Las resoluciones de Año Nuevo fallan. No es pesimismo, sino un hecho estadístico: el 80% de las personas abandona sus metas para cuando llega febrero. Esto quiere decir que muchos recibimos el año con la motivación de hacer ejercicio, comer más sano y ahorrar dinero, para desistir después de 1 mes. 

Es común que los deseos no se concreten en acciones, pero no es imposible que ocurra lo contrario. Puedes cumplir lo que te propones para este nuevo año siguiendo estas técnicas de programación cognitivo-conductual, mejor conocidas como hacks.

 

¿Por qué fallamos tanto? 

Antes de hablar sobre cómo mejorar, es importante entender por qué fallamos en primer lugar. Esto se relaciona con la manera en que el cerebro procesa los hábitos; esas acciones que hacemos diariamente de manera automática, como lavarse los dientes.

Así como el cerebro puede habituarse a la higiene, también se acostumbra a comportamientos no tan sanos, como fumar o comer chatarra. Estos hábitos funcionan como una ruta conocida, un camino que podemos seguir sin la necesidad de esforzarnos. 

Nuestras resoluciones fallan por no tomar en cuenta los pasos necesarios para cambiar o formar nuevos hábitos. De eso va el primer consejo:

 

1. Reprograma tu ciclo del hábito

La formación psicológica de los hábitos se divide en tres pasos: el recordatorio (llegar a casa estresado por el trabajo), la rutina (beber una cerveza) y la recompensa (el sabor y los efectos del alcohol).

Para lograr acciones que nos beneficien, es necesario reprogramar este ciclo. ¿Cómo lograrlo? Mediante la repetición, poniendo un énfasis especial en la recompensa. Después de todo, el cuerpo responde bien al placer, sobre todo si es inmediato. 

Digamos que quieres hacer ejercicio todas las mañanas. El recordatorio puede ser atarse los tenis al despertarse y la rutina salir a correr. ¿La recompensa? Comer un trocito de chocolate.

Ojo: esta recompensa es sólo para motivar al cerebro a reprogramarse y no debe ser permanente. Después de 1 semana, el cerebro habrá asociado la actividad con el placer y comenzarás a disfrutar ejercitarte sólo por las endorfinas que se liberan al hacerlo. Inténtalo con cualquier otra rutina y recompensa.

 

2. Pon metas específicas (y realizables)

La gran falla de febrero se debe a que tendemos a idealizar nuestras metas (y nuestras posibilidades para lograrlas). No debemos dejar de soñar en grande, pero sí hay que ser realistas.

Por ejemplo: es probable que no ganes un Premio Nobel de Literatura este año si estás comenzando a escribir, pero sí puedes proponerte escribir 100 páginas en 5 meses. Te recomendamos pasar cualquier logro que se te ocurra por los siguientes filtros:

  • Específico (sabes los pasos para lograrlo)
  • Medible (puedes cuantificarlo)
  • Orientado a la acción (lo haces, no lo sientes)
  • Realista (sabes que es posible)
  • Definido (tienes un tiempo claro para lograrlo)

Estas estrategias crean objetivos inmediatos y efectivos para alcanzar nuestras metas. Es importante, sobre todo, hacerlo paso a paso. Es complicado dejar de comer carne de un jalón, pero podemos empezar dejándola todos los lunes e incrementar la cantidad de días cada 2 semanas hasta abandonar la carne por completo. 

 

3. No seas perfeccionista

El perfeccionismo tiene voz: es esa parte de ti que le teme al fracaso, por mínimo que éste sea. Aunque es bueno hacer las cosas de la mejor forma posible siempre, querer que todo salga perfecto a la primera no sólo es imposible, sino que perjudica nuestras resoluciones.

Este hábito pone énfasis en los contratiempos, cuando nuestra vista debe estar en el progreso. Para evitar ser perfeccionista, debes entender que las habilidades pueden ser desarrolladas y que el fracaso es una parte ineludible de este proceso.

Si te centras en lo que puede salir mal, perderás el tiempo en minucias. Pero si aceptas que los errores son inevitables (y todos los cometemos), no tendrás ningún problema en seguir a pesar de ellos.

 

4. Conserva la novedad

Otro motivo por el que las resoluciones de año nuevo fallan es tan sencillo como el aburrimiento. Es difícil crearse el hábito de hacer algo que ya no causa emoción. En un estudio se encontró que el cerebro responde con más fuerza a la novedad que a cualquier otro estímulo.

Por eso es crucial ser creativos en nuestras metas. ¿Cómo lograrlo? Si lo que deseas es bajar de peso, puedes aprender a cocinar recetas más saludables. Si quieres leer una novela al mes, intenta acudir a géneros que nunca hayas leído antes. 

Todos estos hacks funcionan por la sencilla razón de que nos hacen conscientes de nuestros pensamientos y actos. Cumplir nuestros propósitos de Año Nuevo tiene mucho que ver con estar presentes en nuestras vidas y elegir lo que es mejor para nosotros