro Therapies: A Complete Guide to the Healing Power of Light, hay tres maneras en las que la luz influye en la mente: de manera física, cognitiva, y la más interesante, la subjetiva.

Con este descubrimiento, la luz y su uso pueden servir para redescubrir el equilibrio natural, y abrir la puerta a un mecanismo de sanación siempre listo para cuando le demos oportunidad.

A partir de los aspectos históricos, científicos y espirituales de la luz y su papel en la medicina energética, Martel explora la naturaleza vibratoria de la luz y la interacción entre la luz, la biología y la conciencia.

 

Antes de la luz, la influencia del color

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Ya existen estudios y terapias que revisan la influencia fisiológica del color en su aspecto biofísico y su impacto cognitivo a través de su capacidad de evocar el mundo interno de las personas.

El cerebro reacciona a la percepción del color, y sobre eso se sigue estudiando. Sin embargo, ¿podría el color ser un estímulo que permita el aumento de la energía cerebral y que calme la mente al mismo tiempo? Tal fenómeno ocurre con la meditación.


La percepción del color no sólo influye en la mente; la mente también influye en la percepción del color. Ambos están íntimamente relacionados.

Existen dos áreas importantes donde el color ejerce su influencia: el dominio objetivo (que trabaja a través de los canales fisiológicos y biofísicos) y el dominio cognitivo (que anima los pensamientos y la conciencia).

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La luz y su influencia en la mente

Tenemos muchas formas de usar la luz, que puede actuar en uno u otro de estos dominios, el objetivo y el cognitivo. En cuanto al dominio objetivo, la fotobiomodulación es un ejemplo. En esta técnica, la luz actúa directamente a nivel celular, estimulando la cadena respiratoria mitocondrial y modulando la producción de moléculas de alta energía metabólica.

Por otro lado, el dominio cognitivo de la luz es aquello que pasa por el sentido de la visión; esta influencia es una de las más profundas, ya que a través de la visión se construye una representación interior del mundo. La visión se relaciona con las facultades cognitivas superiores: puede evocar todas las emociones, sensaciones y pensamientos que nos definen.

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La luz y la influencia subjetiva

Pero, ¿qué sucede en el límite entre estos dos? El libro llama a esta influencia el dominio subjetivo porque interviene en el nivel de la percepción interior, que es subjetiva. Esto tiene que ver con cualquier actividad cognitiva capaz de inducir un estado del ser armonioso y positivo.

Tal actividad puede tomar varias formas: cualquier emoción que evoca belleza o placer, la sensación de unidad con el flujo de la vida, la relajación profunda, o una impresión de inmensa paz y seguridad. Esta es una de las regiones más fértiles, y tiene profundas implicaciones para la aplicación terapéutica del color.

Con este descubrimiento, la luz y su uso pueden servir para redescubrir el equilibrio natural y abrir la puerta a un mecanismo intrínseco de sanación, siempre listo para entrar en acción cuando le demos la oportunidad.



Esta isla de Noruega va a eliminar el tiempo

¿Imaginas la radiante libertad de un mundo sin tiempo lineal? En esta isla de Noruega ya es una realidad durante el verano.

Entre el cuento de hadas, la rebeldía ontológica y la física avanzada, recién nos enteramos que los habitantes de Sommarøy (isla de verano), en Noruega, decretaron eliminar el tiempo. Sus poco más de 300 habitantes acordaron en una asamblea abolir el tiempo y reemplazar los relojes por hilados de flores.

Ubicada cerca del Círculo Polar, en Sommarøy no se pone el sol durante más de dos meses (del 18 de mayo al 26 de julio). Proporcionalmente, pero en sentido inverso, durante el periodo invernal y parte del otoño, las noches son eternas. Por eso, en la temporada veraniega todos quieren aprovechar al máximo sus días, y el reloj se vuelve completamente ajeno a la vida cotidiana.

Uno de sus habitantes, Kjell Ove Hveding, compartió en un comunicado: 

Hay luz del día constantemente y actuamos en consecuencia. En medio de la noche, lo que la gente de la ciudad podría llamar ‘2 am’, puedes ver a niños jugando al fútbol, gente pintando sus casas o cortando el césped y adolescentes nadando”. 

El acuerdo entre los habitantes ya fue enviado al parlamento noruego para ser oficializado. Pero lo cierto es que esta abolición del tiempo ya ocurre, en la práctica, en la vida diaria de la isla:

Para muchos de nosotros, obtener esto por escrito simplemente significaría formalizar algo que hemos estado practicando durante generaciones.

En caso de confirmarse la autorización, Sommarøy se convertiría en la primera zona del mundo en ser libre de tiempo –lo cual nosotros en Ecoosfera celebramos, por que nos recuerda que el tiempo lineas es, hasta cierto punto, una arbitrariedad cultural–. 



¿Por qué ver el amanecer y anochecer es bueno para tu salud?

Distintos estudios han comprobado los beneficios físicos y emocionales de esta hermosa actividad.

Por intuición, sabemos que la naturaleza nos hace mucho bien. A la par, gracias a la ciencia, podemos confirmar los beneficios que el solo hecho de posarnos sobre la naturaleza nos comparte. También intuimos que apreciar momentos hermosos en la natura, como un atardecer o amanecer, es bueno para la salud, sobre todo mental, pero asimismo, algunos estudios han comprobado sus beneficios para el cuerpo.

Más allá de que dedicar momentos a la contemplación y a la relajación de la mente para mitigar el estrés diario es benéfico, en un estudio de la Universidad del Noroeste se encontró que la exposición a la luz temprana del día mejora tu metabolismo e incluso está ligada a la pérdida de peso.

Por otro lado, en el aspecto psicológico, darle tu atención al atardecer y al anochecer hace que hagas consciente el ciclo natural del día; con ello, tus actividades también van acoplándose a esta dinámica que influye en nuestro verdadero reloj, el natural (recordemos que la creación del tiempo es tan sólo una medida aceptada socialmente).

Igualmente, está comprobado que exponerte a la luz del sol mejora tu humor y tu salud, y el atardecer y amanecer son los momentos más amables para recibir los rayos del sol sin que dañes tu piel.

Si a lo anterior le añadimos la experiencia estética de este milenario ritual, su generosidad no demanda más explicaciones.