Razones por las que nos urge que se prohíba el fracking 🛢️

Los daños al agua, al aire, a la flora y fauna, riesgos para las poblaciones aledañas y sismos antropogénicos, vuelven al fracking un peligro latente y patente.

Parece increíble que en una época donde los esfuerzos de los gobiernos deberían fijarse en la exploración de energías limpias y sustentables, muchos todavía insistan en la explotación del petróleo.

Nuestra aparente necesidad de gasolina no sólo ha dañado (tal vez irremediablemente) al planeta, sino que las técnicas para extraer el petróleo de las entrañas de la tierra pueden provocar una nueva gama de daños que la ONU y diversos organismos de cuidado al medioambiente confirman que es preciso evitar.

 

¿Pero qué es el fracking?

Es la traducción del inglés hydraulic fracturing (fractura hidráulica), una técnica sumamente agresiva que le permite a las compañías petroleras extraer gas y petróleo atrapado en el subsuelo a través de la inyección a presión de agua con arena.

Medir con exactitud las consecuencias del fracking es complicado, principalmente por el acceso restringido a una gran cantidad de datos. Por ejemplo, la gran mayoría de las sustancias utilizadas en la inyección a presión están protegidas por patentes o bajo la figura de “secreto industrial”. Sin embargo, en el proceso se utilizan miles de litros de agua, los cuales se diluyen en el subsuelo, y cuyos efectos a largo plazo sobre el ambiente y la salud son bastante preocupantes.

En Estados Unidos, de donde viene la mayoría de la información al respecto, se suman los acuerdos federales de confidencialidad, los registros sellados por la corte y los acuerdos judiciales que impiden que víctimas, familiares o profesionales médicos hablen sobre sus enfermedades o lesiones relacionadas al fracking.

Tras la cuestionada reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, el fracking entró a México en 2013 en estados como Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León. Otros países de Latinoamérica que han comenzado a implementar este modelo de extracción son Colombia, Bolivia, Chile y Uruguay, aunque la legislación pronto podría llevarlo a Perú, Argentina y Brasil.

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Los riesgos del fracking superan por mucho sus supuestos beneficios (imagen: NewsScience)

Aquí te contamos varias razones por las que es importante presionar a los gobiernos y las empresas para que prohíban el fracking:

 

Principales riesgos del fracking para el agua

• Durante su vida útil, cada pozo utiliza entre 9 y 29 millones de litros de agua. Esta agua se pierde completamente, debido a que permanece en el pozo sin reintegrarse al ciclo hidrológico o está tan contaminada que es imposible reutilizarla.

No existe un tratamiento efectivo para el agua de retorno, o agua residual del fracking, contaminada con químicos cuyo nivel de toxicidad, como ya mencionamos, se desconoce.

• Un estudio de 2011 del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) encontró pruebas de que en algunas zonas de Estados Unidos, el gas natural (metano) está migrando a las fuentes de agua potable.

• El metano en el agua potable no sólo contamina los mantos acuíferos; también puede ocasionar explosiones.

• Un estudio publicado en la revista Endocrinology, advierte que las operaciones de perforación para obtener gas natural pueden dejar residuos en el agua que afecten el sistema endocrino de los seres humanos.

• Otros estudios también han ligado el fracking a bajo peso en recién nacidos de las poblaciones aledañas a donde se lleva a cabo esta práctica.

• De las 2,500 sustancias que se vierten en el agua durante el fracking, más de 650 contienen cancerígenos conocidos, como el benceno.

• También se utilizan otras sustancias altamente contaminantes como metanol, tolueno, xileno y etilbenceno.

• En algunos casos de fracturación hidráulica se pueden liberar de la roca elementos radiactivos como uranio, radio, radón y torio, los cuales pueden retornar a la superficie con el agua residual.

 

Principales riesgos del fracking en el aire

Emisiones de los combustibles de la maquinaria utilizada: diésel y gas natural.

• Fugas de metano y benceno, ambos agentes altamente contaminantes, el último un potente cancerígeno.

• El potencial de calentamiento del metano es superior al del dióxido de carbono, por lo que el impacto de las fugas de metano sobre el cambio climático puede superar al del uso del carbón como combustible.

• Además de metano se emiten otros gases contaminantes como dióxido de azufre, óxido de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles.

 

Degradación del paisaje y sismos antropogénicos (ocasionados por humanos)

• Las operaciones de perforación pueden causar una degradación severa del paisaje a causa de la elevada ocupación de los territorios, además de las vías y caminos que deben ser abiertos.

La contaminación acústica, resultado del tránsito de vehículos y del ruido de la perforación, puede afectar negativamente a las poblaciones cercanas y a la fauna local.

• La desertificación ocasionada por la extracción acaba con la flora y fauna endémicas.

• El fracking genera microsismos casi indetectables, pero también puede causar eventos mayores que se pueden percibir en las poblaciones aledañas.

• Existe el riesgo de que los microsismos activen una falla geológica del subsuelo.

• Es común que se utilicen pozos de inyección (también conocidos como “pozos letrina”) para deshacerse del agua contaminada de la extracción. La inyección de estas aguas puede desestabilizar fallas geológicas y provocar sismos.

• Sismólogos de la Universidad de Columbia reportaron que varios sismos ocurridos en 2011, incluyendo uno de magnitud 4.0 que se sintió en Youngstown, Ohio, se relacionan con el desecho de aguas remanentes del fracking.

• El siglo XXI ha registrado un aumento del 600% en la frecuencia de sismos en relación con el siglo XX.

Como mencionamos antes, existe un interés perverso (en su mancuerna económica y política) en mantener en secreto las consecuencias del fracking tanto para el ambiente como para las poblaciones aledañas a la operación. Sin embargo, con lo que se sabe hasta ahora, los riesgos de esta práctica son mucho más preocupantes que sus supuestos beneficios.

La necesidad de encontrar energías limpias, como pueden ser las resultantes de instalaciones eólicas, solares o los combustibles alternativos, es ya una urgente cuestión de supervivencia para el planeta. Estamos ante un reto de proporciones mayúsculas, y lo primero que podemos hacer es informarnos acerca de los peligros latentes y patentes de este tipo de prácticas.



4 megacorporaciones petroleras van tras territorios mexicanos

Las cuatro megacorporaciones han comenzado un proceso de precalificación para el concurso de contratos de exploración y explotación de hidrocarburos por un plazo máximo hasta de medio siglo.

Tóxicos inyectados en el suelo, cantidades descomunales de agua contaminada y desperdiciada, elementos radioactivos y metales pesados liberados desde el subsuelo, liberación de sustancias cancerígenas en el aire, contaminación en el aire, tierra y ganado. Son sólo algunas de las consecuencias del fracking en los mantos friáticos del mundo. 

El fracking de tan sólo un pozo entre 9 y 29 millones de litros de agua, lo cual supondría un volumen de agua equivalente al necesario para cubrir el consumo doméstico –100lts/pers/día– de entre 1.8 y 7.2 millones de personas en un año. Esto genera entonces la disminución de la cantidad de agua disponible, poner en riesgo los ecosistemas y la realización del derecho humano a la alimentación y agua; principalmente en estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. 

Y pese a que el fracking de PEMEX se redujo considerablemente en el último año, ahora las cuatro megacorporaciones petroleras internacionales –BP, Shell, Chevron y ExxonMobil– buscan regresar a territorios mexicanos. De acuerdo con el periódico nacional La Jornada, las cuatro de las “Siete Hermanas”, junto con Repsol, Statoil y Total, forman parte de las 21 petroleras inscritas para la subasta de 10 bloques en aguas territoriales del Golfo del México. 

 

Las cuatro megacorporaciones han comenzado un proceso de precalificación para el concurso de contratos de exploración y explotación de hidrocarburos por un plazo máximo hasta de medio siglo. De acuerdo con Comisión Nacional de Hidrocarburo –CNH–, las compañías ganadoras explotarán los yacimientos petroleros a cambio del pago de regalías e impuestos con una tasa máxima predefinida en el contrato.  

Antes de la expropiación petrolera en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas del Río, siete compañías extranjeras –cinco estadounidenses y dos británicas– eran propietarias del petróleo mexicano. Entre ellas estaba ESSO –Standard Oil of New Jersey, que eventualmente se convertiría en ExxonMobil–, Royal Dutch Shell, Anglo-Iranian Oil Company –ahora British Petroleum–, Standard Oil of New York –más tarde se cambió al nombre de Mobil– y Standard Oil of California –Chevron–. Con el paso del tiempo, sólo sobrevivieron cuatro de las “Siete Hermanas”, ExxonMobil, Chevron, Royal Dutch Shell y BP, cuyos capital en conjunto es considerablemente superior a las originales. 

La CNH mencionó que entre los requisitos que tendrán que cubrir las empresas para ser operadoras es contar con un capital contable de por lo menos 2 000 millones de dólares o activos totales con un valor mínimo de 10 000 millones de dólares y una calificación crediticia de grado de inversión emitida durante 2014 o 2015. Sólo de este modo, las empresas podrán tener acceso a la explotación de tierras mexicanas por un periodo máximo de hasta 50 años…

En caso que esto se lleve a cabo, las consecuencias en el medio ambiente serán catastróficas, pues no sólo la contaminación afectaría los ecosistemas de la región, también se reduciría significativamente la biodiversidad con la que coexistimos tanto animales, plantas como humanos…

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*Si te suena, puedes unirte a la campaña contra el fracking acá.



Mexicanos exigen que PEMEX retire proyectos de fracking

Beatriz Olivera, académica integrante de la AMCF, sentencia que “apostar al fracking es irresponsable”.

El fracking, o fracturación hidráulica, es una técnica que además de permitir la extracción de gas y petróleo del subsuelo, también provoca un impacto negativo en el medio ambiente. Desde 1947, los proyectos petroleros han hecho 2,5 millones de fracturas en pozos en todo el mundo –entre ellos, un millón en EE.UU.–, lo cual ha resultado en una serie de consecuencias y problemas en el planeta.

Las consecuencias más reconocidas del fracking es la contaminación de acuíferos, el aumento en el consumo de agua, la contaminación de la atmósfera, la contaminación sonora, la migración de los gases y los productos químicos hacia la superficie, la contaminación en la superficie debido a los vertidos, los efectos en la salud de los habitantes cerca de las fracturas en pozos, y el incremento en la actividad sísmica debido a la inyección profunda de fluidos relacionados con este procedimiento.

La fracturación de tan sólo un pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua, y en México eso supondría un volumen de agua equivalente al necesario para cubrir el consumo doméstico –100lts/pers/día– de entre 1.8 y 7.2 millones de personas en un año. Esto generaría entonces la disminución de la cantidad de agua disponible, poner en riesgo los ecosistemas y la realización del derecho humano a la alimentación y al agua; principalmente en estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Por esta razón, la Alianza Mexicana contra el Fracking –AMCF– criticó los permisos que la Comisión Nacional de Hidrocarburos –CNH– otorgó a Petróleos Mexicanos –PEMEX– para abrir tres campos exploratorios en donde se usará esta técnica hidráulica.

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Las 43 organizaciones que forman la AMCF reprocharon la determinación avalada por la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente en el Sector Hidrocarburos –ASEA–, a pesar de las múltiples advertencias de la sociedad civil y académica asociadas con las afectaciones sociales y ambientales. Pues los campos afectarán las zonas de la sierra norte de Tamaulipas –El Semillal– y los alrededores de la ciudad de Poza Rica, Veracruz –Maxóchitl y Kaneni–, en donde se disminuirá significativamente el acceso al agua.  Además que aumentará el volumen de emisiones de metano en la atmósfera, afectará la calidad de salud de la población al entrar en contacto con las sustancias contaminantes asociadas con esta práctica y se elevará el riesgo de sismos a partir de la disposición de aguas residuales.

Por esta razón la AMCF exigió al gobierno federal que se retiren los permisos, contratos y asignaciones otorgados para la explotación de hidrocarburos en yacimientos de lutitas. De modo que se solicitó la reapertura del debate legislativo sobre la prohibición del fracking y así elaborar planes sectoriales multianuales que procuren una transición efectiva hacia una economía independiente de los hidrocarburos. Beatriz Olivera, académica integrante de la AMCF, sentencia que “apostar al fracking es irresponsable”.

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*Si te suena, puedes unirte a la campaña contra el fracking acá.

[La Jornada]