Nuestros ojos, aparentemente, son capaces de mostrarnos las formas y colores del mundo a nuestro alrededor, sin embargo, pocas veces reparamos en que nuestro cerebro es un editor severo que muchas veces corta secciones enteras del campo visual si lo considera necesario.

El efecto Troxler (o efecto de atenuación de Troxler) fue descrito por primera vez en 1804 por el médico y filósofo suizo Ignaz Paul Vital Troxler. Este efecto hace referencia a las áreas de la imagen que se desvanecen frente a tus ojos cuando fijas la vista en el centro de ésta durante unos 10 segundos.

 

¿Cuál es el truco (según la neurociencia)?

La explicación es muy sencilla: una vez que tu circuito visual se adapta a un estímulo (la imagen), tus ojos experimentan ligeras vibraciones llamadas movimientos sacádicos. Este vaivén involuntario ocurre cuando fijamos la atención visual en un objeto durante un período sostenido.

La consecuencia de los movimientos sacádicos es adaptar localmente las células visuales de la retina, por lo que (como si fuese un algoritmo) la información “repetida” es eliminada del panorama. Aunque no existe una explicación concluyente del porqué de este fenómeno, una hipótesis es que el cerebro filtra información que considera visualmente irrelevante después de observarla durante un tiempo con el fin de percibir nuevos cambios en el entorno.

Mira cómo desaparece el color poco a poco:

Mantén la vista en la cruz central durante unos 10 segundos (Imagen: BigThink)

Esta habilidad podría haber sido clave cuando nuestros ancestros observaban los colores homogéneos de un bosque, una sabana o una montaña, con la misma vida vegetal sirviendo de camuflaje para los depredadores.