En Asia, países como la India se disputan un récord Guinness: plantar más árboles que nadie 🌲🌳🌲

La increíble historia de por qué la India se comprometió a plantar millones de árboles es inspiradora.

Reforestar siempre se asocia con algo bueno: una acción altruista (y relativamente simple) en pro del planeta. Sin embargo, la tala ilegal de árboles y las leyes que ponen en riesgo grandes extensiones de terreno selvático en el Amazonas, hacen que los esfuerzos de reforestación deban plantearse a niveles nunca antes vistos.

En 2017, el estado de Madhya Pradesh en la India estableció un nuevo récord Guinness de reforestación, al plantar casi 67 millones de árboles en apenas 12 horas.

En el evento participaron más de 1 millón de voluntarios

El evento reunió a un millón y medio de voluntarios, de 24 distritos diferentes, en un acto de reforestación masiva que la India realiza cada vez con mayor frecuencia. Recordemos que en la Conferencia sobre Cambio Climático de París, la India se comprometió a aumentar su superficie forestal en 95 millones de hectáreas para el año 2030.

En el Acuerdo de París, la India se comprometió a gastar 6,000 millones de dólares para reforestar el 12% de su territorio, contribuyendo así a mitigar los efectos del cambio climático.

Sin embargo, el récord Guinness de reforestación le pertenece a la India desde 2013, cuando se lo arrebataron a Pakistán. Como te contamos en julio de 2016, el estado de Uttar Pradesh plantó casi 50 millones de árboles en apenas 24 horas. 1 año después, el estado de Kerala plantó 10 millones más, y Maharastra plantó 40 millones.

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Bosques humanos

Nuestro planeta pierde aproximadamente 15,000 millones de árboles cada año, debido principalmente a las actividades agropecuarias y la necesidad de producir comida para la enorme cantidad de seres humanos que habitan el planeta. Encontrar nuevas soluciones alimentarias, así como rutas para mitigar los efectos de la acción humana sobre el planeta, es una vía directa hacia un futuro sostenible a nivel global.



Niños cambiando la forma de pensar de sus padres: hablemos de crisis climática

Aquí una inesperada respuesta científica a este inesperado hecho.

La lucha medioambiental es nuestro mayor predicamento. Simplemente porque está poniendo en riesgo el futuro, y arruinando el presente. Los niños, con esa perspicacia e intuición que los suele caracterizar, lo saben. No por nada alguien tan joven como Greta Thunberg, de apenas 16 años de edad, se ha hecho la vocera de todo un movimiento global que se volvió masivo, y en el que todos podemos participar, estemos donde estemos.

Más allá de evocar la infancia de manera ingenua, pensándola sólo como aquello inocente y puro, lo cierto es que los niños de hoy nos están demostrando cómo se hacen las cosas. Esto es: con más empatía y menos categorizaciones sombrías. Una fórmula ciertamente más elocuente para los tiempos que corren. Porque si no, ¿cómo explicar que los niños nos estén convenciendo a todos de hacer algo ya contra el cambio climático? ¿Acaso no miles de científicos y organizaciones nos estuvieron llamando a ello desde hace, por lo menos, una década?

Sí: pero lo que necesitamos ahora no es sólo insistir, desde el mero discurso, en que todo “está mal”. Necesitamos también de acciones orientadas a cambiar el curso de la catástrofe, que hablen también desde la esperanza y el compromiso. Porque las cosas están muy mal, pero podrían estar peor.

Hasta ahora queda claro por qué los niños de todo el mundo han logrado remover conciencias. Pero un estudio publicado en Nature Climate Change lo viene a corroborar.

Un equipo de científicos sociales y ecologistas de la North Carolina State University descubrieron que los niños son capaces de convencer hasta a sus padres sobre la urgencia de hacer algo ante el caos climático. Muchos han logrado hacer que el nivel de preocupación de sus padres respecto al predicamento ambiental se eleve, lo que los investigadores consideraron un resultado de que los niños no aproximan el problema desde ningún tipo de ideología política.

Los más de 200 padres que participaron en el estudio
hablaban constantemente con sus hijos sobre el cambio climático.

Los pequeños les hacían preguntas como: “¿Qué cambios has visto en el clima?” y “¿Has visto el nivel del mar elevarse?”, que los invitaban a relacionarse directamente con el problema. Además, los padres asistían a actividades con ellos. Antes y después de estas sesiones, los padres fueron encuestados para saber qué opinaban del cambio climático y cuál era su ideología política. El nivel de interés sobre el tema subió en todos ellos, sólo que a distintas escalas.

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Así, parece que los niños, de manera innata, son mejores para atajar los problemas ahí donde deben ser atajados, sin dar vueltas sobre asuntos que, hasta ahora, sólo han logrado distraer nuestra atención y desilusionarnos de cualquier intento por incursionar en un cambio social. Porque los espectros políticos ya no son el área decisiva desde donde debemos discutir los problemas más apremiantes. Éstos fungen, si acaso, un papel organizativo dentro de las concepciones que nos hacemos; porque reconocer nuestra posición en dicho espectro es útil para identificarnos con otros y poder formar parte de colectividades con los mismos principios. No obstante, hay cosas que van más allá de ideologías, espectros políticos o principios. El predicamento ambiental es uno de ellos, pues estemos del lado del que estemos, todos nos extinguiremos si no hacemos algo.

¿Será que ganará la filosofía del “me extingo, luego pienso”?  Quien sabe. Pero por lo menos los niños del mundo no están dispuestos a dejar que eso pase.

*Imágenes: 1) Ben Piven; 2) Atlas of The Future



¡Increíble! India plantó 50 millones de árboles en tan sólo 24 horas

En palabras del Primer Ministro de Uttar Pradesh, Akhilesh Yadav, “el mundo se ha dado cuenta que se requieren de esfuerzos serios para reducir las emisiones de carbono para mitigar los efectos del cambio climático.”

800 000 voluntarios salieron a las calles de Uttar Pradesh, en India, para plantar 50 millones de árboles en tan sólo 24 horas.  Si bien el objetivo principal era batir un nuevo récord mundial, en el fondo se buscaba mejorar la calidad del aire, y así reducir los efectos del cambio climático en este país. 

Actualmente India posee cuatro de las ciudades con mayor contaminación en el mundo, lo cual ha provocado que alrededor de 1.25 miles de millones de personas migren de sus hogares para escapar de la pobreza y sequía causada por el cambio climático en zonas ganaderas y agricultoras.

Como medidas de contención del problema, el gobierno indio se ha dedicado a desarrollar el primer aeropuerto 100 por ciento solar y la estación de energía solar que brinda energía a numerosas familias en el país. Inclusive, se ha dedicado a crear consciencia en la población sobre medidas hogareñas para reducir los efectos del cambio climático y las consecuencias en salud de la contaminación.

En palabras del Primer Ministro de Uttar Pradesh, Akhilesh Yadav, “el mundo se ha dado cuenta que se requieren de esfuerzos serios para reducir las emisiones de carbono para mitigar los efectos del cambio climático.” Y al menos los habitantes de Uttar Pradesh han comenzado a realizar esfuerzos voluntarios, intrínsecos, para mejorar su calidad de vida –aunque fuera a través de una convocatoria para Guinness World Record–. 

Anit Mukherjee, policía del Centro para el Desarrollo Global, explicó que “La contribución más grande de plantar árboles es, además del tokenismo, que se enfoca en problemas más serios en India: contaminación, deforestación y uso de tierras.” En los últimos años, India se ha tenido que enfrentar a una alta demanda de áreas rurales  con fines agricultores, provocando así un aumento en la deforestación de zonas naturales. Por ello, los proyectos sociales de reforestación están haciendo un gran cambio en la cultura en relación con la naturaleza; pues no sólo se trata de plantar árboles, también de mantenerlos vivos a lo largo de su desarrollo.