Como una prueba de la resiliencia natural, Chernóbil luce radiante tras el desastre nuclear en 1986. Los animales y plantas lograron prosperar en un escenario inhóspito que a simple vista parecía perdido. Ahora, los seres que ahí habitan tienen una génesis mágica y muy especial, y si no lo crees, mira el gran poder de los hongos radioactivos.

Uno de los grandes objetivos del ser humano es descubrir el universo. Sin embargo, navegar por el misterioso plano cósmico no es nada sencillo. Para hacer un viaje espacial se necesita mucho más que un cohete y un traje protector. Cada detalle cuenta para garantizar la seguridad de los tripulantes.

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Una de las características más importantes es la protección contra el sol. Cuando los astronautas abandonan la Tierra, están expuestos a los rayos del gran astro rey al 100%. Recordemos que la atmósfera de la Tierra es como un escudo que nos protege de la radiación. Por lo tanto, se necesita de un escudo casi tan poderoso como la misma atmósfera para evitar los daños estando en el espacio.

Por suerte, en Chernóbil (aquel lugar lleno de radiación) hay algunos seres que gozan de peculiaridades extraordinarias y funcionarían perfecto para ir al espacio.

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Los hongos radioactivos de Chernóbil

Mejor conocidas como “hongos negros” u “hongos radiotróficos”, estas pequeñas plantas aprovechan su alto contenido de melanina para transformar la radiación gamma en energía química para crecer. Debido a esto, una nueva investigación informó sobre su posible potencial para convertirlos en un escudo de radiación que protegería a los visitantes del espacio.

El estudio liderado por los estudiantes de secundaria Xavier Gómez y Graham Shunk sugiere que el hongo Cladosporium sphaerospermum, que habita en Chernóbil, es ideal para garantizar la protección necesaria en los viajes espaciales. Además, usarlo sería más barato que cualquier otra tecnología actual.

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Una vez que la investigación llegó a los laboratorios de la Estación Espacial Internacional, los expertos retomaron el análisis de los hongos radioactivos para probarlo a bordo de una nave durante 30 días.

Al llegar al final de la prueba, los científicos comprobaron que los hongos radioactivos provenientes de Chernóbil absorbieron el 2% de la radiación entrante. Si se aplica una capa de estos hongos de alrededor 21 centímetros de grosor, es posible que bloqueen toda la radiación cósmica.

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“Lo que hace que el hongo sea grandioso es que sólo necesitas unos pocos gramos para comenzar, se autorreplica y se cura a sí mismo, por lo que incluso si hay una llamarada solar que daña significativamente el escudo de radiación, podrá volver a crecer en unos pocos días”, se señala el estudio.

Estos hongos radioactivos sin duda son un proyecto innovador y muy sustentable. No hace falta fabricar otros elementos, ni agregarle componentes para que sea lo suficientemente resistente. El hongo negro es, por mucho, el mejor escudo natural que el ser humano ha encontrado, y aunque las investigaciones continúan, esto avanza hacia un esperanzador camino.

 

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