El proceso de escritura tiene mucho de ritual. Es una actividad que requiere de una inmersión hipnotizante, y existen muchas maneras de detonarla. Hay quien escribe en la cama, en un escritorio e incluso de pie. Algunos autores no viven sin música, mientras que otros prefieren el silencio absoluto. Pero hay una característica que distingue a los escritores famosos del resto de los mortales. Se trata de la constancia, es decir, el hábito de entregarse todos los días a la página en blanco. 

Sin duda, la clave más segura del éxito en cualquier actividad es dedicarle un tiempo a diario, sobre todo si es lo primero que haces al despertar. Con la motivación a flor de piel y un cerebro descansado después de un sueño saludable, simplemente es más sencillo soltar esas líneas. Sabemos que los buenos hábitos de sueño tienen beneficios enormes para el cerebro, y un descanso saludable promueve la agudeza y la calma durante el día.

 

  Según los escritores más famosos, ¿cuál es la mejor hora para despertar y comenzar a escribir? 

Varios escritores famosos dejaron constancia de sus rutinas en diarios o entrevistas. Desde las madrugadas noctámbulas de Balzac hasta el mediodía bohemio de Bukowski, los horarios para despertar varían bastante. ¿Cómo determinar la hora idónea para escribir? Es difícil cuantificar un hecho que es, en apariencia, tan abstracto. Realmente no hay nada en este mundo que no sea visualizable, y eso es justo lo que los diseñadores de la agencia italiana Accurat consiguieron. 

Para averiguar si existe un vínculo entre los hábitos de sueño de escritores exitosos y su éxito, se recolectaron datos sobre la hora predilecta de cada uno, la cantidad de libros que publicaron y los premios que ganaron. Los hallazgos que arrojó esta pequeña investigación indican que los escritores que se despiertan tarde escriben más, pero los que se levantan temprano ganan más premios. Las excepciones son Ray Bradbury y Stephen King, ambos autores prolíficos, multipremiados y madrugadores.

La infografía que resultó es bellísima, pero no pretende ser objetiva. Los conceptos de “éxito” y “fama” son muy subjetivos en el arte, además de estar sujetos a transformaciones a través del tiempo. Algunos autores produjeron pocas obras que se han vuelto trascendentales. En el caso de autoras como Virginia Woolf y Sylvia Plath, el suicidio acortó su vida y, por ende, su obra. Al final del día, la dedicación constante a aquello que te motiva y le da sentido a tu vida sigue siendo la forma más certera de alcanzar el éxito, ganes o no el Nobel. 

Cada barra representa la cantidad de obras publicadas por el autor, mientras que los premios son un aura colorida que rodea sus retratos. Mira:

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* Imágenes: Accurat