El conocimiento científico ha sido capaz de crear videntes. Es el caso de muchos científicos a lo largo de la historia, como Buckminster Fuller, quien predijo muchos rasgos de la educación del futuro que hoy se están materializando. Pero cuando la ciencia se ha fusionado con la ficción es cuando más se ha aclarado el panorama de aquello que nos aguarda en el futuro. Un ejemplo contundente de lo anterior está en Isaac Asimov.

A través de su prolífica literatura, Asimov planteó distópicas hipótesis sobre lo que se avecinaba para la humanidad.

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Una de ellas se remonta a 1955, cuando publicó “Franchise”. En este relato, Asimov muestra a la democracia como un mero apéndice de la inteligencia artificial. De esta forma predijo algo que ya ha comenzado a suceder: la intervención de la tecnología en la vida pública.

Por ello, no es de extrañar que los libros de Isaac Asimov sean una referencia para pensar nuestro mundo: a esa idea se suscriben creadores contemporáneos tan importantes como Elon Musk. Pero fuera del mundo de la ciencia ficción, Asimov también hizo aportes fundamentales. Es el caso de las predicciones que hizo en 1983, respondiendo a la pregunta que le hiciera el periódico Toronto Star sobre cómo sería el mundo en 2019.

 

Predicciones de Isaac Asimov para 2019

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Guerra nuclear

Asimov temía las repercusiones que la guerra fría pudiese tener:

Si los Estados Unidos y la Unión Soviética reanudaran el conflicto, no tendría ningún sentido discutir cómo será la vida.

Pero fue optimista y quiso pensar que eso no sucedería: algo en lo que acertó.

 

Computarización y educación

En el plano de la computarización de la sociedad, Asimov fue sumamente acertado. Predijo que ésta no pararía, que cada vez nos haríamos más dependientes de ella y que además se haría “móvil” (¿Alguien dijo “celulares”?):

Un producto secundario esencial, el objeto computarizado móvil o robot, ya está inundando la industria y, en el transcurso de la próxima generación, penetrará en el hogar.

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Y al igual que a Buckminster Fuller, eso llevó a Asimov a pensar que las computadoras cambiarían radicalmente el modelo educativo, aunque contrario a Fuller, fue un poco más allá y predijo que la educación pasaría a realizarse únicamente en casa, lo que hasta ahora no tiene visos de ocurrir.

Algo en lo que decididamente no acertó fue en pensar que los trabajos rutinarios, como los de montaje, desaparecerían:

Los trabajos que desaparecerán tenderán a ser sólo aquellos […] lo suficientemente simples, lo suficientemente repetitivos y lo suficientemente estúpidos como para destruir las mentes finamente equilibradas de aquellos seres lo suficientemente desafortunados como para haber sido forzados a pasar años haciéndolos para ganarse la vida, pero lo suficientemente complicados como para situarse por encima de la capacidad de cualquier máquina que no sea una computadora o estuviese computarizada.

Asimov se imaginó una sociedad más emancipada, donde la educación sobre la tecnología fuese proporcionada por los gobiernos como una forma de sortear las desigualdades. Pero nada de esto ha ocurrido.

 

Colonización espacial

Entraremos en el espacio para quedarnos.

Eso pensaba Asimov, quien se refería a que poblaríamos el espacio como sociedad, algo en lo que exageró. Pero no estaba tan errado, ya que la International Space Station ha estado ocupada de manera permanente durante 18 años.

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En lo que no tenía razón era en la utilización de recursos espaciales. Asimov pensaba que en la luna habría minas y fábricas, y una central de energía solar. Todo esto suena plausible, pero es un hecho que este año no ocurrirá.

Para cerrar su ensayo futurológico, Asimov dijo:

De hecho, aunque el mundo de 2019 será, por mucho, muy diferente al actual de 1984, eso sólo será un barómetro de los cambios mucho mayores previstos para los próximos años.

En eso Asimov acertó, como cualquier buen visionario científico. Porque sin duda vendrán grandes cambios, cada vez más vertiginosos, para los cuáles nos debemos preparar, individual y colectivamente.

 

* Collage: Sammy Slabbinck