“¡La naturaleza no nos necesita, nosotros necesitamos a la naturaleza!” El apasionado discurso de Harrison Ford sobre el cambio climático

El actor dio un memorable discurso durante la Global Climate Action Summit sobre las consecuencias de seguir negando el cambio climático.

El veterano actor de Hollywood y activista medioambiental, Harrison Ford, habló hace unos días en la Global Climate Action Summit en San Francisco, California. El papel de Ford como activista y conservacionista tal vez sea menos conocido que sus roles fílmicos como Han Solo en Star Wars o como el rostro de Indiana Jones. Sin embargo, Ford es vicepresidente de Conservation Internacional, una asociación no lucrativa que tiene el objetivo de proteger a la naturaleza.

En otras ocasiones, Ford ha utilizado su plataforma y visibilidad pública para advertir a la gente sobre el riesgo de darle poder a individuos que, como Donald Trump y sus seguidores, se consideran “escépticos” del cambio climático, y que mediante acciones y omisiones propagan la idea de que el cambio climático es una teoría de conspiración (mientras los científicos llevan 1/4 de siglo advirtiéndonos sobre sus terribles consecuencias). En este discurso, Ford no se refiere claramente a Trump pero, sin duda, si leemos entre líneas, figuras tan ominosas como él aparecen como el verdadero peligro para la supervivencia de la especie humana en el planeta.

¡Por el amor de Dios, dejen de denigrar a la ciencia! ¡Dejen de darle poder a la gente que no cree en la ciencia, o aún peor, que pretende no creer en la ciencia por su propio interés personal! Ellos saben quiénes son, nosotros sabemos quiénes son.

Todos nosotros, ricos o pobres, poderosos o indefensos, todos sufriremos los efectos del cambio climático y la destrucción de los ecosistemas. Y nos estamos enfrentando a lo que rápidamente está convirtiéndose en la mayor crisis moral de nuestra época: que aquellos con menos responsabilidad tendrán que cargar con las mayores consecuencias.

Así que nunca olviden por quién estamos peleando. Es por los pescadores de Colombia, los pescadores de Somalia, que se preguntan de dónde vendrá su próxima pesca y se preguntan por qué el gobierno no puede protegerlos. Es la madre de las Filipinas, preocupada de que la próxima gran tormenta vaya a arrebatarle a su hijo de los brazos. Es la gente de aquí mismo, en California, la gente de la Costa Este, la gente de California que está escapando de incendios sin precedentes. La gente de la Costa Este está enfrentándose a las peores tormentas registradas en la historia. Es nuestro propio país, nuestra propia comunidad, nuestras propias familias.

Les ruego, no se olviden de la naturaleza, porque hoy, la destrucción de la naturaleza es mayor que la de todas las emisiones de autos y camiones del mundo. Podemos colocar paneles solares en cada casa, podemos hacer que todos los vehículos sean eléctricos, pero mientras Sumatra siga ardiendo, habremos fallado. Mientras las selvas del Amazonas sean cortadas y quemadas, mientras permitamos que las tierras protegidas de los pueblos originarios, de los pueblos indígenas, sigan siendo usurpadas, nuestros objetivos climáticos seguirán siendo inalcanzables, y nosotros seremos cagados fuera del tiempo.

Esta es la única verdad de fondo: si hemos de sobrevivir en este planeta, el único hogar que cualquiera de nosotros habrá de conocer, por nuestro clima, por nuestra seguridad, por nuestro futuro, necesitamos a la naturaleza, hoy más que nunca. La naturaleza no necesita a la gente, la gente necesita a la naturaleza. Así que apaguemos nuestros teléfonos celulares, vamos a subirnos las mangas y vamos a patearle el trasero a este monstruo.

 

* Imagen principal: Global Climate Action Summit



Toma acción contra el cambio climático con la más flamante guía de la ONU

Conviértete en un contundente agente de cambio y ayuda a frenar la catástrofe global.

Nuestra especie tiene una obsesión con dividir todo en dos. El mundo se polariza entre conflictos, mientras el ser humano se separa cada vez más de la naturaleza. Pero aunque la dualidad es inherente a la vida misma, polarizarlo todo podría estar haciéndonos tomar muy malas decisiones cada día sin darnos cuenta.

Muchos deciden no hacer nada contra el cambio climático porque éste “es culpa de las industrias”. Al polarizar así esta situación olvidan que los consumidores somos la mitad de la ecuación, y que lo que hagamos o dejemos de hacer tiene consecuencias muy concretas sobre el destino del planeta. Esto lo saben bien algunos jóvenes, quienes deciden transformar sus hábitos de consumo para aliviar un poco su impacto y contribuir así a frenar la catástrofe global.

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Y es que la ONU ya nos ha advertido este año sobre dos desoladores panoramas mundiales que se avecinan: el de un aumento extremo de la temperatura para el año 2030 y el del acelerado incremento de emisiones de CO2, que podría ocasionar daños irreversibles.

Ante esto, es urgente no relegar responsabilidades. Debemos irradiar una nueva conciencia contemporánea a partir de nuestros propios hábitos. Sólo así, siendo congruentes con lo que decimos y hacemos, podemos pensar en un activismo a mayor escala.

Por eso, la ONU pone en nuestras manos una guía
para agentes de cambio contra el cambio climático.

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La ONU lanzará una nueva campaña a través de Facebook para hacer más fácil que la gente aprenda y se involucre en acciones cotidianas contra el cambio climático. La plataforma Climate Action ActNow posibilitará a los usuarios compartir su progreso como agentes de cambio y así incentivar la acción colectiva.

Para esto, se diseñó una guía que cuenta con cuatro niveles. A través de cada nivel se proponen acciones que van sumando mayor dificultad, pero también mayor efectividad para hacer nuestra vida más sustentable.  La guía, llamada The Lazy Person’s Guide to Saving the World, puede ser consultada en la página oficial de la ONU, y cuenta con información tanto del cambio climático como de salud, equidad de género, energías limpias y pobreza.

Si quieres saber más sobre cómo poner en práctica los consejos de la ONU, nosotros tenemos algunas propuestas para empezar. Por ejemplo, esta guía de cambios que puedes hacer en todos los espacios que habites, o estas propuestas de primeros microcambios que reducirán mucho tu emisión individual de CO2.

La cuestión está en que no relegues responsabilidades y comiences tu activismo desde la primera trinchera… que eres tú mismo.



3 películas para convencerte de que el cambio climático es un hecho (y el futuro luce distópico)

Parece ficción, pero no lo es. Estas películas ponen sobre la mesa un futuro posible, a raíz del cambio climático.

Los climas extremos y los efectos del cambio climático no son ficción. Pero se han vuelto el sustrato favorito de muchos guiones cinematográficos, en los cuales la base de toda una trama se sustenta en la especulación sobre lo que el cambio climático puede provocar en la civilización.

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Quizá esta preferencia por las narrativas distópicas se deba a que ficción y realidad no son dos ámbitos separados de la realidad. No sucede como en Matrix, donde Neo debía elegir entre la píldora roja y la azul –la realidad o la ilusión–. Más bien, y como señala el filósofo esloveno Slavoj Žižek, las ficciones –sobre todo las del cine– ya estructuran nuestra realidad, funcionando como símbolos que evitan nuestro extravío en lo real.

Por eso, el cambio climático no es ficción (ni siquiera en el cine).

Porque el cine puede ser pensado como una industria más, dedicada a los éxitos taquilleros. O concebirse, como lo hace de manera extravagante el propio Žižek, como la más perversa de las artes; porque el cine altera –pervierte– nuestros pensamientos, desviándolos de su curso original. Es así que, según Žižek, las películas nos dicen qué desear y, añadiríamos, a veces nos dicen en qué creer.

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En ese sentido, el cine puede ser una herramienta propagandística peligrosa. Pero ver una película puede ser una forma de sacarnos de nuestra zona de confort. Es ahí cuando el apocalipsis puede abordarse con morbo y exageración, o ser usado desde el cine para la reflexión colectiva, situando a los espectadores en el muy probable escenario de un mundo derruido, posterior a una “hipotética” crisis ambiental y climática.

Por eso, en muchas películas el cambio climático está presente. Y en otras, es un personaje principal…

 

3 películas para abordar el problema del cambio climático

Tomorrowland, Brad Bird

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En esta película, el gobernador de la utópica Tomorrowland, David Nix (Hugh Laurie), utiliza tecnología para echar un vistazo al futuro, en el cual hay 1 en 10 posibilidades de que el mundo se acabe por culpa de la humanidad. Nix utiliza entonces la misma tecnología para insertar el pesimismo en el imaginario colectivo, intentando hacer que de esta manera se active la sociedad contra el cambio climático.

Esto es lo mismo que hacen hoy cientos de expertos –e incluso actores como Harrison Ford– sin obtener una respuesta decidida de cambio por parte de sus interlocutores. Por ello, Nix sostiene un discurso estremecedor:

Si pudieras ver el futuro, y te asustase lo que ves, ¿qué harías con esa información? ¿Se lo dirías a quién? ¿Políticos? ¿Líderes de la industria? ¿Y cómo los convencerías? ¿Con datos, con hechos? Buena suerte. Los únicos hechos que no ponen en duda son aquellos que mantienen la máquina en marcha y los dólares entrando en caja. Pero… ¿y si hubiera alguna forma de saltarse al intermediario y meter esa noticia tan dramática directamente en la cabeza de todos?

Nix llega a la conclusión de que para salvar a la civilización, les debe mostrar su colapso. Y es lo que hace. Pero aun así, la gente no reacciona. Tal cosa sucede hoy en día: la ONU nos alerta sobre la necesidad de frenar con urgencia el cambio climático para el año 2030, y no obstante, más que hacer algo al respecto, parece que nosotros abrazamos ese apocalipsis, como dice Nix:

Su Tierra se derrumba a su alrededor. Tienen epidemias simultáneas de obesidad y hambruna, ¿cómo explicas eso? Las abejas y las mariposas empiezan a desaparecer, los glaciares se derriten, las algas aparecen por todas partes, los canarios de las minas se están cayendo muertos, y no se quieren enterar. En todo momento existe la posibilidad de un futuro mejor, pero ustedes no se lo creen, y como no se lo creen no hacen lo necesario para que se haga realidad.

Nix concluye diciendo que nos resignamos por una razón: porque el futuro apocalíptico no pide nada de nosotros.

 

Interstellar, Christopher Nolan

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En otras películas, como Interstellar, jamás se especifica nada sobre los estragos que los seres humanos han causado. Más bien, las consecuencias ya están ahí para ser observadas, en un tiempo que se sitúa a mitades del siglo XXI –precisamente cuando se espera que nuestro mundo esté en mayor decadencia si no hacemos algo–. En Interstellar el clima en la Tierra es completamente inestable, y los únicos cultivos capaces de aguantar las caóticas condiciones son el maíz y la okra.

Sería difícil pensar que se reunieran las condiciones suficientes para que una plaga se esparciera por todo el mundo y dejara vivos sólo ciertos cultivos. No obstante, este escenario hiperbólico nos permite pensar en los estragos que el cambio climático está provocando realmente en la agricultura: por ejemplo, la imposibilidad de cultivar ciertas frutas o vegetales debido a que, como señala la FAO, el cambio climático provoca la reducción de los cultivos más importantes, a veces al grado de volver imposible su producción.

 

Snowpiercer, Bong Joon-ho

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Otra película que aborda el cambio climático, pero que se centra más en la psique de los supervivientes de un hipotético apocalipsis, es Snowpiercer. A bordo de un tren imparable viajan los últimos pasajeros de la Tierra, sobrevivientes de un experimento fallido para contrarrestar el cambio climático que, paradójicamente, acabó con toda la vida. La película muestra las disputas que esto puede provocar en la sociedad, escenificadas en el reducido ecosistema de un tren, pero que nos hacen pensar en las guerras que el cambio climático podría desatar.

Todas estas películas demuestran que realmente es urgente hacer algo contra el cambio climático. Pero también que Hollywood no puede ignorar las inquietudes de la gente: aunque la gran industria del cine nos quiera decir qué desear, lo cierto es que el imaginario colectivo impone su propia agenda. Eso es algo que podemos aprovechar: como espectadores, deberíamos luchar por que Hollywood deje su fetiche por el apocalipsis y comience a abordar el tema de cómo vamos a evitar que la sociedad colapse.