Algo mágico ocurre cuando cierta música se conjuga con cierto lugar. A fin de cuentas, estamos presenciando una hermosa intersección entre dos dimensiones: el tiempo y el espacio. En la presentación de Grouper dentro de la iglesia gótica Dom, en Utrecht, Holanda, sucedió precisamente algo así.

En el marco del festival Le Guess Who?, en el 2017, Liz Harris hizo resonar (o resonó con) la iglesia gótica más antigua de este país, construida en el siglo XIII. La evanescencia no se hizo esperar, y a unos cuantos minutos de haber comenzado, la conexión tiempo-espacio ya era hipnótica.

Dicen que las catedrales góticas fueron erigidas en puntos marcados por los antiguos habitantes de Europa. Al parecer se trataba de lugares “especiales”, y hay quien afirma que correspondían a una suerte de cruceros de energía. En todo caso, una iglesia gótica tiene notables cualidades físicas –por ejemplo, la reverberación acústica– y metafísicas –la atmósfera sacra–.

Para corresponder a tal escenario, Grouper presentó un set que incluye algunas de sus piezas más conocidas, como “Cover The Windows And The Walls” y “I Saw a Ray”, grabaciones de campo y un par de tracks de su más reciente álbum, Grid of Points (2018) –que hasta ese momento eran inéditas–. 

El resultado es un esperanzador viaje sensorial, algo así como música para apapachar ángeles caídos y recordarles que pueden, como todos nosotros, levantarse.