Aunque la tecnología ha tenido muchos avances como para vivir de manera solitaria, el instinto gregario nos ha mantenido en manada. Después de todo, somos animales que en algún momento necesitamos vivir en unión para sobrevivir al acecho de los depredadores. Pero entre la multitud siempre existe un lobo estepario que se siente más cómodo buscando un espacio para vivir bajo sus propias reglas. Es el caso de Ken Smith, un hombre que pasó más de 40 años viviendo en un bosque como un ermitaño apartado del mundo.

En las Tierras Altas de Escocia existe un lago llamado Treig que está rodeado de un bosque tranquilo lleno de naturaleza. Un paisaje ideal para todo aquel amante de la soledad y de la conexión natural con la Madre Tierra, salvo que literalmente es un sitio aislado. No existe la electricidad y mucho menos se tiene acceso a provisiones convencionales a las que los citadinos están acostumbrados. Pero Ken pensó que sería su nuevo hogar, luego de viajar sin rumbo para buscar un lugar en donde establecerse. Tras recorrer miles de kilómetros en busca de un sitio completamente deshabitado, lo encontró al lado del lago Treig.

Ken Smith ermitaño del bosque
The John Byrne Award.

Un decisión crucial 

Su historia comienza mucho tiempo atrás, con un incidente que lo forzó a tomar la decisión de romper todo vínculo humano e irse a vivir en la soledad del bosque. Ken vivió parte de su vida en su natal Derbyshire en Inglaterra, donde llevó una vida normal con un trabajo en la construcción de estaciones de bomberos. No obstante, a la edad de 26 años ocurrió un hecho que le cambiaría la vida.

Una tarde al regresar a casa de una reunión con sus amigos, Ken fue brutalmente golpeado por un grupo de delincuentes que casi le arrancan la vida. Los golpes lo dejaron inconsciente y le ocasionaron una hemorragia cerebral. Durante tres semanas estuvo en estado de coma y parecía no haber mejora, incluso los médicos auguraron que no volvería a caminar, ni hablar. Pero sorprendentemente Smith se recuperó y cuando lo hizo por completo, decidió que comenzaría de nuevo bajo sus propias reglas.

Ken Smith ermitaño del bosque
The John Byrne Award.

Emprendió un viaje en búsqueda de un lugar con el que se sintiera conectado y que, además, estuviera completamente deshabitado. Tras viajar miles de kilómetros sin rumbo, finalmente encontró su lugar, libre de toda humanidad, sin una sola casa construida. Así comenzó su estadía, completamente aislado como un ermitaño del bosque. Construyo su propia casa con madera de los árboles que sus propias manos cortaron y se alimentó con comida que él mismo sembró.

El tiempo no pasa en vano

Ken Smith pasó cuatro décadas viviendo como un hombre ermitaño en el bosque. Sin embargo, el paso del tiempo no es en vano y cada día se volvió más complicado sostener su estilo de vida. Con el cuerpo cansado y sin nadie que lo atendiera, un día sufrió un derrame cerebral. Afortunadamente el equipo médico que lo atendió logró salvarle la vida y el hombre volvió a su hogar natural.

Pero recientemente sufrió un accidente y tuvo que retirarse del bosque para ser atendido de nuevo en el hospital. Actualmente se encuentra bajo cuidados a la espera de que por fin pueda regresar a su vida en solitario y volver a ver el hermoso bosque que por más de cuatro décadas lo ha visto envejecer.