Cuando se trata de entrar al plano del universo, las dimensiones de tiempo y espacio simplemente rebasan nuestra capacidad de comprensión. Por ejemplo, esta megaestructura captada desde el telescopio ALMA en Chile, que se ubica a 12.4 mil millones de años luz de donde estamos, tiene un tamaño inconmensurable.

Se trata de un cúmulo de 14 galaxias unidas gravitacionalmente por materia oscura y, aunque nosotros pudimos contemplarlo cuando tenía sólo el 10% de su tamaño actual, es uno de los cuerpos más grandes en el universo que se hayan registrado jamás.

Si bien este tipo de cuerpos termina navegando en el límite de la abstracción, por sus descomunales dimensiones, también es fundamental de vez en cuando recordar que existen planos así y, por ende, reconocer que somos ínfimos actores de la gran obra universal. Un ejercicio de humildad cósmica para luego rememorar que a fin de cuentas nosotros también estamos hechos literalmente de estrellas, y aunque minúsculos, somos también parte de algo infinito.

Al final, un poco de ontología cósmico-identitaria siempre cae bien…