A tres horas de la ciudad de Lima, en Llaca Llaca, existe un fruto milenario que resiste a la escasez del agua cada vez más inminente y que sus cultivadores aseguran, ofrece un futuro ante el escenario que nos plantea el cambio climático. A unos dos mil metros sobre el nivel del mar y bajo un avasallador sol, se cultivan tunas blancas, rojas y amarillas. La tradición de su siembra no es actual, las tunas se han sembrado en esta región por generaciones. Y aunque este fruto se distribuye por gran parte de América, Llaca Llaca es el único sitio donde se cultivan tunas los 365 días del año.

Llaca Llaca es un valle árido donde las fuentes de agua son muy escasas y cuando se llegan a tener, no son constantes. La época de lluvias es de las únicas fuentes de alimentación hídrica que llega al valle. No obstante, esta sólo dura cuatro meses y la tierra de cultivo necesita agua aunque no sea temporada lluviosa. Por esta razón los campesinos aprovechan el agua que cae desde el cielo y la almacenan en reservorios bajo tierra. Pero incluso con esta medida, han adoptado la tradición de cultivar tunas que no requieren grandes cantidades de hidratación y utilizan sus reservas para cultivar papa y batatas para consumo de la misma comunidad.

tunas fruto resiste escasez agua
Sally Jabiel

De hecho, la tuna también conocida como nopal o higos chumbos, ayuda a crear un sistema natural de hidratación de la tierra. Las pencas del fruto tienen una baba especial que cuando caen las lluvias, se moja y logra mantenerse húmeda por grandes lapsos de tiempo. Contrario a otros alimentos, si se le da agua en exceso estas no prosperan y mueren. Es por esto que Llaca Llaca es el único lugar en el mundo donde se producen tunas todo el año y no sólo dos meses, como sucede en otras regiones de América.

Un ciclo sostenible para enfrentar el futuro

Los campesinos del valle árido comprendieron que debían ayudar a los ciclos de la Tierra para poder mantener una comunidad sostenible. Para aliviar el estrés hídrico, destinaron gran parte de la ayuda que llegó del gobierno peruano para construir un reservorio de agua más grande. Además, cambiaron el sistema de alimentación energética que pasó de funcionar con gasolina a eléctrica. En esta comunidad nada se desperdicia, las pocas tunas que por su deterioro no pueden ir a parar al mercado, se utilizan como alimento para las tilapias que se crían en el valle. Y en un círculo natural, estos peces a su vez, nutren las aguas que luego alimentarán las tierras para el cultivo.

tunas de perú
Sally Jabiel

La tuna es un fruto que se resiste a la escasez de agua y gestionada de manera sostenible, puede llegar a ser una solución alimenticia frente al cambio climático. De hecho, es uno de los 50 alimentos que el Fondo Mundial para la Naturaleza enlistó dentro de los alimentos del futuro. Incluso un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), asegura que este fruto es capaz de restaurar la degradación de las tierras, a la par de reservar agua y combatir la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera.

Puede que el escenario que nos plantea el calentamiento global y el cambio climático esté lleno de desafíos. Pero está dentro de nuestras manos enfrentarlos con medidas sostenibles para garantizar la alimentación y cuidar del planeta.