La testosterona es una hormona que agudiza la atención y la memoria espacial, está directamente involucrada en el deseo sexual y está presente tanto en hombres como mujeres. Pero según diversos estudios, los niveles de testosterona en los hombres son más bajos hoy que hace 30 años.

Su disminución tiene muchas causas probables, pero los efectos en el cuerpo se sienten en forma de fatiga, aumento de peso, pérdida de masa muscular, disminución del interés sexual, e incluso depresión. Es necesario indicar que la testosterona baja no causa por sí misma los padecimientos aquí descritos, pero sí suele ser un factor de riesgo.

Los científicos consideran un nivel bajo de testosterona cuando ésta es menor a 300 nanogramos por decilitro. En el momento actual, los hombres todavía tienen un nivel saludable de testosterona en general, pero si sigue bajando, podríamos ver más casos de obesidad, hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

 

¿Los hombres de hoy son “menos hombres”?

Los estereotipos con respecto a la masculinidad, construidos por los medios de comunicación y el cine, nos dan una idea del hombre supermasculino como un ser con un insaciable apetito sexual, que fuma y bebe alcohol, una especie de James Bond que permanece distante emocionalmente y es negligente con su propia salud. Afortunadamente, esa idea de lo que es “ser hombre” ha cambiado mucho durante los últimos años. Pero esto no tiene necesariamente que ver con la caída de la testosterona. Sus causas deben buscarse en la alimentación.

La obesidad es un fuerte candidato para explicar la baja de testosterona. Los niveles de obesidad en Estados Unidos aumentaron casi 10% entre 1999 y 2016. La grasa corporal metaboliza la testosterona y la convierte en estrógeno, por lo que los hombres obesos tienen menores niveles de testosterona y son proclives a otro tipo de enfermedades.

Otra razón puede ser el consumo de tabaco. Aunque no es recomendable, fumar aumenta los niveles de testosterona. Debido a las campañas de salud y las leyes sobre fumar en espacios cerrados, hoy en día la gente fuma menos que hace 30 años. Pero recordemos que el “hombre Marlboro”, aunque sea un estereotipo caricaturesco de masculinidad, falleció por complicaciones asociadas a fumar.

Una razón más puede ser la contaminación. Algunos químicos presentes en medicamentos y pesticidas inhiben la producción de testosterona. Las investigaciones muestran que estos químicos provocan problemas de fertilidad en los peces cuando llegan al agua, y lo mismo podría estar ocurriendo en los humanos.

A su vez, los bifenilos policlorados (BPC para abreviar) utilizados en la producción de refrigerantes industriales y plásticos, afectan negativamente el sistema hormonal. Su efecto tóxico es sumamente duradero, y dado que estamos acostumbrados a una mala alimentación, especialmente en las ciudades, nos exponemos a los BPC con alarmante regularidad.

Una solución sencilla se encuentra en las recomendaciones que cualquier médico te daría: alimentación natural y balanceada, ejercicio regular y dormir 8 horas diarias. Evitar los contenedores plásticos es otra buena opción. Aunque la testosterona baje debido a las causas aquí señaladas, tampoco es mala idea replantearse los estereotipos tóxicos de masculinidad, que contaminan el entorno social y aíslan emocionalmente a los hombres, evitando que discutan este tipo de problemas.