Vivimos una época donde escasea el asombro. Aun así, las ilusiones ópticas son algo que siempre logra despertar nuestra curiosidad y, querámoslo o no, también nuestro asombro.

Además, las ilusiones ópticas tienen la capacidad de educarnos, pues nos ayudan a entender cómo funciona el cerebro y los sentidos. Todas son producto de los avances en campos de la física y la neurociencia, y surgen a partir de estudios sobre los movimientos y cómo estos son captados cognitivamente.

Así que no son sólo cosa de niños…

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Por eso aquí te mostramos una original ilusión óptica en video que consiste, no en ver algo desvanecerse, sino en ver algo… ¡que ni siquiera existe!

Investigadores de Caltech llevaron a cabo un estudio sobre los efectos que la luz y el sonido tienen en el cerebro, generando una ilusión óptica llamada el Illusory Rabbit, la cual demuestra lo que nuestro cerebro es capaz de hacer –y que no debemos confiar tanto en él–.

Sólo concéntrate en la cruz y cuenta el número de luces que veas debajo de ella:

¿Qué fue lo que realmente viste?

Dos luces. Aunque no lo creas, tu cerebro produjo la tercera luz. Todo es cuestión de la repetición de un mismo acontecimiento. Según la investigadora encargada del estudio y creadora de la ilusión, Noelle Stiles:

Cuando los últimos pares de luz y sonido son presentados, el cerebro asume que debe haber “perdido” una de las luces, porque la asocia al sonido que, no obstante, sí se escuchó. Así que, literalmente, el cerebro se cuenta a sí mismo la historia de que debió de haber “perdido” la luz.

Así, el cerebro puede “inventarse” la luz que en realidad no existió, haciéndonos creer que el patrón visto anteriormente se repitió de manera idéntica y que no verlo fue “su error”. Es por eso que vemos la luz en el mismo lugar donde debía aparecer, según un patrón de repetición que el cerebro asume debido a que, además, lo relaciona al sonido.

Esto es importante para indagar en cómo funciona la predicción y la toma de decisiones a nivel neuronal, y comprueba que ciertas estimulaciones pueden jugar un papel clave en estas conductas cerebrales. 

¿Sigues creyendo que las ilusiones ópticas son cosa de niños?