Sencillos hábitos para despertar a tu yo intuitivo

Existen 4 tipos de intuición que puedes poner en sintonía con tus sentidos para equilibrar cuerpo y mente…

La intuición es uno de los sentidos más importantes que tenemos; podría decirse que es aquel con el cual navegamos la existencia y descubrimos el mundo, incluso en sus más ínfimos detalles.

Aunque sin intuición no habría manera de aprehender el mundo, en la actualidad es un sentido difícil de estimular y más aún de utilizar. El ajetreo de la vida cotidiana, sus rutinas y sus dinámicas no suelen ser terreno fértil par desarrollar las habilidades de la intuición, pues además vivimos dominados por una idea de superioridad de la razón, que ha delegado a la intuición a las estepas del más básico instinto.

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Por eso, poner en sintonía nuestros sentidos para despertar a nuestro yo intuitivo es algo que tenemos que trabajar conscientemente. Esto requiere incluso de equilibrar cuerpo y mente, pues sin un diálogo entre ambos –que suprima un poco el uso incesante de la razón– será imposible escuchar lo que nos dice nuestra intuición, cuyo más portentoso beneficio es la vinculación cuerpo-mente.

Todo esto es más fácil de lo que parece. Lo que encontraremos al final es que la intuición siempre ha estado ahí, y que sus habilidades están listas para ser reclamadas por nosotros y nuestros sentidos.

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Despertando la intuición

Para saber qué tipo de intuición tienes, debes conocer las habilidades intuitivas que hay y lo que significan. Éstas se encuentran ligadas a los sentidos: a la visión, a la escucha y a las funciones cognitivas.

Todos tenemos todas las habilidades intuitivas. Leyendo sobre sus características quizá te puedas dar cuenta cuál va mejor contigo y cuál será la habilidad más fácil de despertar de su letargo, aunque en general es bueno intentar despertar todas las habilidades, pues juntas se complementan.

Te dejamos también algunas prácticas y hacks para lograrlo, que se complementan a la perfección con las técnicas de meditación que probablemente ya realizas (o que, en caso contrario, te recomendamos ampliamente realizar, para desarrollar tus habilidades intuitivas).

 

Clarividencia

Es la forma de habilidad intuitiva que permite ver cosas dentro de la mente. Quien la tiene más desarrollada suele saltar a conclusiones al dejarse llevar por lo que ve, pues su intuición es cinemática: repleta de imágenes que le dicen cómo podría ser el futuro. Los clarividentes tienen una gran imaginación y son muy observadores.

Ejercicios para despertarla  

Concentra tu mirada al interior de tu cerebro e intenta desarrollar imágenes mentales; por ejemplo, memorias que te hagan feliz. Luego escribe sobre aquello que hayas podido visualizar.

Prueba también hacer más cinemáticos los libros que leas. Vive las historias a partir de las imágenes mentales que elabores, y luego piensa en cómo eran estas imágenes. O intenta recordar imágenes de películas y lo que te hicieron sentir. La forma en la que recuerdes las imágenes también te dirá cosas sobre tu intuición clarividente.

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Foto: Miki Takahashi

Clarisensación 

Esta habilidad, literalmente, se siente en el cuerpo (sobre todo en la piel). La intuición clarisensacional permite sentir físicamente la información en el cuerpo; por ejemplo, a través de los escalofríos. Quienes tienen esta intuición suelen ser personas muy empáticas; son como pequeñas esponjas que absorben todo a su alrededor. Esto puede ocasionar que se vean rebasados por todo aquello que perciben, como los sentimientos negativos de los demás.

Ejercicios para despertarla 

Cierra los ojos y concéntrate en las sensaciones de tu cuerpo. Luego reflexiona sobre la manera en la que esas sensaciones pasan por tu mente y viceversa.

Intenta recordar lo que te transmiten los dolores que tienes. Quienes tienen esta habilidad más desarrollada suelen expresar lo que los estimula de manera corporal, incluso en forma de dolores o u otras sensaciones. Así que intenta saber qué trata de decirte tu cuerpo en cada situación. 

 

Clariaudiencia 

Esta intuición permite escuchar con claridad. Más que de manera cinematica, esta intuición nos lleva a procesar la información y  proyectarla a través de vibraciones. Es más un diálogo interno; más parecido al razonamiento, con una voz que busca advertirnos del peligro o las posibilidades a través de los sentidos. Estos “diálogos” pueden hacer de la persona alguien que está más en contacto consigo mismo y sus emociones (y también, es más sensible a la música y sus significados).

Ejercicios para despertarla 

Concéntrate en tus oídos. Imagina las ondas que pasan por ellos hacia tus tímpanos. Ten siempre presente la importancia de esto.

Trata de hacer pequeñas sesiones donde puedas activar esa habilidad de la que te proveen los oídos. Ve a un parque o plaza y cierra los ojos para poder captar lo que escuchas e interpretarlo. Piensa en lo que ocasiona en tus sentidos aquello que escuchas. Cuando tengas los ojos abiertos, trata de guiarte más por los sonidos de manera consiente.

Asimismo, puedes intentar escribir tus memorias musicales: por ejemplo, cómo sonaba la música con la que bailaste por primera vez, o la que estaba en alguno de tus cumpleaños. Intenta también escuchar música en tu cabeza: ¿puedes imitarla?

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Clariconciencia

Esta habilidad es quizá la más poderosa. Quien la tiene más desarrollada podrá percibir más rápidamente lo que es mejor, y procesar óptimamente la información a través de las áreas de cognición del cerebro. Este tipo de intuición estimula los órganos, especialmente los de la cabeza y el corazón, y hace a quienes la tienen grandes consejeros, permitiéndoles desarrollar mucha sabiduría y grandes ideas.

Ejercicios para despertarla 

Pon atención a lo que sientes dentro de ti, sobre todo dentro de tu pecho y cabeza. Recuerda cómo se sentía en estas zonas cuando algo te estimulaba o te afectaba. Por ejemplo, cuando sabías que algo estaba por suceder, ¿qué sentías en el pecho? O ¿dónde sientes la angustia, el amor, la tristeza…?

 

Conocer estas habilidades intuitivas es un camino que nos lleva a mejorar nuestra vida en general. Entre otras cosas, la intuición consciente nos ayuda a manejar mejor el estrés, pues comenzamos a entender que no todo está en nuestras manos (o en manos de la razón). En ese sentido también es un viaje introspectivo, pues podemos ponernos en contacto con lo más profundo de nuestras emociones, e incluso con esa parte instintiva que todos tenemos dentro.

Estimula tu intuición, pues después de todo ella es la llave a la experiencia del mundo. Te sorprenderán los lugares a los que puede llevarte en tu vida diaria.



La intuición como señal de mayor inteligencia

¿Cómo resuelves los retos que te presenta la vida? Si lo haces con intuición, quizá seas más inteligente.

Para algunos científicos, la intuición podría ser la forma más elevada de inteligencia. Por supuesto, la inteligencia no es algo que pueda determinarse fácilmente, pues está compuesta de diversos elementos. Para muchos, no obstante, lo más importante es la capacidad de razonar. Pero usar la intuición, aunque ésta sea una forma preconsciente de entender las cosas, puede ser mucho más poderoso que usar la razón. 

 

Pero antes, ¿qué es la intuición?

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Esta habilidad es regulada por la red neuronal preconsciente y es, básicamente, lo que nos permite sobrevivir. Gracias a la intuición podemos hacer las cosas más mundanas (como caminar o abrir una puerta) sin tener que razonarlas hasta sus ultimas consecuencias.

Pero además, este instinto regula nuestro entendimiento de la realidad, actuando como un filtro entre la información y nuestro cerebro. Es así que la intuición nos ayuda a distinguir entre lo verdadero y lo falso, y puede darnos pistas sobre lo que es mejor para nosotros en un momento dado.

El director del Max Planck Institute for Human Development, Gerd Gigerenzer, quien además es autor del libro Gut Feelings: The Intelligence of the Unconscious, piensa que estas características hacen de la intuición la forma más elevada de inteligencia. Según contó para Forbes, él es al mismo tiempo racional e intuitivo:

En mi trabajo científico, tengo corazonadas. No puedo siempre explicar por qué creo que un camino es el camino correcto, pero tengo que confiar en ello y seguir adelante. También tengo la habilidad de corroborar estas corazonadas y averiguar de qué se tratan. Esa es la parte científica.

Como la intuición es lo que ha llevado a este psicólogo a realizar sus mayores aportes al mundo de la ciencia, no duda en catalogarla como una forma de inteligencia. Y más aún, como la más elevada. Y es que, según Gigerenzer, la intuición promueve un mayor aprovechamiento de la curiosidad, la cual, apoyada en esta habilidad intelectual, puede abonar mucho a nuestra búsqueda de conocimiento:

Déjame ponerlo de manera más simple. Si todo lo que haces consiste en sentarte en una silla y confiar en tu intuición, no estás ejercitando mucho que digamos tu inteligencia. Pero si a partir de ella profundizas en un tema y estudias sus diversas posibilidades, estás ejercitando tu inteligencia.

Así que, si no confías en tu intuición, piensa otra vez. Y ponla más seguido en práctica, como una más de las maravillosas habilidades de tu cerebro. Pero, ¿cómo hacerlo?

 

Despierta tu intuición

Hacerte más intuitivo es difícil con las dinámicas actuales. Por ejemplo, la productividad que nos exigen en nuestros trabajos suele mermar nuestra intuición, porque nos demanda fríos cálculos y nos coloca bajo presión. No obstante, es posible ejercitar el cerebro y las emociones para ser más intuitivo.

Lo único que tienes que hacer es ponerte en sintonía con tus sentidos. De lo que se trata es de aguzarlos todos para poder utilizarlos de manera inconsciente, para lo cual tendrás que acostumbrarte a realizar sesiones de meditación cotidianas, y entablar diálogos con tu yo interno más seguido. Si quieres saber más de cómo despertar a tu yo intuitivo, puedes ver nuestra guía aquí. Porque somos fans de la intuición. Y creemos que si se convierte en una fuerza colectiva, podremos evolucionar como civilización.

 

* Imágenes: 1) Claude Monet, Water Lilies; 2) Dirk Salm/Public Domain



Intuiciones: ¿por qué podemos saber cuando alguien nos mira?

Seguro has sentido una mirada, ya sea a tu espalda… o a la pantalla de tu celular.

La intuición es una de esas habilidades que todos tenemos, pero en la cual no todo mundo cree. Y es que se trata de un tipo de percepción sensible, más que racional. No obstante, y aunque parezca increíble, la intuición no es un instinto neuronal o un simple rezago de nuestra animalidad, sino una habilidad clave para conducirnos por el mundo.

De hecho, la intuición es un mecanismo refinado.
Gracias a él podemos saber cuando alguien nos mira.

¿Alguna vez te habías preguntado por qué podemos sentir una mirada, aunque estemos de espaldas? Sucede por un mecanismo neuronal ligado a la intuición. El psicólogo Edward Titchener le llamó “escopaestesia”, habilidad que permite detectar de forma extrasensorial si alguien nos está mirando.

Lo curioso es que, aunque todos lo hemos sentido, los experimentos tanto de Titchner como del biólogo Rupert Sheldrake –realizados 1 siglo después, en el año 2000– han negado la existencia de esta habilidad extrasensorial. Sheldrake hizo un experimento en el cual sólo la mitad de las personas estudiadas parecían saber cuando se les estaba mirando, porcentaje que le pareció insuficiente. Y aun así, este biólogo ha planteado que en la naturaleza existe un principio de memoria llamado la “resonancia mórfica”: un campo de información que tiene influencia sobre todas las formas de vida y sobre cada generación.

Si para Sheldrake todos estamos conectados más allá del espacio-tiempo gracias a los “campos mórficos”, ¿sería alocado pensar que ese mismo tipo de conexiones nos hacen poder presentir al otro de manera extrasensorial?

 

La neurociencia ha comprobado que la escopaestesia sí existe

A través de diversos estudios neurológicos, como uno publicado en NHBI, los investigadores han encontrado que ese presentimiento de que “alguien nos mira” pone en funcionamiento una compleja red neuronal, y que las células del cerebro que se activan mediante esta intuición son muy precisas. Basta con que alguien deje de mirarnos y mire a unos centímetros de distancia para que la sensación desaparezca.

No obstante, aún no se sabe mucho de esta habilidad extrasensorial. ¿Cuáles son exactamente el grupo de neuronas relacionadas? Sucede como con las neuronas encargadas de procesar la música en el cerebro: apenas se ha descubierto que no pertenecen al mismo circuito encargado de procesar el lenguaje.

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Lo que hasta ahora sabemos es que son neuronas conectadas a las regiones encargadas de la vista, incluida la corteza visual. Por otro lado, ciertas áreas que se activan cuando nos hallamos en peligro, como la amígdala, deben de estar implicadas. Porque la actividad extrasensorial de presentir miradas tiene como función prevenir ataques por la espalda. Otra zona involucrada podría ser el giro supramarginal, relacionado con la empatía.

Lo curioso ahora es que este fenómeno también ocurre cuando alguien se le queda mirando a la pantalla de nuestro celular. En este caso ello podría estar todavía más ligado a la intuición, ya que ésta es también un producto de nuestras experiencias. Mediante los recuerdos podemos predecir sucesos, gracias a que nuestro cerebro descarta algunas posibilidades e incluye otras de forma inconsciente. Este proceso reduce el margen de error en la especulación intuitiva.

Por eso, cuando creemos que nos están observando…
es muy probable que lo estén haciendo.

Normalmente asumimos que alguien nos puede estar viendo, y más aún, que puede estar mirando nuestra pantalla, ya que ésta es tan llamativa. Quizá sea por ello que el presentimiento se siente todavía más fuerte.

Como puedes ver, la intuición es muy real, y así como otras habilidades –por ejemplo, la telepatía o la capacidad de prever el futuro– es parte de ese mecanismo orgánico que es nuestro cerebro.

 

* Imágenes: Chris Marker