El arte japonés de inventar cosas inútiles: una parodia de nuestra realidad

Una prueba de que lo absurdo es parte inherente de la vida.

En Japón existe un arte conocido como chindōgu, el cual consiste en inventar gadgets que parecieran una ingeniosa solución a problemas cotidianos, pero que en realidad son inventos completamente inútiles. Eso sí: sirven para parodiar la realidad de manera por demás ingeniosa.

La palabra chindōgu se traduce como “herramienta extraña” y fue usada por primera vez por el inventor japonés Kenji Kawakami, también editor de la revista para amas de casa Mail Order Like.

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En el Japón de 1990 era posible encontrar libros enteros dedicados a estos inventos inútiles, llamados Unuseless Japanese Inventions. Cada uno mostraba al menos 100 inventos reales, fotografiados y descritos como si se tratase de productos disponibles en el mercado.

Entre los extravagantes gadgets se podían encontrar paraguas para zapatos, palillos con miniventiladores para enfriar los noodles, zapatos con agujeros en las suelas para evitar tropezar con canicas, y lo mejor: pantuflas para gato con quitapolvos integrado, para hacer de los gatos aliados en la limpieza del hogar.

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En 1995, uno de los inventos destacados del libro 101 Unuseless Japanese Inventions fue el selfie stick, que 30 años más tarde se comercializaría en todo el mundo con un éxito rampante.

Así es: el selfie stick fue un chindōgu.

La idea vino a Hiroshi Ueda, un aficionado a la fotografía y trabajador en una compañía de cámaras quien, durante unas vacaciones con su esposa, le dio su cámara a unos niños para que les tomaran una foto, pero éstos se echaron a correr. De esa mala experiencia surgió el Self Portrait Camera Stick en 1983, que la compañía donde trabaja Ueda intentó comercializar, sin éxito alguno. Por eso, el curioso artefacto pasó al catálogo de chindōgu en 1995, y su patente se venció en 2003 sin que Ueda hiciera nada por evitarlo.  

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3 décadas después, el selfie stick se convertiría en uno de los inventos más vendidos del siglo XXI…

¿Absurdo? Sin duda.

El arte del chindōgu sin duda coquetea con lo absurdo, y es un deudor de esta filosofía. Porque lo absurdo ocurre ahí donde existe un conflicto entre la búsqueda por el sentido de la vida, por un lado, y la imposibilidad de encontrarlo en el contexto de lo humano, por el otro.

Lo bonito de esta curiosa materialización del absurdo que es el chindōgu es que demuestra la utilidad de lo absurdo en la vida de una manera por demás ingeniosa. Y es que existe una paradoja: en tanto exista una búsqueda de sentido, la vida cobra sentido. Así que manteniendo un toque de absurdo en la vida es como de alguna forma la perpetuamos.

¿Qué sería de la existencia si todo tuviera sentido?
¿O si todos los problemas tuvieran solución en un invento?

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Así que también podemos agradecer al selfie stick por formar parte de esos absurdos de la vida que, paradójicamente, la dotan de sentido.

*Nota: odiamos los efectos negativos de la cultura selfie tanto como ustedes. Pero la parodia consiste en poder reírnos de nosotros mismos, lo cual siempre es algo positivo. Bien dijo Albert Camus que:

El absurdo es la lucidez de la razón comprobando sus límites.



Tu bloqueador solar está destruyendo los arrecifes del mundo

Es simple: si tu bloqueador solar está en tu piel y te metes al mar, terminará en el coral (y lo va a envenenar).

Es un buen reto. Cómo protegernos de la agresividad del sol (intensificada gracias a debilitamiento de la capa de ozono por actividad humana), y al mismo tiempo no alimentar esta inercia de destrucción del medioambiente. Lo anterior viene el caso, pues hoy está plenamente probado que el bloqueador solar afecta severamente a los arrecifes de coral. 

Cada año se vierten alrededor de 14,000 toneladas de bloqueador solar en los mares del mundo. Cabe señalar que no todo es por contacto directo con el mar, también un porcentaje viene en desagües de hoteles y hogares que desembocan en el mar.

Algunos de los ingredientes químicos presentes en cremas solares han demostrado ser particularmente tóxicos para los arrecifes. Los corales han reportado decoloración, imposibilidad de reproducción y otros síntomas, tras la exposición constante a estas sustancias. Esto, junto con el calentamiento global y los desarrollos costeros, han provocado que, por ejemplo y según National Geographic, en tan solo 50 años se haya perdido el 80% de los corales que habían en el Mar Caribe.

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¿Cuáles son las sustancias más dañinas para los corales que puede tener tu bloqueador solar?    

Podrías por empezar revisando si tu crema solar incluye alguno de estos ingredientes (y en caso de que sí, evitarla):

1. Oxybenzone
2. Octinoxate
3. Octocrylene
4. Octisalate 
5. Enzacamene
6. PABA
7. Homosalate
8. Avobenzone

¿Hay marcas de bloqueador o crema solar que sean amigables con los corales y la naturaleza?

Si, por suerte en años recientes se han creado cremas solares que aparentemente no dañan los corales y demás vía marina, pero que te protegen con efectividad contra los efectos nocivos de los rayos del sol. Por ejemplo, investigando un poco, encontramos a All Good, y su bloqueador solar reef friendly, o la marca Safe Sea, en Europa.   

Además de hacer un esfuerzo por encontrar una crema solar que no destruya los arrecifes de coral, también sugerimos evitar el uso de este productos cuando no sea indispensable, y tal vez sustituirlo por camisas de manga larga, sombreros y otras formas de protegerte del sol sin recurrir al bloqueador. 
 

 



La improbable amistad entre un perro y un delfín que conmueve al mundo (VIDEO)

Ben el perro y Duggie la delfín se conocieron en las costas de Irlanda y ahora son amigos inseparables.

Ben, un perro labrador, disfrutaba sus caminatas cotidianas en la Isla Tory, en Irlanda. Pero un día de 2016, al darse su tradicional chapuzón en el mar, la vida de Ben cambiaría para siempre. Fue cuando conoció a una hembra delfín que, con el tiempo, se convertiría en su mejor amiga.  

Pero la historia es aún más conmovedora. Pues Duggie –nombre que recibió la delfín–, vive en la costa Donegal desde que perdió a su pareja en esas aguas. A partir de lo cual decidió ya no seguir su recorrido y permanecer, quizá como luto, ahí.   

Por eso todos celebraron cuando el labrador y la delfín se conocieron y conectaron instantáneamente. Ahora juegan y recorren juntos el área, nadando a veces hasta por tres horas. Por cierto, cuando Duggie nota que su amigo canino ya esta muy cansado, lo empuja y ayuda a cargar parte de su peso con tal de seguir disfrutando de su compañía. 

Hay sentimientos, por ejemplo la amistad, que superan cualquier frontera –sea esta ideológica, geográfica o incluso biológica–. El caso de Ben y Duggie, como otros, es una muestra perfecta de esto; es, de algún modo, una sencilla celebración de la existencia.