No es la primera justa deportiva en que la disciplina y la civilidad japonesas sorprenden al resto del planeta. Esta vez se trató de la final de la Copa Asiática de fútbol, encuentro que disputaron las selecciones de Catar y Japón. Tras los 90 minutos reglamentarios, los nipones perdieron el partido 3-1; a continuación se retiraron a su vestidor para, como suele suceder, recobrar las fuerzas, digerir la derrota y recoger sus pertenencias. 

Hasta aquí estaríamos narrando un partido cualquiera, como hay cientos a lo largo del año. Pero cuando la Confederación Asiática de Fútbol compartió a través de su cuenta de Twitter una imagen, la admiración mundial no se hizo esperar. Se trataba del vestidor japonés impecablemente ordenado, sin una pizca de basura, con todo minuciosamente acomodado y por si fuera poco, con una nota que rezaba en tres idiomas “Gracias”.    

El gesto nos recuerda a cuando, en la reciente Copa Mundial de Fútbol de 2018 en Rusia, se vio a los aficionados de este país abocados a recoger toda la basura de las gradas del estadio tras el juego de su selección contra Colombia.

Cooperación, pulcritud, respeto y una espectacular dosis de cortesía se encuentran reunidas en este simple pero poderoso acto del equipo japonés. Sin duda, un ejemplo para el resto de las naciones.