Congregarse en un sitio a disfrutar de la música es un placer enorme, pero también puede dar lugar a enormes acumulaciones de basura. El Glastonbury, uno de los festivales más grandes del mundo, es prueba de ello. En años pasados fue blanco de duras críticas por la cantidad de desechos generada por sus asistentes. Este año, los organizadores decidieron tomar acción de forma innovadora. En el Glastonbury de 2019, el plástico de un solo uso estará totalmente prohibido.

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David Hedges

Esta nueva medida muestra que los tiempos cambian, por más que la música permanezca igual de buena. Los eventos de este tipo deben adaptarse a una sociedad que cada día se interesa más por su huella ambiental. Sin embargo, no basta con prohibir: cada cambio en favor del medioambiente debe venir acompañado de una propuesta. En el Glastonbury los asistentes no podrán comprar productos de plástico, pero sí podrán rellenar sus botes de agua sin costo extra.

Ocuparse del planeta –que a fin de cuentas, somos todos– no significa sacrificar la variedad. Los asistentes podrán adquirir otro tipo de bebidas si lo desean, pero empacadas estrictamente en latas de aluminio, un material reciclable que es mucho más benigno con el planeta. Estas medidas son una evolución importante para el festival, que se estima que acumuló alrededor de 500,000 bolsas de basura hace apenas 3 años.

A pesar de sus malos momentos, el Glastonbury ha sabido progresar. Además de las bolsas de basura que mencionamos, se rescataron 1,022 toneladas de material reciclable. Una prueba contundente de que no todo es malo, sobre todo si se entrena la conciencia de cambiar los hábitos nocivos por unos más sustentables.

En eventos de esta magnitud, queda claro que hasta los cambios más mínimos tienen una gran repercusión. No cuesta mucho elegir el aluminio en vez del plástico, y si lo hacen 175,000 asistentes, el cambio será notorio. Si además optaran por llevar sus propias botellas, ahorrarían bastante dinero y la cantidad de desechos se reduciría aún más

Es de admirarse que un festival como este aproveche la gran acumulación de gente para difundir buenos hábitos. Los organizadores también incitarán a los asistentes a llevarse toda su basura; de nuevo, otra actividad que toma menos de 5 minutos pero que, en forma colectiva, beneficia a todos. 

Estimular la conciencia y entender que el planeta somos todos y que ello no queda fuera de nuestra agenda cotidiana, vital y humana, no es un asunto sencillo, pero el Glastonbury demuestra que es posible hacerlo incluso en la escala colectiva. Basta con comprender las urgencias de nuestra época y estar dispuestos a cambiar las veces que sean necesarias. Por más mínima que parezca nuestra contribución, los beneficios que traerá al planeta serán grandes.