El mejor amigo de un innovador es un gobierno flexible

Para Joi Ito, director del MIT Media Lab, los innovadores requieren de gobiernos que hagan a un lado los obstáculos burocráticos.

Históricamente, las personas creativas se han encontrado con el impedimento de concepciones sociales preexistentes, las cuales son preservadas o promovidas por el Estado. Sin embargo, la mayoría de esas reglas fueron en algún momento imaginadas por algún creativo de otra época que, paradójicamente, en su tiempo fue igualmente obstaculizado.

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Richard Vergez

Además de los prejuicios sociales con los que se confrontan las mentes innovadoras, las trabas legales suelen ser aún más amenazantes para el desarrollo de sus ideas. Afortunadamente, hoy en día, en buena medida gracias a proyectos creativamente exitosos como Google o Twitter (por mencionar sólo un par), la creatividad está de moda, y son las propias naciones las que ansían posser este capital social.

Bajo este contexto, Joi Ito, famoso activista, emprendedor y director del Media Lab del MIT, compartió una serie de reflexiones respecto a los creadores y los obstáculos que enfrentan. Ito advierte que la infraestructura facilitada debe ser más ideológica que física, en términos del empoderamiento del capital humano creativo –es decir, debe haber mayor libertad creativa y menos pseudosoluciones materiales; por ejemplo, salones de computación–.

Para Ito, lo principal es “dejar ser y hacer” a las personas innovadoras y promover un contexto más sencillo para ellas. Además, hace énfasis en la importancia de las ‘personas interesantes’, quienes de tener las condiciones necesarias para desarrollarse, invariablemente sabrán materializar sus ideas. Para Ito no se trata de un asunto de dinero, sino de una actitud permisiva por parte del gobierno.

El espacio local juega un papel relevante en este cambio de paradigma ideológico, el cual a su vez promovería la imaginación regional: si un joven agricultor encuentra atención y flexibilidad para la realización de sus ideas en este espacio, entonces se generará una cadena de valorización y promoción de pensamientos nuevos en la comunidad.

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Richard Vergez

El mundo de Internet abre un espacio público para que las personas creativas lleven a cabo sus proyectos. Cabe remarcar que no se trata de reducir el papel del gobierno a proveedor de servicios básicos, pero es fundamental que en el espacio físico, en el territorio legal y operativo, los obstáculos para el flujo creativo sean mínimos; se debe crear un modelo gubernamental en sintonía con la premisa de esta época: la apertura.

 

* Collage principal: Richard Vergez



Organizar tu día según la jornada de 8 horas te hace improductivo (y lo contrario te llena de energía)

Está demostrado que debemos tener muchos breaks durante la jornada.

La jornada de ocho horas de trabajo, por increíble que parezca, es el esquema en el que descansa el sentido que le damos al tiempo cada día. Pero, ¿por qué? Básicamente porque durante la Revolución Industrial, el galés Robert Owen concluyó que la fórmula “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso” era la mejor para fomentar tanto la calidad en el trabajo como la calidad de vida de los trabajadores.

Pero, ¿es esta división en tres todavía funcional? Algunas empresas contemporáneas creen que no…

En un estudio conducido por la compañía tech, Draugeim Group, un grupo de investigadores rastrearon los hábitos de trabajo de empleados de la oficina mediante una aplicación. Ésta midió cuánto tiempo pasaron las personas en varias tareas y lo comparó con sus niveles de productividad.

Descubrieron algo que servirá en el futuro para desmontar la idea anacrónica de que la jornada debe durar estrictamente ocho horas, y que ésta debe llevarse de a cabo de manera consecutiva. Y es que los investigadores pudieron observar que la duración de la jornada no importaba tanto como la manera como los empleados estructuraban su día.

Al parecer, lo mejor es trabajar 1 hora y descansar 15 minutos.

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Esta estructuración del tiempo dio mayor energía y enfoque a los empleados. Y ella implicaba que estuvieran totalmente concentrados en su tarea durante la hora de trabajo, así como totalmente desconectados durante los 15 minutos de descanso. Siguiendo este ciclo, cada hora de trabajo fue mucho más eficaz.

Así que las nuevas dinámicas de trabajo requerirán que esto se tome en cuenta, dejando de ser tan rígidas si lo que quieren las empresas es una mayor productividad, una mayor calidad y cuidar la psique de sus empleados. Se trata de no condenar la procrastinación, pues otros estudios han demostrado que cuando “perdemos el tiempo” en internet –buscando información sobre productos, leyendo o viendo videos– es porque nuestra mente lo necesita. Y es que, en promedio, nuestra concentración no puede durar más de 20 minutos a su máxima potencia.

Eso sí: no podemos disolvernos en el internet y en las nocivas formas que tiene para acaparar nuestra atención. Se trata de estructurar nuestro tiempo y de hacer las cosas cuando debemos hacerlas –y no hacerlas cuando no debemos hacerlas, es decir: saber tomar verdaderos descansos–.

¿Qué hacer en los breaks?

Lo más importante es que te relajes. Si tu trabajo no te permite navegar mucho en internet, y crees que ahí encontraras sosiego, ¡adelante! Pero recuerda no todo son las redes sociales, y que éstas te pueden ocasionar ansiedad. ¿Y si mejor observas la foto del universo del día, cortesía de la NASA? ¿O qué tal si escuchas sonidos naturales de todo el mundo en este mapa interactivo. O descubre más música de los artistas que más te gustan. El punto es que pierdas el tiempo con sentido.

Pero si quieres estar offline, puedes simplemente salir al parque más cercano y sentarte a observar lo que pasa a tu alrededor. O aprovechar para respirar profundo por cinco minutos y oxigenar tu cerebro. Incluso puedes ponerte metas: como aprender origami, o aprender a tejer, pues las manualidades tienen la capacidad de relajar la mente. Verás que esos 15 minutos son mucho más tiempo del que parece.

*Imágenes: Max Löffler