En Islandia ya es un delito que las mujeres ganen menos que los hombres

De nuevo, Islandia le muestra al mundo cómo luchar por la igualdad de género.

Durante décadas, las mujeres han luchado por el derecho básico a recibir una paga igual a la de los hombres. A pesar de que ha habido avances al respecto, la brecha salarial sigue perjudicando a las mujeres alrededor del mundo. Según datos del Foro Económico Mundial, las mujeres reciben en promedio $9,000 dólares menos que los hombres por las mismas horas laborales. De acuerdo con la misma organización, cerrar la brecha salarial de género será una tarea difícil, pero países como Islandia ya lo están logrando. 

Islandia se ha convertido en el primer país del mundo en garantizar una paga equitativa para mujeres y hombres. 

Desde 2018, que una mujer islandesa reciba un salario menor al de un hombre se considera un delito ante la ley. La medida se había anunciado el año anterior en el marco del Día Internacional de la Mujer como parte de una legislación que busca erradicar por completo la brecha para el año 2022. Actualmente, las empresas islandesas tienen la obligación de certificar que sus empleadas reciben la misma paga que sus compañeros; de lo contrario, se someten a multas de 350 euros diarios.

Esta nación nórdica cuenta con un impecable expediente en asuntos de género: ha encabezado la lista de igualdad de género del Foro Económico Mundial por 9 años consecutivos. El informe mide la equidad de género evaluando aspectos como las oportunidades económicas, el empoderamiento y los índices de salud de las mujeres de cada país.

La admirable ejecución de los planes para acabar con la discriminación de género quizá se relaciona con el porcentaje de mujeres que conforman el parlamento de Islandia. El 50% de sus delegadas son mujeres y el compromiso por garantizar sus derechos une incluso a los partidos políticos en oposición.

México, por su parte, se encuentra 48 posiciones por debajo de Islandia en este ranking, reflejando una brecha salarial que aún divide a ambos géneros en un 30%, según reporta El Economista. Esto indica que en todas las entidades del país, los salarios más altos en promedio siguen siendo percibidos por hombres. 

Parece ser que Islandia comprende bien la importancia de cerrar la brecha salarial, lo que no es para menos: la mitad de la población del mundo está compuesta por mujeres. El hecho de que éstas reciban una paga igual a la de sus compañeros beneficia el desarrollo de todas las economías mundiales por igual.

¿Te interesa leer el informe del Foro Económico Mundial sobre igualdad de género? Descárgalo en español aquí



Ya puedes comprar latas de aire fresco de Islandia

¿Souvenir divertido o profecía de un futuro sin aire limpio?

Desde hace algunos años circula por ahí una imagen de lo que parece ser una lata de sopa ¿llena? de aire. Uno de los orígenes probables de la imagen es un blog de viajes, barclaycardtravel.com, en donde una usuaria narra su encuentro con una curiosa tienda de recuerdos en los géiseres.

De hecho, el término “géiser” es de origen islandés; mezcla de sitio turístico y oasis en medio del hielo y el fuego, los importantes géiseres de Islandia atraen millones de turistas. Como recuerdo de su visita, la viajera se sintió atraída hacia un objeto en particular:

Una cosa que atrapa mi atención y que de alguna forma es graciosa fue la lata de aire de montaña fresco de Islandia. ¿Qué? ¿Aire fresco enlatado? ¡Vamos! Es muy divertido ver este tipo de cosas en los aparadores.

El relato de la viajera continúa con un recorrido por los mejores baños públicos del país, sin que sepamos más de las latas de aire de montaña.

Mientras tanto, en línea puedes comprar latas de aire islandés a 4 dólares la pieza.

Lata de aire fresco de montaña de Islandia

También en Ecoosfera: Respirar el aire de la CDMX equivale a fumarse 40 cigarros al día

 

El mito del agua embotellada

Hace algunas décadas, la expresión “vender agua embotellada” era equivalente a señalar una mala idea. Y es que, en la historia moderna, a nadie se le había ocurrido vender agua en contenedores, siendo que, durante la mayor parte de la historia humana, la gente tuvo acceso al agua potable a través de pozos, ríos y más recientemente, en el grifo de su casa.

El agua corriente era, sin más, agua apta para consumo humano. Lo mismo con la comida. Con la segunda guerra mundial, la costumbre de conservar la comida en latas en caso de un inminente ataque enemigo, se volvió una presentación normal de los alimentos. Con los niveles de contaminación ambiental como están, ¿el aire limpio será próximamente un elemento de primera necesidad o un artículo de lujo?

¿Será que dadas las condiciones climáticas actuales, el aire que respiramos es la última forma de “aire libre” (o incluso, ¡orgánico!) que respiraremos como especie?

La lata de aire fresco de montaña tiene el atractivo de una obra de arte conceptual, pero también el poder de transportarnos hacia un futuro en el que el aire limpio y fresco sea solamente un recuerdo empacado, o un producto más en un anaquel.

 

Tal vez también te interese: La contaminación del aire: un sigiloso agente que está matando a más de 17,000 mexicanos al año



Joven desafía las fronteras del género y baila una danza masculina para honrar a su abuelo

Mira este corto documental aquí.

Alguna vez la poeta Maya Angelou dijo haber aprendido que la gente puede olvidar lo que el otro le dijo, que puede olvidar lo que el otro hizo. Pero que la gente jamás olvida cómo el otro la hizo sentir.

La joven noruega Vilde Westeng parece haber tenido esto muy claro cuando decidió deshacerse de los rígidos estereotipos que constriñen todo –el arte incluido– y comenzó a entrenar para competir en un halling, una danza folclórica noruega tradicionalmente masculina, la cual está repleta de acrobacias.

Por este desafiante acto, la joven sufrió burlas de sus compañeros. Como expresó en el corto documental Sorrow is the Price you pay for love, del director Erlend E. Mo:

Mucha gente cree que las chicas no deberían bailar el halling. Eso es porque las pocas chicas que lo hacen lo bailan al estilo ballet. 

No obstante, las burlas no la hicieron desistir. Al los 12 años ganó una competencia nacional de esta danza en su versión más “varonil”, mostrando que podía bailarla como –o mejor– que los hombres. Ello sin importar que el halling es una danza particularmente ruda, que requiere de desarrollar gran fortaleza muscular.

Pero Vilde Westeng no sólo quiso ser la mejor para satisfacer su propio deseo. Desde que su abuelo, quien también fue un danzante profesional, enfermó de cáncer, la joven se propuso ganar la competencia nacional para honrarlo y mostrarle su amor.

No te diremos el final de esta historia conmovedora, desafiante y llena de compromiso. Puedes ver el corto documental aquí mismo, cortesía de Erlend E. Mo y The Atlantic. Además podrás ver las asombrosas presentaciones de Westeng bailando esta danza tradicional nórdica, que son simplemente imperdibles.