El playlist de Haruki Murakami: escúchalo (#MúsicaFresca 🎧)

Acompaña la lectura de su nueva novela con esta combinación de rock, jazz y música clásica.

Escuchar música es arrojarse. Lo que parece un acto pasivo es, en realidad, una experiencia audaz que enfrenta cada fibra de nuestros seres; es la máxima conexión entre la mente y el cuerpo. La lectura tiene efectos similares, y Haruki Murakami, una de las figuras literarias más importantes de nuestros tiempos, lo sabe bien. 

Para el famoso autor japonés, la música y las letras no son asuntos aparte. Antes de convertirse en un eterno candidato al Premio Nobel de Literatura, Murakami entregaba todas sus horas al jazz en el club de música del que era dueño. 

Quizá fue ahí donde descifró que las historias nacen también del ritmo, la armonía, la improvisación. La música se cuela en su narrativa como lo hace en nuestros cuerpos: no como un tema, sino como un modo de sentir

Los personajes de Murakami se buscan a sí mismos en mundos oscuros, insólitos, fantásticos. Su nueva novela, La muerte del comendador, no es la excepción. En ella, la música y la pintura no son apéndices de las palabras: son parte de la metáfora más profunda que las conforma. 

Este playlist que combina rock, jazz y música clásica inspirada en la novela, es un perfecto amplificador para las emociones que seguro despertará su lectura. 

 



David Byrne: El poder de la canción para dar voz es eterno (playlist 🎧)

Este playlist curado por Byrne muestra el poder revolucionario que resuena en décadas de canciones.

La década de los 60 es considerada por muchos como el punto más álgido de la canción de protesta pero, para el talentoso músico y autor David Byrne, la música como acto político está viva y presente. 

 

La protesta nunca pasa de moda

Porque lo que también es cierto es que las décadas que le sobrevinieron a las grandes canciones de protesta de los 60 no se quedaron atrás, sino que expandieron su voz hacia muchos otros géneros musicales. Fue el caso de la psicodelia, el punk, el hip-hop y hasta el brit pop, entre otro montón de subgéneros musicales que han resultado contraculturales por la selección de temas incómodos y verdades que nadie se atrevería a subrayar. 

Es innegable que Bob Dylan, junto con otras leyendas del folk, tomó lo mejor del momento político para sentar las bases del activismo musical a nivel masivo, pero el playlist curado por David Byrne que aquí te presentamos se remonta hacia las raíces de nuestra era.

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Byrne con Talking Heads, en 1980

Byrne, que con la experimentación continua de Talking Heads dejó una huella imborrable en la música de este siglo, sabe que las canciones seguirán influyendo en la sociedad siempre que no cesen las injusticias. Inspirado en esto, su playlist es un viaje por más de 3 décadas de sonido inconformista porque, si bien nos lo deja en implícito…

además de gozo, la canción instiga sentimientos vitales para la protesta política: la insatisfacción y el deseo de cambio.

Por ejemplo, en “Strange Fruit” (“Extraño fruto”) de Billie Holiday, lanzada en 1937, resuena la indignación impetuosa a una esclavitud que había durado siglos; misma que, como prueban las creaciones contemporáneas de Kendrick Lamar y Janelle Monáe, sigue más que vigente hoy en día:

De los árboles del sur cuelga una fruta extraña. / Sangre en las hojas, y sangre en la raíz. / Cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña. / Esta es una extraña y amarga cosecha.

Titulada “The power of the song to give Voice is eternal” (“El poder de la canción para dar voz es eterno”), la selección musical  de David Byrne condensa una variedad de géneros musicales inesperados, que van desde la grandiosa Billie Holiday hasta los Pet Shop Boys. A más de uno le sorprenderá ver a personajes como Kesha o Rihanna, pues la protesta, para Byrne, ha tomado toda clase de formas. Y si excavamos un poco más hondo, descubriremos en ellas la misma voluntad de cambio de Dylan o Tom Waits. No hay forma o género que la protesta no pueda tomar.

Ya lo decía Kandinsky, uno de los artistas más innovadores del siglo: la música, como el arte abstracto, no se limita a representar la realidad, sino que revela su lado más imperceptible. Al hacerlo, expande a su vez las capacidades de todos los sentidos. La música fortalece las conexiones neuronales y nos hace más empáticos.

La música, desde la consigna más básica hasta la composición más compleja, sella su marca indeleble en la conciencia colectiva. Su conexión íntima con las emociones es tal que nada, ni el Alzheimer, puede desvanecer nuestros recuerdos sonoros.

Tiene acceso a una parte de la conciencia que, por naturaleza, está destinada a evolucionar más allá de lo racionalmente cognoscible. En este sentido, la canción siempre será radical.

Acá puedes ver la lista de canciones que forman parte del playlist.



Leer ficción: un consejo de Haruki Murakami para lidiar con el sufrimiento del mundo

En la lectura, tanto autores como lectores nos encontramos en un “pasaje secreto” donde podemos conocer la interioridad del otro y confortarnos mutuamente.

Haruki Murakami es una de las figuras literarias más importantes de los últimos años, además de un eterno candidato al Premio Nobel de Literatura. Este año, el autor japonés de 69 años hizo una aparición pública en Nueva York, en la cual se refirió a desastres como ataques terroristas, terremotos y su impacto en la gente.

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Sam Kalda

Me preguntaba qué podía hacer yo por la gente que ha sufrido. Entonces se me ocurrió, ‘lo que puedo hacer es escribir buenas historias’.

El autor afirma que luego del devastador terremoto de 1995, el cual destruyó gran parte de Kobe, su ciudad natal, se dio a la tarea de “escribir algo”. Lo mismo le pasó luego del ataque terrorista con gas sarín en el metro de Tokio, perpetrado por la secta del Aum Shinrikyo, donde fallecieron 12 personas. 

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Haruki Murakami/ilustración de Sam Kalda

A partir del evento, Murakami escribió la crónica Underground, que ha sido descrita como una novela coral, compuesta por un centenar de entrevistas tanto con sobrevivientes como con perpetradores del ataque en el metro de Tokio. 

Eventos terribles a nivel social han sido retratados en la ficción por escritores como Susan Sontag, Elena Poniatowska, Ryszard Kapuściński y Svetlana Alexievich, quienes han convertido la guerra, la violencia y la sobrevivencia en obras literarias que no buscan respuestas, sino testimonios para lidiar con el sufrimiento humano.

En la era de las redes sociales, vemos pasar como en un desfile notas de prensa e imágenes de todas las cosas terribles que ocurren en el mundo, lo cual puede hacernos sentir impotentes y desamparados.

 

No hay escritor sin lector

La posición en la que los escritores se colocan con respecto al horror nos permite asistir con nuevos ojos al desenvolvimiento de esta realidad sobrecogedora, que si bien no es capaz de solucionar el origen del sufrimiento, sí nos permite acercarnos a él y verlo desde una mirada más compasiva. De esta forma, escribir es una manera de lidiar con el sufrimiento, pero leer es su contraparte natural e indispensable.

Después de todo, afirma Murakami, cuando escribo una buena historia, una buena ficción, podemos entendernos mutuamente si tú eres un lector y yo un escritor. Existe un pasaje secreto y especial entre nosotros, donde podemos enviarnos mensajes. Así que creo que escribir buenas historias es una manera de contribuir a la sociedad o a la gente del mundo.

No importa si se trata de escribir, hacer arte, enseñar o simplemente conversar: ese pasaje secreto entre personas que se encuentran separadas geográfica o históricamente, siempre puede aparecer frente al acto mágico de la lectura, que es como una forma de telepatía que nos permite observar los pensamientos de los demás –e incluso ver nuestros más íntimos miedos y esperanzas reflejados en las páginas–.

 

* Ilustración principal: Sam Kalda