El intestino tiene mente propia: ¿de qué te sirve saberlo?

Cultiva la inteligencia de este extenso órgano (y te sabrá responder en agradecimiento).

Cuando los seres humanos comenzamos a razonar más profundamente fue cuando generamos una especie de idolatría por el cerebro. Durante mucho tiempo consideramos que el intelecto era sólo la capacidad, alojada en el cerebro, de usar la razón para aprender y conocer. Pero ahora sabemos que algunos órganos tienen mente propia.

Es el caso del intestino: un órgano que tiene más neuronas que la espina dorsal.

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Por eso lo apodan “el segundo cerebro”, y sus funciones van mucho más allá de procesar la comida que ingerimos. Aunque, contrario a lo que pensaba Leonardo da Vinci, el intestino no nos ayuda a respirar, lo que es cierto es que sí puede interferir en nuestra salud psíquica.

Este órgano está repleto de serotonina… ¡más aún que el cerebro! Aproximadamente el 80% de este neurotransmisor se produce y se encuentra en el intestino: no sólo regula el humor, sino también las funciones digestivas.

Por eso, muchas investigaciones están estudiando la correlación entre la salud del intestino –que depende de las bacterias buenas– con la salud mental, pues además las bacterias interactúan con el sistema nervioso central, el cual comunica directamente con el cerebro.

Existe otra razón por la que el intestino es llamado el segundo cerebro: tiene su propio sistema nervioso.

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El intestino puede funcionar solo y tomar decisiones sin la interferencia del cerebro. El intestino es dominado por el sistema nervioso entérico, un tejido que recubre el estómago y que está destinado sólo a dar órdenes al aparato digestivo. 

Esta autonomía intestinal tiene consecuencias insólitas. Según expertos como la doctora Megan Rossi, entrevistada por la BBC, el intestino reconoce cuando comes cosas con miedo de que te hagan daño. Aunque no seas intolerante al alimento en cuestión, tu intestino reaccionará como si lo fueras y tendrás problemas digestivos.

Así que es necesario no mandar señales de estrés a nuestro intestino, por lo cual expertos como Rossi recomiendan realizar meditación o yoga para reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés que afecta directamente al intestino.

Otro factor a considerar sobre la inteligencia intestinal es que el intestino es el hábitat de miles de bacterias: una forma de vida que forma en este largo órgano su propio ecosistema. Tomando eso en cuenta, es importante respetar nuestro reloj biológico y nuestro cronotipo, pues si los alteramos estaremos alterando también la vida de las bacterias y su trabajo en el intestino –y, como ya vimos, esto afecta también al cerebro–.

En ese sentido, también debemos comer muchos alimentos probióticos –microorganismos buenos para el organismo– del tipo que incluyen las dietas para la longevidad. Algunos de estos son la sopa miso, el yogurt, el pan y los alimentos fermentados. Los probióticos regeneran la flora intestinal, o lo que es lo mismo, equilibran el ecosistema de bacterias en tu aparato digestivo.

Así que ya lo sabes: alimenta la inteligencia de tu intestino con buenos hábitos –como meditar, dormir a tus horas y comer bien–, y él te sabrá responder en agradecimiento.



Flashback fix de cine: más de 250 películas del 2018 condensadas en unos minutos

¿Estás preparado para un intenso recorrido por el cine de 2018?

Como ya es costumbre, el usuario de Youtube Sleepy Skunk publicó su mashup anual de cientos de estrenos de cine. El de 2018 resulta particularmente alucinante ya que, una buena edición y una lúcida selección musical para acompañar, hacen de esta compilación un excitante viaje por algo de la producción fílmica del año. 

Más de 250 microdósis de los respectivos trailers de estas película. Se trata de un centelleante recorrido que va desde Bohemian Rhapsody, Aquaman y Black Panther, hasta Roma y Sanju. Así que disfruta este abrazador ejercicio de remembranza cinematográfica, y por lo tanto en alguna medida emocional, de lo que fue este intenso 2018.



Psicobióticos: bacterias que ayudan al tratamiento para desórdenes mentales

Gracias al avance de la tecnología médica, los científicos están empezando a ver variaciones en el microbioma humana y sus afectaciones emocionales.

Imagen: http://ww2.kqed.org/

Desde hace casi dos siglos, la ciencia estableció la relación entre las infecciones por microorganismos y numerosas enfermedades físicas. Sin embargo, poco se conocía el impacto de estos seres microscópicos en diversos desórdenes psiquiátricos; como por ejemplo, la demencia causada por a bacteria de la sífilis Treponema Pallidum.

Gracias al avance de la tecnología médica, los científicos están empezando a ver variaciones en el microbioma humana y sus afectaciones emocionales, resultando en casos de depresión, ansiedad y síndrome de fatiga crónica. Y con ello, descubrieron que manipulando el microbioma con compuestos semejantes a los probióticos, se producen mejorías en las personas con algún trastorno psicológico.

A estos compuestos se les nombró “psicobióticos”, término acuñado por Ted Dinan del departamento de psiquiatría de la Universidad de Cork en la República de Irlanda. Se trata de un “organismo vivo que al ser ingerido en cantidades adecuadas produce un beneficio en la salud de pacientes que sufren enfermedades psiquiátricas”.

http://www.forumsalute.it/
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El microbioma, diversas especies de bacterias, determina cómo funciona nuestro cuerpo, influyendo en alergias como el asma, problemas de metabolismo, el óptimo desarrollo del sistema inmune y hasta en la expresión de los estados de ánimo. Por ello, Lita Proctor, coordinadora del Human Microbiome Project de EE.UU., intuyó que “[e]xiste la noción de que los microbios producen complejos que pueden alterar el comportamiento; se ha sugerido que parte del rol de nuestros microbios es moderar nuestro comportamiento”.

Esto quiere decir que si no se tienen microbios intestinales durante la juventud, el sistema serotoninérgico no se desarrolla correctamente y, por tanto, hay alteraciones en las expresiones emocionales. Este descubrimiento permite creer que el psicobiótico, como el Bifidobacterium infantis, permite el desarrollo óptimo del sistema serotoninérgico. Inclusive, se ha demostrado que el probiótico Lactobacillus rhamnosus es capaz de reducir significativamente la ansiedad. 

http://cdn.medicinalive.com/
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Dinan observó que estos psicobióticos “secretan altas cantidades de GABA” –ácido gama-aminobutírico, un aminoácido que actúa como principal neurotransmisor inhibitorio del cerebro–. De hecho, este especialista cree que el desarrollo de psicobióticos efectivos puede identificarse en los químicos que liberan las bacterias y que, a su vez, producen serotonina; como por ejemplo la Candida, los Estreptococos, la Escherichia y los Enterococos.

Como probióticos, explica Dinan, poseen limitaciones regulatorias mucho menores que las drogas convencionales; por lo que podrían ser recetados para pacientes que no responden bien al tratamiento con antidepresivos tradicionales: “Se ha demostrado que ciertas condiciones asociadas a la microbioma y que se adquieren en la niñez sólo pueden modificarse si ésta se equilibra en una edad temprana, y que una intervención en la adultez puede no dar resultado.”