¿Puedes imaginar una aldea inmersa en la selva y poblada por cientos de tonalidades recurrentes ninguna igual a otra? Pues exactamente así es Kongthong, una pequeña aldea en la India donde la gente se llama de una forma inusual y preciosa. Y es que más que ser una palabra, ahí tu nombre es una tonada, como el fragmento del canto de un ave. Estas tonadas son como el apodo o segundo nombre de cada habitante y se usan con más frecuencia que el nombre original. 

Para ellos, este universo de pequeñas canciones, al cual llaman jingrwai lawbei (algo así como “canción de la primera mujer de la tribu”, en alusión a la primera mujer que, según la leyenda, fundó esta comunidad), es un acto de amor maternal y de identidad.

Las madres asignan a sus bebés una tonada, misma que luego adoptará el resto de los habitantes para llamar al niño, y así permanecerá como una huella sonora de su identidad durante el resto de su vida. El padre también puede proponer una tonada, y juntos decidirán cuál es la más bonita o la que mejor representa al niño.

De hecho, cada persona tiene dos versiones de su propio nombre cantado, una corta, para llamarlo cuando está en la casa o los alrededores, y otra larga, que sirve para buscarlo en la espesura. Sí, además de la musicalidad que impera preciosa en el ambiente, el recurso es especialmente útil en esta geografía, ya que les permite llamarse de un punto a otro en medio de la selva (lo cual recuerda al lenguaje silbado de este pueblo en las montañas de Oaxaca, México). 

Rothell Khongsit, uno de los líderes de la comunidad, advierte sobre la armonización de sus nombres musicales con el entorno natural:

Vivimos en aldeas aisladas, rodeados de una densa selva y montañas. Así que estamos en contacto con la naturaleza, estamos en contacto con la gracia de los seres vivos que Dios ha creado. Cada criatura tiene su propia identidad. Las aves, así como muchos otros animales, tienen sus propias formas de llamarse. 

Una vez que la persona muere, su tonada, única, también deja de existir. Ah, y por cierto, hay que cuidar el nombre sonoro, ya que si un fantasma de los que rondan en la selva lo aprende, podría robar la tonada y así enfermar el espíritu de la persona.