¿Te has detenido a pensar en que las imágenes, el arte, las fotografías y el panorama visual en general median nuestra experiencia en el mundo? A donde sea que mires, encontrarás una cultura impulsada por la visualidad, y muy pocos han querido descubrir los efectos de este mundo visual en la mente humana.

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El poder de las imágenes en nuestro cerebro es inmenso y hasta cierto punto desconocido. Uno pensaría que para ver los efectos del mundo visual habría que adentrarse en la mente. No obstante, es posible que lo que realmente buscamos está literal y metafóricamente en las imágenes.

 

Cómo funciona el mundo visual en la mente humana

Empecemos partiendo del hecho de que existen mecanismos a través de los cuales el mundo nos hace sentirnos a nosotros mismos. El primero es el cuerpo. Cuando logras descubrirte a través de un espejo y te reconoces por primera vez, creas la primera imagen de un cuerpo.

En segundo lugar está la imagen psicológica de este cuerpo físico. Por ejemplo, algunas personas pueden mirarse al espejo y observan psicológicamente un cuerpo muy distinto al real.

La tercera es la experiencia de nuestro cuerpo con otros. Esta última imagen visual puede percibirse de distintas maneras, ya que entendemos nuestro cuerpo conforme vemos a otras personas. Pero también podemos aceptar el cambio de nuestro cuerpo a través del tiempo y aunque no sea el mismo de cuando nacimos, seguimos adoptándolo como propio hasta el fin de nuestras vidas.

Esto puede ser porque psicológicamente lo hemos reconocido como nuestro. Y este último pensamiento nos ayuda a percibirnos a través del tiempo y a percibir a otros.

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Las enseñanzas del mundo visual

Si desde pequeños hemos aprendido a observarnos en un espejo, reconocernos y mirar otros cuerpos, ahora es necesario pensar en qué formas físicas y de qué manera nos han sido presentadas, porque de una u otra forma logramos reconocer en los demás algo similar o percibimos algo que consideramos extraño (a pesar de que todos seamos humanos).

Ciertamente en ocasiones, aunque sepamos que hay otro ser humano frente a nosotros, nuestra mente puede advertirnos de que hay riesgo, podemos sentir miedo o incluso sentir lo que el otro percibe. Así funcionan las imágenes hoy en día: nos sentimos relacionados o ajenos con ellas.

La publicidad, por ejemplo, intenta apelar a sentimientos positivos para atraernos hacia un producto. Pero si hablamos de imágenes de guerra, actos violentos o tristes, parece que nuestro cerebro reacciona de forma distinta.

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Un ejemplo claro del poder de las imágenes y sus enseñanzas es el racismo y la discriminación. A través de fotografías de otras personas se nos ha inculcado a nivel cerebral que hay personas “diferentes” por sus rasgos físicos e incluso se les ha catalogado como “extrañas”.

El mundo visual ha marcado un estereotipo de lo “normal”, de lo que es aceptado por la sociedad como algo común. La gente blanca es algo común, pero la gente negra no lo es. Por esta razón, cuando te miras en un espejo y reconoces tu color de piel, psicológicamente pensarás que perteneces a algo normal o anormal (según lo socialmente estipulado).

Pero si lo miras desde una perspectiva general y volvemos al primer mecanismo de reconocimiento, si nos vemos en un espejo podemos ver dos cuerpos humanos, y no colores.

 

Las reacciones del cuerpo a las imágenes

Una vez que reconocemos que el mundo visual está profundamente conectado con la mente humana, podemos atender a las señales que el cuerpo lanza ante la visualidad. Si pones mucha atención, notarás que el cuerpo siempre reacciona de alguna forma ante lo que ve. Si ves una ola de agua gigante posiblemente sientas miedo, tengas ganas de correr y tu corazón se acelere. Al ver a un conocido, tu mente te asegura que es una situación de confianza y te invita a acercarte.

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Wellcome Library, London/CC–Bernhardus Siegfried Albinus/The Anatomy of painting

Todo lo que nos rodea visualmente son señales directas al cerebro. De algunas tenemos control y de otras no. Sin embargo, lo más fascinante de los efectos de las imágenes es que hasta cierto punto puedes explorarlos y profundizar en ellos.

Así que de aquí en adelante pone atención a lo que ves y cómo es que lo ves. Piensa en lo que te hace sentir y por qué es así; estamos seguros de que descubrirás mucho más de ti a través del mundo visual.

 

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