John Lennon fue un gurú. Su vida es un legado del que aún aprenden los artistas y los activistas de todo el mundo pero, también, todos aquellos interesados en prácticas religiosas o espirituales.

Porque Lennon transitó por los caminos de la psicodelia, más allá de la experimentación con sustancias como el LSD, a través de la práctica de la meditación, lo que a la postre llevó su creatividad a otro nivel.

Fue en 1968 que Lennon y los demás Beatles viajaron al Himalaya a un áshram, en una aldea llamada Rishikesh, con el fin de ampliar sus conocimientos sobre el yoga y las prácticas de meditación trascendental. Aunque en el viaje Lennon se desilusionó de uno de los guías espirituales más importantes de la época (Maharishi Mahesh Yogi, que aparece en la foto de abajo, en medio), lo cierto es que su interés por las prácticas de Oriente marcó su producción creativa. Fue en esta época cuando los Beatles hicieron discos tan memorables como el Abbey Road y el White Album.

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Lo curioso del caso es que los Beatles, contrario a otros artistas que se acercaron a la meditación trascendental (como los Beach Boys o David Lynch), tenían un público más perceptivo, para el cual la banda inglesa representaba una inspiración. El interés de los Beatles y de Lennon por la meditación y las religiones orientales no pasó inadvertido, y menos en un país como Gran Bretaña, donde aunque hay libertad de culto la religión predominante es la cristiana.

Eso llevó a una fan llamada Beth a escribirle a Lennon y hablarle sobre sus inquietudes. Le preocupaba que Lennon y su banda perdieran el reino de los cielos al seguir otras religiones que no fueran la cristiana.

Esta fue la lúcida respuesta que le dio Lennon a Beth, en una de las cartas que son parte de la colección The John Lennon Letters y que nosotros obtenemos vía el portal Brain Pickings. En ella, Lennon habla de la meditación como un estado mental que no tiene por qué interrumpir otras creencias, y que nos lleva a la felicidad.

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Querida Beth: 

Muchas gracias por tu carta y tus pensamientos bondadosos. Cuando leíste que estábamos en la india buscando la paz, etc., no es que necesitáramos la fe en Dios o Jesús –tenemos plena fe en ellos; es sólo como si fueras a quedarte con Billy Graham por un corto tiempo– sólo sucede que nuestro gurú (maestro) es indio –y nada podría ser más natural que el hecho de que nosotros viniéramos a la India, su casa–. Él también dirige cursos en Europa y en América –y probablemente nosotros iremos a algunos de estos también, a aprender y a estar cerca de él–.

La meditación trascendental no es opuesta a ninguna religión –está basada en las mismas verdades básicas de todas las religiones, el común denominador–. Jesús dijo: “el Reino de los Cielos está dentro de ti, y el quería decir precisamente eso –el Reino de los Cielos está a a la mano, no en un tiempo distante –o después de la muerte– sino ahora–.

La meditación toma a la mente y la lleva a ese nivel de conciencia que es la felicidad absoluta (Cielo), y mediante contacto constante con el estado –“la paz que sobrepasa todo entendimiento”– uno gradualmente se establece en ese estado incluso cuando no está meditando. Todo esto da una real experiencia de Dios –no por desapego o renuncia–; cuando Jesús estaba andando aprisa en el desierto durante 40 días y noches, él estaba seguramente haciendo alguna forma de meditación –no sólo sentándose en la arena a rezar–. Aunque yo fuese un verdadero cristiano –que intento serlo con toda sinceridad– eso no me priva de conocer al Buda –Mohammed– y a todos los grandes hombres de Dios. Dios te bendiga –jai guru dev (da las gracias al guru dev)–.

Con amor,

John Lennon

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En esta respuesta Lennon nos invita a imaginar mundos, quizá no sin religión –como dijera pocos años después en su canción “Imagine”sino donde nuestras creencias y prácticas se complementen y enriquezcan con la sabiduría de todos los pueblos.

Acertadamente, Lennon dijo en una entrevista de 1967 con David Frost que todas las religiones eran lo mismo en todo el universo:

Sólo hay que abrir la mente para verlo. Buda fue genial, ya sabes. Y Jesús estaba bien. Es exactamente lo mismo.

Quizá podamos iluminar el inconsciente individual (y colectivo) si abrimos nuestra percepción y dejamos atrás los prejuicios. Y por supuesto si, como Lennon, practicamos la meditación.