Los animales también migran: el impacto ambiental del muro de Trump

La construcción del muro fronterizo entre México y EEUU no sólo afecta a quienes cruzan, también daña a la naturaleza.

En la frontera entre la ciudad de Tijuana y San Diego se observan los vestigios del Friendship Park, una zona en la que norteamericanos y mexicanos convivían casi todas las noches más de 3 décadas atrás. Ahora, además de las barreras que bloquean el paso, un límite más se encuentra en construcción: el muro que Donald Trump amenazó tanto con edificar durante su campaña. 

Los muros fronterizos no sólo impiden y regulan el libre tránsito; son un fuerte recordatorio simbólico de que, a pesar de habitar un mundo globalizado, aún hay lugares vetados para ciertas personas. Pero su impacto no se limita a ello: las barreras son nocivas para la libertad y el futuro, pero también para la naturaleza.

A pesar de sus diferencias culturales, científicos mexicanos y estadounidenses han trabajado en conjunto, como demuestra este estudio de la Universidad de Oxford, para describir los potentes daños que la construcción de un muro como el de Trump provocaría en la biodiversidad de ambos países.

La conservación del ambiente nunca ha sido un esfuerzo individual. Los trozos de barrera en construcción están comprometiendo años de trabajo binacional para cuidar las especies animales importantes para ambos lados de la frontera.

Como las personas, los animales migran, y los límites que ahora cercan su paso interrumpen procesos biológicos cruciales para su supervivencia. De completarse, la barrera pasaría por reservas protegidas en ambos países, como el Santa Ana Wildlife Refuge en Texas y el Rancho Los Fresnos en Sonora. 

Además impediría, por ejemplo, que el lobo mexicano (en peligro de extinción), pasara a California para acceder al agua que no abunda en el desierto de Sonora. Lo mismo ocurriría con los borregos cimarrones, los ocelotes y los jaguares.

Según el Instituto de Ecología de la UNAM, más de 800 especies se verían afectadas si el muro termina de construirse. 

Por otro lado, las especies de oso negro en ambas naciones mantienen relaciones cercanas que les permiten seguir reproduciéndose entre ellas y conservar así la diversidad genética que las mantiene libres de enfermedades. 

Alrededor del mundo, más animales requieren de la libertad de tránsito para conservar sus poblaciones: los ñus africanos peligran por la construcción de rejas y barreras, al igual que los antílopes en Asia central. 

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¿Por qué es preocupante?

Pasar por alto el medioambiente a la hora de tomar decisiones en la infraestructura terminará por afectar también a las sociedades humanas. Ingenieros mexicanos expresaron desde el año pasado el peligro de que este muro actúe como una especie de presa y provoque inundaciones en las poblaciones aledañas a la frontera

Ya se pueden ver los primeros metros del nuevo muro, pero los científicos en ambas naciones continúan trabajando. Expertos en la protección del medioambiente e institutos como el de Ecología y Conservación de la Fauna Silvestre continúan incitando al diálogo y buscando alternativas.

Hay, por ejemplo, mecanismos electrónicos que pueden alertar específicamente del tráfico de drogas y armas sin requerir barreras que perjudican más de lo que protegen.

A pesar de que muchos proyectos de este estilo prometen seguridad y progreso, factores importantes para cualquier sociedad, privilegiar el crecimiento económico acelerado por encima del medioambiente no puede más que tener severas consecuencias que a la larga podrían ser irreversibles.

Autor: Marcela Santos
Twitter: @marcesant


En la naturaleza, la protagonista de “El Rey León” sería una hembra 🦁

Probablemente vaya en contra de tus recuerdos de infancia, pero Nala y Sarabi tendrían mucha más acción que Simba y Mufasa.

El 13 de julio de 1994 se estrenó la primera versión de “El rey león”, y se colocó rápidamente como una de las películas más taquilleras de todos los tiempos. Al cumplirse 25 años de aquel hito, Disney celebra con una versión live action, que seguramente será muy exitosa desde un punto de vista cinematográfico, ¿pero es atinada desde el punto de vista biológico?

En realidad no. En la naturaleza salvaje, las manadas de leones están conformadas en un 99% por hembras relacionadas entre sí: madres e hijas, tías y primas, sobrinas y abuelas controlan grandes extensiones de territorio en las cuales pasan toda su vida.

Las hembras son el núcleo de la manada

En una investigación para National Geographic (dicho sea de paso, compañía propiedad de Disney), Erin Biba recopila testimonios de expertos en grandes felinos, quienes afirman que, en la vida real, las hembras tienen un papel mucho más predominante que el de los machos en la vida de la sabana.

Craig Packer, director del Centro de Investigación de Leones de la Universidad de Minnesota, afirma que en estado salvaje, “las hembras son el núcleo. El corazón y el alma de la manada. Los machos van y vienen.”

Las manadas de leones son sociedades matrilineales (es decir, en las que el parentesco se establece por vía materna); si una manada se hace demasiado grande, las hembras buscan otro territorio para que las hijas puedan vivir, criar y cazar en él, y así evitar conflictos. Además, las hembras crían juntas a los hijos e hijas de todas, como en una “gran guardería.”

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Según Packer, si Simba regresara del exilio siendo un adulto para casarse con Nala, su amor de infancia, probablemente estaría casándose con su prima, su tía… o su hermana.

No es que las monarquías ni la historia de la literatura estén libres de historias de incesto, estupro o endogamia (reproducción entre familiares), sino que, al tratarse de una de las fábulas más exitosas de los últimos años, resulta asombroso (y un poco injusto) juzgarla con los lentes estrictos de la ciencia.

Naturaleza vs ficción

Las infancias de muchos milenials están marcadas por el (¿spoiler?) exilio de Simba, el joven heredero de la sabana, cuando su padre, Mufasa, es asesinado por una estampida de ñus, bajo la mirada inclemente de su tío Scar. Ah, recuerdos de infancia.

Pero en la realidad, probablemente Mufasa y Scar hubieran tenido que colaborar para protegerse mutuamente de otras alianzas de machos. Según Packer:

“tienes que tener un compañero de armas para enfrentar los desafíos de todos los demás machos que quieren apoderarse de tu familia y matar a tus bebés.”

Un grupo de machos (nunca de más de cuatro o cinco individuos) puede quedarse en las inmediaciones de una manada y disputársela con el resto, pero al final también serán las hembras quienes elijan un macho residente. Este cargo (propiamente el del “rey león”) no dura más de dos o tres años. Luego se van y recomienzan el ciclo reproductivo y territorial en otra parte.

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Aunque los leones puedan derribar a una jirafa, las leonas en grupo son prácticamente invencibles.

Según el especialista, la única función de las famosas melenas de los leones machos es precisamente demostrar su valía genética a las hembras:

“Las hembras prefieren al macho que es el más visible y que tiene las características claras en las que puede confiar para garantizar que sus crías sobrevivan y estén sanas”, y lo mejor es una melena negra (como la de Scar), pues esta indica “buena condición física, niveles más altos de testosterona, y es más probable que toleren heridas.”

Por fortuna, no tenemos que elegir entre la naturaleza y la ficción. Las fábulas protagonizadas por animales han maravillado la imaginación desde los tiempos de Esopo en el siglo VII antes de nuestra era, las de Jean de La Fontaine en el siglo XVII hasta, más recientemente, las del escritor guatemalteco Augusto Monterroso.

El rey león maravilla a las audiencias no por su precisión documental de la vida de los leones, sino por su tragedia y su alegría, por las aventuras de sus protagonistas y por los efectos especiales de la producción. Es decir, maravilla porque apela a la imaginación, no al rigor científico.



Este es el verdadero impacto ecológico del muro entre EE.UU. y México

Los jaguares, borregos cimarrones, el berrendo sonorense, castores y ocelotes, son sólo algunas de las especies que se encuentran en peligro de extinción debido al muro fronterizo entre EE.UU. y México

Imagen principal: El País

A unos días de las elecciones estadounidenses, las cuales marcarán otro evento en la historia en la frontera entre EE.UU. y México, se ha analizado la propuesta del candidato republicano Donald Trump sobre construir un muro que separe a ambos países. Más allá de los arreglos misóginos, xenofóbicos y hitlerianos que existen en sus discursos, el impacto de este muro –ya existente– tiene efectos importantes para el medio ambiente. 

De acuerdo con una publicación en el periódico La Jornada, este muro, que ahora mide más de 1 000 km, ha afectado a la biodiversidad de la zona. En especial cuando se trata de la migración y los movimientos de más de 800 especies de mamíferos, reptiles y anfibios. 

Gerardo Ceballos, del Instituto de Ecología –IE– de la UNAM, explica que este muro no sólo ha impactado negativamente en los problemas socioeconómicos de entre EE.UU. y México, también ha violado acuerdos internacionales ambientales y, por tanto, la soberanía de México. Incluso, considera que reforzar un muro, según los ideales de Trump, es una “estupidez”, pues es una de las regiones más ricas en flora y fauna de todo el continente. Los impactos serían terribles.

Los jaguares, borregos cimarrones, el berrendo sonorense, castores y ocelotes, son sólo algunas de las especies que se encuentran en peligro de extinción y requieren de esos movimiento migratorios para mantener viviendo a sus poblaciones. De modo que si el muro se convierte en una barrera infranqueable, estas especies se volverían más susceptibles a su desaparición. Para Ceballos, el muro no sólo impacta a la población de la flora y fauna, también la calidad y cantidad de agua, la calidad de aire y la fertilización de los suelos. En otras palabras, el muro ha cambiado el flujo de los ríos, provocando problemas acuíferos que afectan a ambos países. 

Si el muro se construye, más de 800 especies se verán aún más afectadas. Por ello, Ceballos insiste en reconocer que cualquier nación puede proteger su soberanía de la manera que considere adecuada, tomando en cuenta el respeto a la soberanía de otro territorio y a los acuerdos internacionales en temas ambientales: “Levantar el muro ha sido una flagrante violación estos tratados. Y el gobierno mexicano no ha hecho un reclamo lo suficientemente severo ante la amenaza.”

Para enfrentar esta situación, el especialista en biogeografía invita al Estado mexicano a recurrir a la Corte Internacional de Justicia de las Organizaciones de Naciones Unidas –ONU– en La Haya, para presentar su queja; o acercarse al gobierno estadounidense para que en las regiones amplias en donde no hay un muro, se garantice el paso de fauna y flora. Para ello, el experto propuso que el Laboratorio de Ecología y Conservación de Fauna Silvestre se encargara de proporcionar soluciones de manejo y vigilancia de la frontera que fueran menos intrusivas y disruptivas para la diversidad biológica, los servicios ambientales y los derechos humanos: 

Haremos una propuesta formal al Ejecutivo federal y a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales –Semarnat– sobre las acciones a seguir, de manera respetuosa para EE.UU. y México, a fin de abordar este tema con la mayor ciencia y tecnología, evitando afectar a los pobladores locales, a la fauna, la flora y a todos los servicios ambientales que la región brinda.