Qué puede traer más paz a la mente que un espacio rodeado de gigantes sabios verdes. Con cantos de aves y la brisa refrescante, el bosque puede considerarse como la panacea de las terapias. Los baños de bosque y empaparse de su gran riqueza visual, auditiva y sensorial, es una inmersión que le cambia la vida a cualquiera.

Existen investigaciones que demuestran que vivir cerca de árboles ayuda a dejar de fumar. Incluso han demostrado que la clave para una infancia sana, está directamente relacionada con la naturaleza y el juego. En Japón existe una forma de terapia preventiva de la naturaleza llamada shinrin-yoku. 

baños de bosque

Podría decirse que la traducción sería “baño en el bosque”, no obstante, la filosofía detrás no está directamente relacionada con la acción literal. Tiene que ver más con una inmersión figurativa y una experiencia mental. Yoshifumi Miyazaki, subdirector del Centro de Medio Ambiente, Salud y Servicios de Campo de la Universidad de Chiba en Japón, se encuentra entre las filas crecientes de científicos que se dedican a estudiar la ciencia detrás de los efectos positivos que nos traen los baños en el bosque.

El propio Miyazaki ha argumentado que no es necesario trasladarse hasta un bosque remoto para obtener los beneficios de la conexión con la naturaleza. Los parques, jardines e incluso plantas interiores, también nos invaden con sus bondades con el simple hecho de estar cerca.

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El científico explica las técnicas de los baños forestales en su libro “Shinrin yoku: The Japanese Art of Forest Bathing”. Tiene una teoría bastante intrigante que podría explicar por qué mantenernos en conexión con la naturaleza reduce enfermedades relacionadas con el estrés y estimula el sistema inmunológico.

La magia sanadora de los baños de bosque 

Según Miyazaki, durante más del 99.99 por ciento del tiempo desde que nuestros antepasados emprendieron el camino hacia el sedentarismo y la condición actual humana, hemos vivido en entornos naturales. Quizá no somos muy conscientes de esto, pero tomando en cuenta la historia geológica y los millones de años que el ser humano lleva habitando la Tierra, es muy pequeño el lapso de tiempo que hemos vivido en entornos urbanos. Por el contrario, la conexión con la naturaleza es muy grande debido a que ha fungido como un refugio para nosotros durante largos millones de años.

bosques

Los cálculos de Miyazaki sugieren que “en 1800, sólo el 3 por ciento de la población mundial vivía en áreas urbanas”. Aunque lentamente la cifra ha ido aumentando, para 2016 el 54 por ciento de la humanidad ya vivía en zonas urbanas. Ciertamente con los años, la cifra empeorará y la conexión con la naturaleza será casi nula.

luciérnagas

No obstante, según los estudios de Yoshifumi “vivimos en nuestra sociedad moderna con cuerpos que aún están adaptados al medio natural”. Y tiene mucho sentido, los procesos evolutivos no se desenvuelven durante cientos de años, requieren más que eso para observar los cambios. Tomando en cuenta que la humanidad lleva relativamente poco dentro de espacios urbanos, lo lógico sería que su refugio mental esté en los espacios naturales.

Los bosques, jardines, espacios verdes urbanos e incluso las plantas de tu jardín son los aliados perfectos para sanar mente y cuerpo del estrés diario de la vida citadina. Y más allá de eso, la experiencia nos permite alcanzar estados mentales que tocan la espiritualidad, después de todo somos uno con el todo.  

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